"Bajo la mirada de las Diosas: El ascenso del Short King en el Harem"
Analuz Sonemi tiene todo el dinero del mundo, pero por dentro está completamente vacía. Pasó veinte años casada con un hombre frío que la trataba como un mueble caro, y ahora sobrevive mendigando las pocas migajas de afecto que Shanti Tominaga le tira de vez en cuando. Su vida perfecta y aburrida estalla en mil pedazos el día que entra a su propia casa y encuentra a su hija Luzsil teniendo sexo con su novio, un chico llamado IO Nanatsu.
Luzsil es una chica imponente de un metro setenta y ocho, preciosa, pero atrapada en el muro de la afasia; no habla bien, solo balbucea vive en un silencio absoluto. Para ella, ese muchacho bajito, IO, es el único ser en la tierra capaz de entender lo que su mente grita: entre alaridos, graznidos y balbuceos muy torpes. Tras enterarse de que el chico estuvo metido en un calabozo por una falta contra el pudor, Analuz se encarga de sacarlo de la comisaría, pero no piensa dejar las cosas así.
En lugar de armar un escándalo o castigarlos, Analuz decide hacer algo mucho más retorcido: colonizar su libertad y meterse en medio de ellos. Con la excusa de cuidar a su hija y asegurarse de que el chico cumpla su palabra, impone un régimen asfixiante de reglas estrictas y visitas bajo su lupa. Lo que ninguna de las dos deidades físicas imagina es que, en ese roce diario y tenso entre el control de la madre y las hormonas de los jóvenes, va a nacer una desesperación compartida por sentirse amados.
En este juego turbio donde el número 7 mueve los hilos de la suerte o de la desgracia, IO, con su metro sesenta y tres, va a tener que aprender a manejarse entre estas dos mujeres para armar su propio paraíso. Un rincón privado donde los pactos oscuros, la lealtad y el deseo se van a mezclar bajo una ley que ellos mismos van a inventar, arrastrando a Analuz y a Luzsil a un torbellino tan poco convencional del que nadie va a salir limpio.