Tras reprimir la hostilidad de Garfiel y la impactante revelación de su edad, un período de descanso aconteció en la escena afuera de la Tumba.
Todos rodeaban a Garfiel, cada uno esperando su turno para hablar.
_Subaru: Vaya... Nuestra pelea hombre a hombre empieza a sentirse diferente ahora que sabemos que estábamos dándole una paliza a un niño de secundaria. Es perturbador.
_Otto: A mí también me sorprende la edad de Garfiel, ¿pero acaso esos temores estarían injustificados? El hecho de que nuestro oponente en realidad tiene catorce años, no tuvo ni la más mínima relevancia en el combate, el cual requirió que todos nosotros trabajáramos juntos para derrotarlo. 』
_Ram: Exacto. Garf es desproporcionalmente poderoso para ser un adolescente infantil, y no existe razón para comenzar a vacilar y preocuparnos por el hecho de que nos confabulamos contra él.
_Garfiel: ¡Todos ustedes cierren su boca acerca de haberme dado una paliza! ¿¡'Stán buscando otra pelea!? ¿¡Eh!? ¡Mi asombroso ser siempre 'stá listo para eso! 』
Subaru, Otto y Ram asintieron, mientras que Garfiel escupió.
Pensando en todo lo que Garfiel había hecho y dicho hasta ahora, y viéndolo gritar e imponiéndose en este momento, sí, ciertamente este chico tenía catorce años.
La forma en que Subaru había estado tratando a Garfiel como si tuviera una edad parecida a la suya pudo haber alterado su interpretación de todo lo que estaba sucediendo.
_Subaru: Ahora que lo pienso, ¿cuántos años tenías cuando tomaste la Prueba? Viéndolo desde ese punto tu terquedad debió haber empeorado.
_Garfiel: Mi memoria de 'se momento no es perfecta, pero… creo que tenía tres o cuatro años. No recuerdo exactamente nada a excepción de la Prueba.
_Otto: Uno esperaría eso, claro. Tres o cuatro años… Esa fue la misma edad en la que yo pensaba que el mundo era un infierno.
_Subaru: Mencionaste algo pesado de la nada, detente. No quiero escucharlo.
Una sonrisa sombría surgió en la cara de Otto mientras hablaba.
Seguramente Otto tuvo sus problemas, pero decirlo ahora sería una sobrecarga. Los brazos de Subaru ya cargaban más peso del que podía llevar, y se había visto obligado a balancearlo con la cabeza y usar su regazo.
_Emilia: ¿Te molesta si te pregunto por los detalles?
Con las bromas terminadas, Emilia fue directa al grano. Su cara estaba tensa.
Su mirada estaba fija en Garfiel y su pregunta probablemente se trataba sobre los detalles de la Prueba. Garfiel resopló.
_Garfiel: No hay ningún detalle que contar. Tú y yo tenemos pasados diferentes, que necesitan ser conquistados de maneras diferentes. Creo que no hay nada útil que pueda decirte al respecto.
_Emilia: Lo sé. Mi Prueba es mi prueba. No será de mucha ayuda preguntarte acerca de eso.
_Garfiel: ¿—? ¿'Ntonces qué diablos 'stás preguntando?
_Emilia: Ahora que has superado la Prueba… No, superado tu pasado, ¿sientes que has cambiado? ¿Puedes aceptar ese cambio por ti mismo?
Garfiel entrecerró sus ojos en silencio.
El ambiente se estaba poniendo tenso. Subaru y los demás contuvieron sus alientos mientras esperaban la respuesta de Garfiel.
Un periodo de silencio. Garfiel tocó la nariz y trazó verticalmente a lo largo de su cicatriz con sus dedos. Y cuando hizo eso,
_Garfiel: Mi asombroso ser no tiene claro si ha cambiado o si ha recuperado algo.
_Emilia: Mm.
_Garfiel: Yo mismo me hice 'sta cicatriz en mi frente, para tratar de olvidar un mal recuerdo.
Garfiel tocó la frente, manteniendo su mirada en la persona que estaba a su lado y que lo observaba — Ram.
Sus ojos color cereza parpadearon.
_Ram: Garf.
_Garfiel: Silencio, no digas nada, me harías sentir miserable. Culpé a otra persona para poder 'ncubrir un mal recuerdo... Darme cuenta ahora de que sabías todo eso y me seguiste la corriente me hace sentir como una mierda.
Garfiel refunfuñó y Ram lo miraba resignadamente.
