Fanny: Kevin te llamo más tarde
Y cuelga el teléfono.
Intenta asimilar la noticia y todo lo ocurrido.
—Te voy a pedir disculpas Henry, pero debo ir a ver un amigo urgentemente; así que nos re dirigiremos a la casa de mi amigo Kevin y tú y yo nos vemos luego—comenta Fanny mientras revisa unos mensajes en su Messenger.
Henry apenas iba responder cuando Fanny le habla al chofer y le cambia la dirección a la cual irán.
Henry se sorprende pero no dice nada, solo está desconcertado por la situación y la forma de actuar de Fanny.
Minutos después llegan a la dirección indicada y Kevin está ahí esperándola de brazos cruzados.
Ambos bajan, y Kevin se desconcierta de ver a alguien más ahí.
—Estos asuntos personales los debemos manejar tú y yo, es importante para mí—dice disimulando la situación y el tema a tratar.
Henry lo entiende, y se retira. No sin antes despedirse de Fanny y darle un beso en la mejilla.
Fanny solo se sonroja y ve como Kevin sonríe y se burla en silencio ante el abrazo y beso del chico.
—Que puedo decir, tengo muchos pretendientes, bueno; tenemos—dice sarcásticamente mientras ve como Henry se retira y añadiendo un poco de humor al tenso ambiente.
—Bueno, al menos se que cuidarás mi cuerpo. Aunque quizá eso pasó a segundo plano, ya que con lo que acaba de suceder nos aleja más de nuestro objetivo, por no decir que estamos jodidos —dice Kevin mientras ambos entran a la casa que se encuentra sola.
El perro que tiene Kevin le ladra a Fanny. Luego comienza a olfatearla todo el cuerpo, sin saber qué su antiguo dueño está dentro del cuerpo de esa chica.
—¿Crees que sepa quien soy?—pregunta Fanny mientras acaricia a su antiguo perro.
—Quizás, pero eso no nos interesa ahorita. No puedo creer que la muerte de Amelia ocurra días antes de yo irme de esta cuidad, o sea, ¿por qué? No entiendo porque ella murió, nos dejo a nuestra suerte... literal así fue. Al menos había esperanza y creo que eso se acaba de ir con ella al más allá—comenta Kevin un poco histérico y alterado por la noticia.
—Te entiendo, pero ya no podemos hacer nada. Y si nos dejo a nuestra suerte pero te lo dije una vez, ya nunca volveremos a nuestras vidas. Si seguimos intentando cambiar de cuerpos lo único que haremos será matarnos, y creo que es preferible estar así cómo estamos, que muertos—responde Fanny mientras se levanta de el sillón y ve las fotos qué hay en la sala, recordando su antigua vida.
—Para ti es facil decirlo, ya tienes tú vida planeada; tienes novio y planes a largo plazo. Ya te acostumbraste y hasta te gusto, ¿no recuerdas como era al principio? Querías que volviéramos a nuestros cuerpos, estabas desesperada, o desesperado por volver a nuestras vidas. Por volver a ser normales, le prestabas más atención al tema, pero dime ¿te gusto que citáramos le hechizo?—agrega Kevin molesto.
—Lo hicimos ambos y eso ya es pasado. Me acostumbre Kevin, y creo que debes hacerlo tú también. Hay que aceptarlo y ya, ¿tan difícil es?—pregunta Fanny viendo el tono de Kevin ante la situación.
—¿¡Qué tan difícil es!? O sea todos mis planes se fueron al carajo, tengo una nueva vida ¡Una nueva vida! Sabes lo que es eso, mis planes se fueron a la basura así como mi antigua vida. Me esfuerzo por volver atrás y que todo sea como antes, y tú me quitas las esperanzas; es lo único qué haces. Intentamos lo último y no funciono, pero no hay que darnos por derrotados—dice Kevin con lágrimas en los ojos y mientras se lleva las manos a la cabeza.
—Sabes en el fondo que eso es imposible, a menos que volvamos en el tiempo. Pero si no podemos con un simple hechizo menos con eso—responde Fanny.
—Tengo que ver cómo está Daniela, perdió a su tía—agrega mientras se sienta y abraza a Kevin al ver que se le escapan algunas lágrimas por la desesperación.
—Esa familia solo nos trajo desgracias—contradice Kevin.
—No, fuimos nosotros quienes citamos el hechizo, quizá ella colocó la trampa, pero tú y yo fuimos directo a caer.—responde Fanny antes de tomar el teléfono y llamar.
Sostiene una llamada con Daniela, quien se encuentra serena y tranquila por la situación.
Después de unos minutos de llamada Fanny cuelga la llamada.
Kevin se muestra preocupado y pensativo.
