
El día que el cielo se rompió, nadie fue elegido. Grietas comenzaron a abrirse en el firmamento, en la tierra… en la realidad misma. De ellas no solo emergieron criaturas imposibles, sino que también comenzaron a desaparecer personas sin dejar rastro, arrastradas hacia lo desconocido. Arie fue una de ellas. Con apenas diez años, fue absorbida por una de esas rupturas y arrojada a un lugar donde las leyes del mundo ya no existían. Allí, junto a otros sobrevivientes, aprendió que no había rescate, ni destino, ni sentido en lo que ocurría. Solo había una verdad: Sobrevivir. Pero sobrevivir tenía un precio. A medida que los años pasaban, aunque el tiempo no fluyera igual, Arie cambió. Su cuerpo, su mente… incluso su forma de entender la realidad. Las dimensiones que cruzó no solo intentaron matarla, también la moldearon en algo que ya no pertenecía a ningún mundo. Y aun así, siguió avanzando. Hasta que encontró un lugar donde todo parecía haber terminado. Y entonces… todo comenzó de nuevo. Cuando las grietas vuelven a abrirse, más violentas y caóticas que antes, las fronteras entre mundos colapsan por completo. Criaturas, entidades y ecos de realidades olvidadas se entrelazan en un conflicto sin sentido. En medio de ese caos, alguien regresa. Pero el mundo al que vuelve… ya no es el mismo. Ni ella tampoco. Porque algunas cosas que cruzan las rupturas… no deberían volver jamás.