Subaru no podía entender el significado exacto de lo que estaban hablando, pero se dio cuenta de que esta información era algo que sólo Garfiel y Ram podían entender.
Además, se dio cuenta de que Garfiel y Ram tenían un vínculo firme, cálido y familiar.
_Garfiel: De todas maneras, ya sea que haya cambiado o recuperado algo, puedo decir que no soy el mismo de antes. Ustedes me cambiaron. Ahora solo queda ver cómo cambias tú… Demuestra que no solo era pura palabrería.
_Emilia: Sí. Me alegra que pienses eso. Me esforzaré mucho para cumplir tus expectativas.
Las mejillas de Garfiel se retorcieron mientras Emilia sonreía, llena de determinación.
Subaru se dio cuenta de que, considerando únicamente el factor mental, ellos dos tenían la misma edad.
Catorce años de edad.
Un chico y una chica en la agonía emocional de la pubertad, estando en una situación en la que el futuro dependía de ellos.
Subaru tenía diecisiete años, rozando los dieciocho, así que no podía decir mucho; pero pensó que esta situación terminó siendo una típica de manga, anime o similar.
_Emilia: …Quedarme más tiempo mermará mi resolución.
Emilia se puso de pie y se limpió la hierba de su cintura.
Ella dio un gran suspiro, sus ojos brillaban con fuerza, mirando hacia la Tumba — El sitio de la Prueba.
_Subaru: ¿Vas a ir?
_Emilia: Lo haré... Al igual que Garfiel, definitivamente la voy a superar.
_Garfiel: ¿Lo puedes hacer?
_Emilia: Lo voy a hacer. He decidido no temerle al cambio.
Emilia asintió ante la pregunta de Subaru y la de Garfiel.
Subaru se puso de pie y se alineó junto a Emilia mientras comenzaba a caminar hacia la Tumba. Tal vez él no sea capaz de entrar y estar con ella sosteniendo su mano, pero había decidido mantenerse a su lado hasta su partida.
_Ram: Emilia-sama.
Emilia se detuvo y se dio la vuelta, recibiendo una reverencia de Ram. Ella sostenía su falda solemnemente, como si se tratara de una sirvienta dándole sus respetos a alguien de estatus superior.
_Subaru: Pues claro, después de todo Emilia-tan es su patrona.
_Ram: Deja de murmurar, Barusu. Esta situación no es lo que estás pensando, aprende la diferencia de una vez.
Ram reprobó severamente los murmullos de Subaru. Los ojos de Emilia se abrieron en sorpresa y Ram, una vez más, se tranquilizó e inclinó su cabeza.
_Ram: Solicito que me perdone por mi rudeza. Siendo totalmente sincera, yo dudaba que usted pudiera salir de esta situación.
_Emilia: …Sí. Lo siento, por ser tan decepcionante.
_Ram: Ciertamente fue decepcionante y desagradable de ver.
_Subaru: ¡Oh, venga ya!
¿Cuánto coraje había requerido Subaru para poder transmitir ese sentimiento a Emilia? Subaru siguió escuchando mientras rechinaba sus dientes ante Ram y su fácil manera de superar los obstáculos difíciles.
_Ram: Pero ahora se ha puesto de pie y ha encontrado la resolución para desafiar esto. Si eso fue provocado por el anhelo de superar el desafío, o si fue para evadirse, no presenta ni el más mínimo problema.
_Emilia: …
_Ram: Ya lo había decidido antes. ¿Obtendría usted la resolución para desafiar la Prueba o no? La respuesta a eso determinaría a quién le confiaría mis problemas. Si usted se hubiera rendido, yo habría seguido el curso del mundo. Pero si usted hubiera demostrado el deseo de luchar—
Ram observó a Subaru.
Esta parte del discurso que ella había recalcado tenía algo que ver con Subaru, y tal vez ese algo era la respuesta del por qué ella se alió con él y Otto para luchar contra Garfiel.
_Ram: Que sus esfuerzos procedan bien, Emilia-sama. Espero que regrese a salvo.
Ram hizo una reverencia en silencio, siendo una exhibición impecable de una sirvienta despidiendo a su patrona.
Viéndose fortalecida por la despedida de Ram, Emilia asintió con firmeza y con alegría en su rostro.
Viendo esto, Subaru descruzó sus brazos y asintió.
_Subaru: Así que, viendo cómo va esta conversación, ¿tienes algo que decir Otto?
_Otto: Pues, es sorprendente cuán exigente parece esa posibilidad ahora, ¡¿pero realmente yo debería decir algo en esta situación?! ¡¿No te parece extraño?!