—No se cuando me iré, pero ya no falta mucho, si miras a tu alrededor algunas cosas ya están en cajas, arriba mis cosas están en cajas. No se si me vaya hoy, mañana o pasado mañana; me iré dejando recuerdos atrás, y me gustaría despedirme de mis padres, pero eso alteraría todo—dice mientras sostiene una foto que ella tenia escondida en sus cosas, es donde se encuentra con su antigua familia.
—¿Y como sabemos eso? Quizá puedas despedirte o si decimos la verdad y no pasa nada, quizá no suceda algo ya que Amelia no está...podemos revelar el secreto...—contradice Fanny mientras se sienta a lado de Kevin.
—No, la maldición se mantiene, este la bruja que la proclamó o no. No me puedo arriesgar a algo así, y es más quizá hasta tú o yo tengamos un "accidente" si movemos más aún las piezas en este juego de cambio de cuerpos. Me iré así, y si logro cambiar o descubrir algo, te lo haré saber; este donde este...—dice mientras abraza a Fanny y se levanta para subir a terminar de empacar algunas cosas antes de salir de viaje.
Ambos sonríen y se despiden, Fanny sale por la puerta principal y entiende que debe darle su espacio a Kevin.
Toma un Uber y se dirige a su casa, donde sabe que estará Daniela, ya que le envío mensaje minutos antes.
Durante el trayecto a su casa piensa y analiza la situación, piensa en salidas alternativas para ayudar a Kevin, para ayudarse los dos. Pero nada de lo que hagan ayudará en lo absolutos, sin Amelia y con maldición, pareciera que es imposible romperla.
"Y que tal si en realidad la maldición no se puede romper, como ella dijo. Sí aunque ella estuviera viva o no, no hubiese cambiado nada..."piensa.
Después de unos minutos llega a su destino y ve a Daniela cruzada de piernas y sentada en la banca que está afuera de su casa. Baja del auto y se acerca con ella.
—Lo siento. Siento lo de tu tía—dice mientras se sienta a lado de Daniela con su brazo la rodea y abraza.
—Gracias. Sabes algo, este año ha sido muy extraño, nunca en mi vida había sentido una sensación o experiencias como las que tuve en estos últimos años—responde Daniela mientras ve al cielo.
—A veces la vida cambia drásticamente, y no podemos hacer nada. Un día despiertas y ya nada es como antes, pero debes adaptarte—agrega Fanny intentando alentar a su amiga.
—¿Por qué siento que lo dices como por algo que viviste? Siento que todo este tiempo estuve con una persona que antes no existía, con alguien que cambió—pregunta Daniela mientras la ve a los ojos.
Fanny no dice nada ante el comentario, solo sonríe.
—Todos cambiamos. Pero no hablemos de mí, hablemos de ti Dani. ¿Tu madre cómo está cómo está con lo reciente?—pregunta para evadir el tema y no haya sospechas.
Daniela se sorprende ante el cambio de actitud y la pregunta repentina. —Está bien, te seré sincera. Era cercana a mi tía, pero no soy de esas chicas que lloran cuando pierden a un familiar; me duele y entiendo a mi madre, pero no lloro. Creo que lo heredé de ella, ya que ella en estos momentos está haciendo el papeleo y avisando a la familia—.
—Entiendo.¿Tienen familia? ¿Parientes lejanos?—pregunta mostrando inquietud sobre la familia de Daniela.
—Pues sí–ríe. —Todos tenemos familia, dudo que alguien en la tierra no tenga siquiera parientes lejanos—responde Daniela riendo ante la pregunta de su amiga.
—Sabes Daniela, hay algo que quiero decirte, un secreto—comenta mientras toma aire.
—Cuéntame, sabes que puedes confiar en mí—.
—No tenía muy buena relación con tu tía. Ella me odiaba—responde rápidamente, entrecerrando los ojos y esperando un insulto por parte de Daniela.
—Calma, no eres la primera que me lo dice—ríe. —mi tía era odiosa pero así era ella—responde.
Antes que Fanny pueda responder algo Daniela la besa. Estando tan cerca Fanny no retrocedió y se dejó llevar por el momento, ambas se abrazaron y cerraron los ojos, llevó a Daniela cerca de su regazo. De pronto abre los ojos y ve a su madre boquiabierta frente a ella.
—¿Mamá?...—dice mientras se aparta rápidamente de Daniela y ella cae al suelo.
—Ay...—se queja Daniela y luego levanta la cabeza para ver a la señora Angelica ahí parada y sin mediar palabra o expresión.
—¿Volviste temprano?—pregunta Fanny, sonrojada y con una sonrisa nerviosa.
—¿Qué pasa aquí?—pregunta extrañada al ver a las dos ahí besuqueándose segundos antes.
—No es...
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