El silencio que no recuerda
Hay heridas que el cuerpo recuerda aunque la mente las haya borrado.
Lia lo sabe mejor que nadie. Tiene veintisiete años y una vida que, en apariencia, funciona. Pero basta que un hombre se le acerque para que algo en ella se apague. Basta una noche cualquiera para despertar sin aire, atrapada en una pesadilla sin imágenes, sin nombre, sin explicación.
No recuerda nada. Y sin embargo, su cuerpo no ha dejado de gritar.
Cuando decide pedir ayuda, encuentra al dottor Alessandro Conti: la clase de hombre que hace que rendirse a la confianza parezca, por fin, seguro.
Pero Florencia tiene calles que se repiten, y consultorios donde el silencio dura demasiado. Alessandro escucha con una atención que no es del todo profesional. Pregunta con una precisión que no debería tener. Y cada sesión la acerca un paso más a un recuerdo que alguien, en algún lugar, no quiere que ella encuentre.
¿Está Lia por fin curándose? ¿O está entregando su historia — su cuerpo, su confianza, su vida entera — exactamente a la persona que debería temer?
Algunos médicos sanan.
Otros solo esperan el momento adecuado.