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El valor de un héroe

Esta es una historia acerca de Doryoku Suzuki, un niño cuyo quirk poderoso e incontrolable le dió muchos problemas a lo largo de su vida, y que a diferencia de todos los demás, su único sueño y meta es ayudar a su madre en lugar de ser un héroe. —La historia transcurre en su mayoría al mismo tiempo que cuando Aizawa estudiaba en la U.A. —Bnha no me pertenece y la imagen en la portada tampoco obviamente. —Cualquier aviso para mejorar la escritura es bienvenido.

Grim_Jester · アニメ·コミックス
レビュー数が足りません
61 Chs

Aún me falta algo

[10 días después] [Sábado — 7:00 a.m.]

Como todos los días desde hace poco menos de un mes, Doryoku se encontraba en la sala de entrenamiento Gamma, practicando con el cubo de Rubik para perfeccionar su control lo máximo posible.

En los últimos 10 días, Doryoku llegó a lo máximo que podía llegar en Aikido sin un rival apropiado, aprendiendo todas las poses, pero aún sin poder vivir esa doctrina.

Cómo pequeña curiosidad Last laser le recordaba todos los días antes de entrenar que no importa cuanto entrenara, un enemigo arrogante era un enemigo muerto, algo que se volvió casi un mantra para Doryoku.

Doryoku había mejorado mucho en poco tiempo, ahora podía usar su quirk por dos horas y media sin sobrecalentarse, aunque su mejora en esto también quedó estancada ahí.

Según lo dicho por Last laser, incluso el más genio debe ensuciarse las manos alguna vez, por lo que Doryoku solo seguiría mejorando a lo largo del tiempo y con las experiencias reales que obtenga.

Doryoku miró a su alrededor con confusión al notar que Last laser no había aparecido en 1 hora, sobretodo al saber que era casi tan puntual como él mismo.

Doryoku simplemente se encogió de hombros y siguió practicando con el cubo de Rubik, además de alguna que otra práctica en sus posturas de Aikido todo con su brazalete activado.

Y luego de media hora más, Last laser llegó, el cual parecía tener algo en el bolsillo derecho de su chaleco.

"Buenos días Laser-sensei" dijo Doryoku acercándose a él con un poco de curiosidad y respetuosamente como siempre.

"Lamento la tardanza mocoso, tengo lo necesario para tu última prueba" dijo Last laser devolviendo el respeto y caminando hacia el centro de la sala de entrenamiento.

Doryoku se extrañó un poco por esto y lo siguió, hasta que Last laser se sentó en posición de loto y sacó lo que había en su chaleco.

Y cuando Doryoku miró más de cerca pudo ver que era... un gato pequeño de color blanco y ojos azules.

"Aunque no lo creas, este es tu último entrenamiento" dijo Last laser intentando mantener la seriedad de la extraña situación.

"¡Meow!" gruñó el pequeño gato intentando arañar a Last laser sin ningún éxito y haciendo que este lo suelte.

"Odio a los animales" dijo Last laser con tono serio y asustando al gato bastante.

El pequeño gato miró a su alrededor en busca de más amenazas y pudo ver a Doryoku el cual captó su interés, mientras este último desactivaba su brazalete sabiendo lo que iba a pasar.

El gato de repente se volvió... dócil, y se acercó a Doryoku para luego pasar junto a su pierna derecha buscando caricias.

"Sí te entiendo, debió ser bastante feo" dijo Doryoku con calma, agachándose y acariciando al gato mientras Last laser parecía un poco sorprendido.

"Eso fue bastante interesante de ver" dijo Last laser con un poco de sorpresa ante el repentino cambio de actitud del animal.

"Sí, aunque no me llevo bien con perros, posiblemente porque siempre me comporto como un gato al estar cerca de ellos" pensó Doryoku mientras acariciaba al pequeño gato y recordando sus fatídicos encuentros con perros.

Una vez Doryoku fue a una fiesta de un compañero de clase a la que Oboro le obligó a ir y fue bastante... pintoresco.

Había un perro, uno pequeño y nada agresivo.

Algunos niños lo acariciaban, algunos lo molestaban, algunos ponían incluso sus manos en su nariz, y el perro nunca hizo nada.

Pero al llegar Doryoku con solo una mirada entre ellos el perro lo odió con toda su alma, casi parecía poseído por un fantasma, y así pasa con todos los perros.

