Prometeo
Hubo un tiempo en que la humanidad creyó que cruzar un océano era imposible.
Siglos después, creyó que el cielo era un límite.
Y cuando la Luna y Marte dejaron de ser destinos para convertirse en hogares, volvimos a convencernos de que el siguiente paso sería tan simple como el anterior.
La historia demuestra que siempre nos equivocamos.
La Prometeo no fue construida para explorar un nuevo planeta. Fue diseñada para abandonar el Sistema Solar y llevar, por primera vez, a seres humanos hasta otra estrella. Ninguna misión anterior había exigido tanto. Ninguna había obligado a aceptar una verdad tan incómoda: una vez iniciado el viaje, el regreso dejaría de depender de la voluntad y pasaría a depender de la supervivencia.
Entre los veinte tripulantes elegidos se encuentra David Netzahualcóyotl, un ingeniero aeroespacial cuya vida ha estado marcada por pérdidas, decisiones irreversibles y una oportunidad que solo aparece una vez en la historia de una civilización. Lo que comienza como el mayor logro científico jamás alcanzado pronto pondrá a prueba algo más importante que la tecnología, el entrenamiento o la capacidad de una nave para cruzar el vacío.
Pondrá a prueba la naturaleza misma del ser humano.
Porque el universo no recompensa la ambición.
Solo la pone a prueba.