Despues del mundo oscuro
De un mundo devorado por las sombras, donde la razón sucumbía ante el delirio y la tierra misma se volvió ceniza, solo quedaron huellas de sangre y un último superviviente. Atrapado en un sueño de piedra, Arthriel esperó un fin que nunca llegó.
En las tierras de Tirnath, el feudo de Ashford agoniza. Asediada por hordas bárbaras y aislada por la traición, la joven noble Ellis Ashford contempla el colapso de su gente. Con la muralla cediendo y las despensas vacías, un grimorio olvidado susurra una salida. No es una decisión meditada, sino la urgencia febril de quien no tiene nada más que perder: cada glifo trazado en sangre sofoca sus dudas, distorsiona su juicio y la arrastra a ejecutar un rito prohibido.
Ellis no buscaba invocar una calamidad. Solo ansiaba un milagro.
Cuando la brecha se abre, lo que cruza al santuario destruido no es un salvador divino, sino un veterano marcado por milenios de masacre, envuelto en hierro muescado y portando un silencio sepulcral. Un combatiente cuyo mero paso impone una certeza helada: las fronteras del feudo sobrevivirán.
Pero en un reino que aún conserva la luz del sol, la llegada de una entidad nacida en la ruina exige un precio implícito. ¿Ha encontrado Ashford a su protector... o Ellis ha firmado el primer capítulo de una tragedia peor?