No importa lo que haga o como se comporte, siempre se gana el odio de los perros, sin fallas.

"Bueno no es momento para tus traumas mocoso, hay que seguir con el entrenamiento" dijo Last laser cortando la narración de Doryoku de repente.

"Es bastante simple lo que tengo en mente, quiero que toques al gato con tu quirk activado" dijo Last laser con seriedad mientras seguía sentado y Doryoku aún parecía confundido.

Doryoku tomó al gato (el cual ya estaba casi dormido en sus piernas) y lo puso frente a él con cuidado de no molestarlo.

Seguido de esto, Doryoku activó su brazalete y acercó su mano derecha para tocar al gato.

Y justo a unos centímetros de tocar al animal, el cuerpo entero de Doryoku se tensó y un gran terror inundó su mente.

Por su mente pasaron todo tipo de horribles escenarios donde el pequeño gato terminaba muriendo por su quirk, por lo que este retiró su mano con bastante impresión y miedo.

"Ahí está, justo como pensé..." dijo Last laser con una mano en su barbilla y entendimiento al ver la reacción de Doryoku.

"L-Laser-sensei, ¿q-qué fue eso?" dijo Doryoku con bastante confusión y temblando con temor mientras desactivaba su quirk para calmarse.

"No seas inocente mocoso, ¿crees que un kyanseru se cura de un día para el otro?" dijo Last laser con tono serio para luego soltar un suspiro cansado y explicar la situación.

"Sé todo lo relevante a tu quirk, eso incluye tu miedo a él como kyanseru, pero hay algo más" dijo Last laser con tono explicativo mientras Doryoku prestaba atención aún un poco tembloroso.

"Tu no dejaste de temer a tu quirk, simplemente te repites que es imposible que te dañe con el brazalete, pero eso no significa, que seas incapaz de dañar a otros indefensos" dijo Last laser con tono serio y explicativo lanzando la bomba sobre Doryoku.

"Esta es tu última prueba por una simple y sencilla razón, es lo único que te falta y es algo en lo que no puedo ayudarte, no puedes ser un héroe si sueltas a alguien inmediatamente después de salvarlo" dijo Last laser con tono de advertencia y haciendo que Doryoku decaiga bastante.

El pensó inocentemente que había vencido su miedo y que sólo debía entrenar más para controlar su quirk, pero simplemente se apoyaba de su brazalete, nada más.

Al igual que siempre, lo único que lo mantenía vivo, era aquel maldito brazalete.

Doryoku se sentía frustrado, algunas lágrimas salieron de sus ojos mientras se sostenía la muñeca con fuerza y el pequeño gato se acercaba intentando consolarlo.

Era lo mismo, siempre lo mismo, no había cambiado nada desde que todo comenzó siempre tenía que depender de algo.

De repente mientras Doryoku se hundía en frustración, una mano golpeó su hombro con fuerza haciendo que se exalte.

"Chico, no intento decir que no has logrado nada, lo que significa está prueba, es el último y el más difícil paso, para dejar de ser un kyanseru" dijo Last laser agachándose frente a Doryoku y con un tono más reconfortante.

"Te falta muy poco, no dejes que tus miedos te derrumben y no te rindas ahora" dijo Last laser dando una palmada más en el hombro de Doryoku para luego levantarse y salir de la sala.

Doryoku se quedó sentado en su lugar asimilando las palabras de Last laser y se sintió mucho mejor al pensar más claramente.

Aunque aún dependía del brazalete, cada vez estaba más cerca, cada vez sentía más, y cada vez dependía menos de él.

"Meow" dijo el pequeño gato el cual parecía un poco preocupado para luego recibir una pequeña caricia de Doryoku.

"Ya estoy mejor, al menos ahora sé que me falta" dijo Doryoku sonriendo levemente y bastante agradecido con su maestro.

Doryoku siguió intentando tocar al pequeño gato sin lograrlo en ningún momento, pero aún así, nunca se desanimó por esto.

Este era el último paso, el último paso para dejar atrás todos sus traumas, y aunque fuera complejo Doryoku lo intentaría las veces que hagan falta.

El resto de horas fue lo mismo, Doryoku intentó tocar al pequeño gato pero le era completamente imposible, sin ningún tipo de avance en ningún momento.

Pero esto era lo último que le faltaba a Doryoku, lo último que le impedía volver a ser libre y poder vivir completamente con su quirk.