Subaru dirigió la conversación hacia Otto, pensando en que él tenía algo que decir, pero aparentemente lo que tenía en mente no podría derrotar el discurso de Ram.
Al parecer él quería considerar la situación y dejar que todo terminase sin problemas — pero,
_Emilia: Vale. Por favor prosigue.
_Otto: ¡—!
Sin prestar atención a la angustia de Otto y pensando que él le daría unas palabras de apoyo, Emilia estaba 100% preparada. Con una expresión solemne, ella esperaba sus palabras sin darse cuenta del pánico de Otto.
Otto se llevó la mano a su frente con un aspecto resignado.
_Otto: Emm, bueno, sí, Emilia-sama.
_Emilia: Estoy escuchando.
_Otto: Sucede que, en realidad, he sufrido algunos daños bastante considerables gracias a toda esta confrontación. Aunque, naturalmente, esto ha sido parte de una "inversión en común", y ya sabía de antemano que sería yo el que pagaría los daños…
_Emilia: ¿Eh?
La conversación pasó a hablar de dinero. Emilia lucía confundida, ya que a ella no se le daban bien las matemáticas.
Otto se mordió el labio y levantó su dedo.
_Otto: ¡Por supuesto! Decidí hacerme cargo de esos daños con la expectativa de que algún día usted progresara hasta llegar a ser un pez gordo y grande. ¡Así que tendrá que prevalecer y asegurarse de que yo recupere los gastos que hice en esta apuesta!
_Emilia: … Creo que ya no creceré más de estatura, así que comer más sólo me hará engordar.
_Subaru: No uses frases complicadas en nuestra ángel protegida. Además, Emilia-tan, creo que tu estilo actual alcanza la proporción dorada, así que sigue así. Ahora mismo eres la más lovely.
Desde su cabeza hasta sus pies, el presente estado de Emilia era perfecto.
Aunque igualmente Subaru la encontraría adorable independientemente de si engordase o adelgazase.
Pero dejando de lado los sentimientos de Subaru, al parecer Otto no sabía qué decir acerca de que sus declaraciones no se estuvieran comunicando y, después de agitarse por un rato,
_Otto: …Vuelva a salvo. La estoy apoyando.
_Emilia: Sí, entendido. Otto-kun, gracias también por ayudarme.
Emilia respondió al espantoso resumen de Otto asintiendo.
Garfiel le dio a Otto un empujón reconfortante. Al ser testigos de eso, Subaru y Emilia una vez más se dirigieron a la Tumba.
La noche cubría el Santuario. Era el periodo de tiempo en el que la Prueba podía hacerse sin problemas.
Emilia tomó una última ronda de respiraciones profundas para fortalecerse. Con ella a su lado, Subaru se cuestionaba qué sería lo mejor para despedirla — ¿qué hacer? ¿Qué hacer? Y entonces —
_Emilia: Oye, Subaru.
_Subaru: ¿Hm?
_Emilia: Acerca de aquello dentro de la Tumba…
Pensando que ella estaba ansiosa por la Prueba, Subaru esperó a que Emilia continuara. Pero ella era incapaz de decir algo mientras lo miraba esporádicamente visiblemente nerviosa.
Por alguna razón, sus mejillas estaban un poco coloradas.
_Subaru: ¿Emilia?
_Emilia: A-así que, lo de dentro de la Tumba, hg.
_Subaru: Lo de dentro… ah, no te refieres a lo que va a pasar, si no a lo que pasó antes, ¿cierto?
_Emilia: Sí. Cielos.
Era tan obvio, decía el semblante de Emilia mientras inflaba sus mejillas. Pero, teniendo en cuenta todo lo que había ocurrido hasta ahora, Subaru no podía estar de acuerdo con esa crítica suya.
A nadie se le ocurriría que Emilia, lista para desafiar inmediatamente la Prueba, estuviese preocupada del pasado y no del futuro. Aunque, considerando que la Prueba que la esperaba dentro de la Tumba también era sobre el pasado, todo este tema empezaba a ser confuso.
Y, aunque el ritmo de los sucesos y todas las cosas espeluznantes que ocurrieron después hicieron que Subaru se olvidara de eso, ahora que lo pensaba, la acción que cometió era algo que podía hacer que su cara estallase en llamas.
Hablar con Emilia, decirle insultos, expresarle su amor, siendo brusco para robarle un beso — no podría excusarse llamándolo una explosión por todo el resentimiento que acumuló en estos cinco bucles pasados.
Todo ese asunto probablemente era lo que le preocupaba a Emilia.
Era agradable ver el rubor en su piel pálida, pero Subaru no tenía la libertad de quedarse parado aquí.
_Emilia: Dentro, donde nosotros nos, mhm… ya sabes.
_Subaru: S-sí… mhm, claro.
_Emilia: Y mmm, pienso que va a ser difícil. Pero es importante, así que… cuando la Prueba y todo lo demás esté terminado, nos daremos un tiempo para hablar, ¿vale?
Ya creo que mi mente lo está tomando difícil, pensaba Subaru sin dejar de asentir rápidamente a la propuesta de Emilia.
Fue la primera vez para Subaru, y definitivamente la primera vez para Emilia. Sus sentimientos chocaron entre sí, y ahora tenían montones de cosas por resolver. Y Subaru también necesitaría tener unas excusas al abordar el inevitable tema de Rem.
De todas maneras,
_Subaru: Oh. Si estás pensando sobre lo de antes, entonces es que estás muy calmada, eh, Emilia-tan.
_Emilia: ¿Estoy muy calmada? No estoy segura. Tal vez solo esté fanfarroneando.
_Subaru: Pero si puedes fanfarronear entonces significa que tu cabeza no está llena hasta explotar. Lo lograrás. Puedo apostar a eso.
Subaru alzó su pulgar y sus dientes brillaron. Emilia inclinó su cabeza luciendo perpleja.
_Emilia: ¿Apostar qué?
_Subaru: El derecho de nosotros para tener una cita.
_Emilia: ¿Entonces qué pasa si tú ganas, y qué pasa si yo gano?
_Subaru: Si yo gano entonces puedo ir a una cita contigo, y si tú ganas entonces puedes ir a una cita conmigo.
Emilia soltó una risa y, por un momento, los dos rieron juntos.
De verdad se notaba que Emilia no estaba ni estresada ni ansiosa.
_Emilia: Apostaré que derrotaré la Prueba.
_Subaru: Entonces, yo apostaré que puedes derrotar la Prueba.
_Emilia: ¿Qué pasa si los dos ganamos?
_Subaru: Dos citas.
_Emilia: Ya, ya.
Como siempre, Emilia suavemente ignoró el coqueteo de Subaru.
Emilia caminó hacia delante. Su cabello plateado bailaba con el viento, brillando bajo la luz de las estrellas. Subaru levantó la mano mientras la veía partir.
_Subaru: Hasta luego. Ten cuidado de los autos y de los hombres.
_Emilia: Para de ser tan tontito.
Con una sonrisa irónica, la figura de Emilia desapareció en la Tumba.
El pasillo sin luz se la tragó en la oscuridad, robando su silueta de la vista de Subaru.
Ya no había nada que Subaru pudiera hacer ahora por Emilia.
Ahora estos eran los problemas que Emilia debía superar por sí misma.
_Garfiel: Para de verte tan preocupado, Capitán. Te hace ver menos hombre.
_Subaru: Cuando pienso que eres un chico de secundaria de alguna forma puedo aceptar las cosas que dices. Alguna vez fui como tú.
Garfiel se acercó al lado del ansioso Subaru para regañarlo. Subaru se encogió de hombros, y entonces Garfiel golpeó su palma con su puño al recordar algo.
_Garfiel: Oh cierto, Capitán. Cuando estábamos peleando y me hiciste volar con un golpe, ¿qué fue eso?
_Subaru: ¿Te refieres a la Providencia Invisible?
_Garfiel: Pro… ¿Qué?
_Subaru: Providencia Invisible: La imperceptible voluntad de los dioses. ¿A que es genial?
_Garfiel: Sí, es supergenial.
Garfiel simpatizaba con las palabras de Subaru.
El nombre Mano Oculta no sonaba bien; ojalá Providencia Invisible fuera más llamativo. Pero, de todas formas, seguramente Garfiel no preguntaba sólo por el nombre.
_Garfiel: Magia… no, no era eso. Es solo una sensación, pero, la vibra no se siente bien.
_Subaru: Si nos vamos a molestar en clasificarlo, honestamente yo tampoco tengo ni la menor idea. Pero definitivamente es algo oculto. Por mucho que lo intentes, nunca podrás copiarlo.
_Garfiel: No lo haré. Golpear a alguien con algo que no pueden ver es de cobardes.
_Subaru: ¡D-de cobardes dice este enano…!
Subaru simplemente quería un entendimiento mutuo de la genialidad de la Providencia Invisible, pero solo terminó derribado.