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—————————

Después de intentar tocar al pequeño gato sin éxito por el resto del día, Doryoku decidió volver a casa e intentar otro día.

El pequeño gato era callejero, y no parecía estar en mal estado, por lo que Doryoku simplemente lo dejó en un lugar seguro.

Aunque quisiera llevarlo a casa, su madre era muy alérgica a los gatos, además Doryoku estaba seguro de que aquel gato no quería ser encerrado en un hogar con un dueño normal, ya estaba acostumbrado a ser callejero.

Doryoku caminó como siempre disfrutando de su viaje hasta llegar a su hogar, donde al entrar como siempre preparó todo para cuando su madre llegara.

Media hora después, Nintai llegó y como siempre Doryoku la atendió con sus compras y preparó la mesa para que ambos empezaran a comer y charlar.

"Hoy, llegó un cliente muy... ¿singular?" dijo Nintai intentando ser lo menos irrespetuosa posible con el cliente extraño.

La anécdota fue bastante extraña, básicamente porque el hombre buscaba unir a todos en el restaurante a su religión sobre un espagueti intergaláctico divino.

¿El resultado? Mucha más gente de lo esperado se unió, aunque al final del día todos fueron expulsados del restaurante por la mano de Hiro.

"Jeje, siempre hay algo nuevo que aprender" dijo Doryoku riendo levemente y bastante entretenido con la diversidad del mundo.

"Dory-chan, has cambiado tanto en tan poco tiempo, cada día pareces más expresivo" dijo Nintai con una sonrisa bastante alegre al ver el progreso de su hijo.

"Sí, supongo que fue una buena decisión esto de ser un héroe y sobretodo aprender más sobre mi mismo" dijo Doryoku con tono pensativo y también bastante feliz.

"¡Pero no temas! Okā-chan siempre tendrá el lugar más importante en mi corazón" dijo Doryoku sonriendo ampliamente y con bastante seguridad.

"Awww Dory-chan, ahora eres incluso más tierno" dijo Nintai conmovida, dando un pequeño beso en la frente de Doryoku con bastante cariño.

"Siempre que necesites apoyo Dory-chan, yo estoy aquí, solo debes mantenerte a salvo y yo siempre estaré feliz de apoyarte en todo" dijo Nintai sonriendo felizmente y con determinación también, dando su apoyo a Doryoku incondicionalmente.

Doryoku siguió hablando tranquilamente con su madre, hasta que decidió preguntar algo que le preocupaba un poco.

"Okā-chan, ¿q-qué piensas de mi quirk?" dijo Doryoku un poco nervioso por la respuesta de su madre.

Para Doryoku su quirk solo significó dolor y problemas, siempre pensó que ser un quirkless habría sido mejor, pero nunca tuvo el valor o la necesidad de preguntarle a su madre acerca de él hasta ahora.

Nintai se sorprendió un poco por la pregunta de Doryoku, y luego sonrió levemente para decir.

"Dory-chan, tu quirk es exactamente lo que tu eres" dijo Nintai con tono calmado sorprendiendo a Doryoku de sobremanera.

"Un quirk difícil de controlar, pero que cuando se controle será el más fuerte, uno que puede significar tanto paz absoluta como completa destrucción, uno que siempre devuelve lo que recibe tanto bueno como malo y sobretodo un quirk con el que cada persona que salves, jamás se habrá sentido en peligro" dijo Nintai con tono explicativo y reconfortante haciendo que Doryoku quede en shock por sus palabras.

"Creo, no, estoy segura de que tu quirk es exactamente el que tu siempre debiste tener Dory-chan, aunque eso nos causara dolor, solo podía corresponder a alguien como tú" dijo Nintai con calma y dando algunas palmaditas en la cabeza de Doryoku con cariño.

Doryoku lo pensó y se sintió... aliviado, feliz e incluso por una vez en su vida, se sintió un poco orgulloso de su propio quirk.

"Gracias Okā-chan, siempre lo recordaré" dijo Doryoku con una sonrisa agradecida para luego seguir comiendo.

Los días siguientes Doryoku siguió intentando tocar al pequeño gato sin ningún éxito, y así fue hasta que terminó el entrenamiento de Doryoku.

Last laser dijo que si tuviera que darle una calificación, sería 99, ¿qué si dolió? Y mucho.

Aún así, Doryoku ahora quería controlar su quirk no solo para ser libre de él, sino para saber también que tan lejos llegarían ambos.