"Lo siento, lo siento" dijo Garfiel sin mostrar ni una pizca de arrepentimiento, pero sin continuar con el tema. Probablemente lo sintió. Esta cosa oculta no era un territorio apto para que un hombre se adentre.
_Subaru: …Aun así, qué ironía.
La Providencia Invisible era, sin ninguna duda, la Mano Oculta de Petelgeuse. Había una diferencia de fuerza, y Subaru sólo podía producir una sola mano, pero la sensación era la misma.
Que el mismo poder que tuvo aquel aborrecido loco yaciera dentro de Subaru tal vez tenía que ver con el Gen de Bruja que Echidna mencionó.
Gen de Bruja. Esas palabras no sugerían algo placentero, y hasta Petelgeuse había usado ese término. Y la primera vez que Subaru usó esta cosa que parecía ser la Mano Oculta no fue en esta batalla reciente. Para evadir una embestida de Garfiel en su forma de tigre en un bucle anterior, Subaru lo había usado inconscientemente.
Lo que significaba que el Gen de Bruja estaba echando raíces dentro de Subaru.
Subaru sabía que no podía volver a usar el Shamak. Los repetidos abusos de su Puerta habían extinguido esa función de su portal mágico. Ese vínculo al mundo mágico que una vez fue inexistente ya no existía dentro de su percepción.
Perdió sus ansiados poderes mágicos y obtuvo poderes ocultos en su lugar.
Aun así—
_Subaru: Es mucho mejor que no tener ningún as bajo la manga. Al usarlo, se siente que hay una técnica, pero también como que no la hay…
De todos modos, no había cambiado la escasez de sus opciones en batalla.
Exprimiría y escurriría su pequeño y astuto cerebro, alistando la ayuda de otros mientras adivinaba cómo escapar de la muerte.
Las paredes que Subaru debía enfrentar permanecían tan altas como siempre.
_Garfiel: Oh, acabo de acordarme de algo, Capitán.
_Subaru: ¿Qué sucede? Por cierto, suena raro eso de Capitán.
_Garfiel: Te acostumbrarás. Cambiando de tema, necesito disculparme por una cosa.
Subaru no había aceptado el cambio en su nombre, pero Garfiel admirablemente siguió adelante. Era como con Emilia, pero Subaru tuvo que dar una sonrisa torcida por cómo los temas seguían apareciendo.
Se encogió de hombros para presionar a Garfiel, mientras los dedos de éste tocaban su cicatriz.
_Garfiel: Mi asombroso ser entró a la Tumba. Y mi asombroso ser fue al cuarto de la Prueba.
_Subaru: Ah, ajá.
_Garfiel: Y entonces, lo vi... Tú, emh. Eso. Parecía algo desesperado.
Subaru frunció el ceño por un instante — pero inmediatamente se dio cuenta de a qué se refería Garfiel, abriendo completamente sus ojos.
Sorprendido, las orejas de Subaru se incendiaron en rojo.
Los vio. ¡Los vio, los vio, los vio!
_Garfiel: N-no lo hice con mala intención. Pero pensar que terminaste haciendo algo a…
_Subaru: ¡P-para de hablar! ¡Olvídalo! Tú, maldición… ¡Lo olvidé! Quiero decir… quiero decir, ¡pensé que no entrarías a la Tumba! Y entonces eso… Augh, ¡mierda!
Agarrándose y agitándose la cabeza, la cara de Subaru seguía enrojeciéndose.
Garfiel lucía totalmente odioso mientras lo observaba con lástima. Quizás aún más detestable que durante la pelea a puños.
_Subaru: ¡Solo olvídate de eso! ¡Es lo único que quiero! ¡Vale, la conversación se acabó! ¡Terminó!
_Garfiel: Sí, lo haré… Pero, cuando lo vi, pensé que eras un absoluto e increíble idiota… pero me alegra que no estés muerto.
_Subaru: Dije que se acabó, ¡¿acaso eres un mocoso sin cerebro?! ¡Espera! ¡Sí eres un mocoso!
Aunque fuese llamado mocoso, Garfiel encontró el punto débil de Subaru, por lo que seguía siendo superior. Garfiel se rio de los llantos de derrota de Subaru antes de descender de las escaleras de la Tumba.
Siguiendo a Garfiel mientras volvía con los demás en la plaza, Subaru rezaba por el bien de Emilia a la vez que deseaba que ella no se diera cuenta de sus ánimos.
Si ese mensaje no llegaba a su destinatario antes de que eso ocurriera, sería el fin.