Algún punto del mar cerca de la isla de los sabios. Cuatro de la mañana.
Por más que Azul nadara no llegaba a la superficie, era como si una fuerza invisible le impidiera escapar de aquel lugar. A unos metros de él la nereida veía sus intentos por salir del mar.
—Avísame cuando te rindas— le decía cruzada de brazos. El chico dejó de nadar, aunque no quería admitirlo estaba cansado, volteo a ver a la mujer, no tenía más opción que confiar en ella, —Te escucho— dijo molesto.
—Necesitó salir de este sitio para encontrar a alguien, a cambio de tu ayuda te cederé mi tridente y el poder que reside en él— exponía la nereida, Azul miro el objeto, los tridentes eran artefactos tan poderosos y difíciles de obtener; sin embargo, no cualquiera podía tener uno.
—Mire… señorita, aunque su oferta es muy tentadora no sé cómo podría ayudarla, usted fue quien me trajo aquí en primer lugar así que…— decía Azul comenzando a alejarse; sin embargo, la nereida lo retuvo por el brazo.
—¡Por favor, estoy desesperada!, llevó meses sin saber nada de él, y de las pocas cosas que me dijo antes de separarnos fue que tú podías conseguir lo que sea…— con urgencia rogaba la mujer, de no ser por el entorno podría haber visto lágrimas en sus ojos.
Azul se dio una bofetada mental, ¿cómo no había identificado de quién se trataba?, —¿Keralia?— aunque sabía la respuesta necesitaba confirmarlo, la nereida solo asintió. El peliblanco suspiro, necesitaba sacarlos a los dos de ese lugar inmediatamente antes de que Dovydas cometiera una locura.
Al haber podido entrar, pero no salir, Azul supuso que a aquella dimensión solo podía ser abierta desde el otro lado, por lo tanto, necesitaba la ayuda de alguien externo. —¿Me ayudarías a mandar un mensaje?— pidió el chico amablemente.
Bosque cerca de la guarida de Walter, cuatro y quince de la mañana.
Alejado de sus compañeros Dovydas veía el mar desde un acantilado, este siempre le traía paz, contrario a la sirena de la leyenda él era un humano fascinado por el mar, creía que sus sueños se cumplirían hasta aquella desgracia que lo obligo a separarse de su amada.
Saco su brújula, a pesar de estar ahora contaminada con la magia de Walter seguía atesorándola, era una reliquia familiar de un antepasado que se pensaba había sido un pirata que enfrento innumerables peligros y vivió miles de aventuras.
Pero más allá de las historias lo que le gustaba era su "particularidad", que era guiar a aquello que más se ama en el mundo. La abrió y vio la aguja girar sin detenerse, ni siquiera esta parecía poder guiarlo a su querida nereida.
—No recuerdo haberle permitido alejarse joven Krake—le reprendía Walter caminando hacia él, Dovydas rodó los ojos y guardo su brújula, —Necesitaba aire fresco— a pesar de decirlo sonriendo alzo su garra amenazante, Walter trago saliva sin dejarse amedrentar.
—Todo está casi listo, prepárate para el ataque— ordenaba él ex-profesor a su alumno, Dovydas miro su báculo y luego al océano, —Profesor, ¿ya creo a mi ejército?— pregunto con una sonrisa macabra, Walter solo lo miro interrogativo, —Es que… tengo una idea mejor— decía mirando las aguas oscuras.
Mientras tanto en Octavinelle.
Los Gemelos estaban en el cuarto VIP del Mostro Longe, el cual como el resto del dormitorio ahora estaba inundado, habían ido por las pociones guardadas en aquel lugar, a pesar de no ser muy notorio a los dos les dolía estar en aquel cuarto.
Aún procesaban lo que había pasado con su amigo, —Floyd, hora de irnos— dijo Jade tomando la última poción para respirar bajo el agua.
Su gemelo no le hizo caso, estaba viendo el asiento normalmente ocupado por Azul, —Ne Jade, ¿por qué crees que Krake sempai quería recuperar el liderato?— preguntaba Floyd, el otro chico también se lo había estado cuestionado, no obstante no hallaba respuesta.
Ambos estaban por salir cuando creyeron oír algo, un susurro que los llamaba. Antes de que pudieran decir algo una figura hecha de burbujas se apareció frente a ellos, poco a poco tomo una forma conocida para los dos, —Creó que Azul volvió como fantasma para vengarse— decía Floyd.
—¡No soy un fantasma!— grito la imagen incorpórea de Azul.
…
Riddle fue el primero en llegar a la oficina del director después de ser convocados de vuelta, al parecer Mozus ya había terminado de contarle a Ambrous sobre la situación, por lo que era momento de planear el contraataque.
Esperaba de pie cuando escucho pasos correr por el pasillo, tremendo susto se llevó al ver al par de gemelos correr hacia él, —Oigan, que estemos en estado de emergencia no quiere decir que puedan correr así… —
—¡Azul está vivo pez dorado!— grito Floyd mientras lo tomaba por los hombros y lo agitaba.
Rápidamente, Jade le contó lo que Azul les había contado antes de perder comunicación, —Entiendo, así que está atrapado en otra dimensión… ¿Cómo aquella vez en Halloween?— pregunto el líder de Heartslabyul, a lo que los Leech asintieron.
—El problema es que no sabemos cómo ayudarlo, dice estar en una especie de limbo marino— cabizbajo Jade terminaba el relato. Riddle medito un poco, recordando algo que había leído.
—No sé qué tan cierto sea, pero había escuchado que el segundo método para llegar a otra dimensión después de los espejos es por medio del agua— comenzaba a relatarles Riddle.
—Incluso escuché una leyenda que decía que cuando se pone el sol y vez un rayo verde en el horizonte del mar es un alma que está atravesando de un mundo a otro.
—Es verdad— decía Jade sosteniendo su barbilla, —Entre las sirenas hay leyendas de criaturas que podían ir a diferentes mundos, pero eso solo ocurre entre el amanecer y atardecer, Azul no puede esperar tanto—se lamentaba el segundo líder.
Por primera vez Floyd no se distraía de la plática, daba una y más vueltas a la información en su cabeza, necesitaban de cierto astro…
—Jade, ¿podemos fabricar un sol?
Muelle este, cinco con cinco de la mañana.
Junto con un pequeño grupo de Octavinelle los Leech estaban escondidos detrás de unas cajas en el muelle, ya varios barcos de la policía habían zarpado para defender a Royal Sword Academy, debían darse prisa.
—Chicos, nuestro líder cuenta con nosotros— indicaba Jade a los demás para empezar con la distracción. Aprovechando la cercanía de algunos falsos fantasmas con forma de esqueletos de coral los estudiantes simularon estar bajo ataque.
Los pocos policías que resguardaban el barco lo abandonaron para ayudar a los estudiantes, momento que Jade y Floyd aprovecharon para subir al navío. Ya en la popa, y después de disculparse con los pocos policías que mandaron a volar empezaron a adentrarse en el océano.
—Nunca creí que la primera vez que me subiría a un barco sería para rescatar a Azul— decía Jade en el timón, —Yo sí— contestaba su gemelo mientras comenzaba a sacar los mismos ingredientes que usaron para hacer la cárcel marina, solo que esta vez tendría otro uso.
Mientras tanto en tierra los policías detenían a los estudiantes al descubrir que habían sido timados, —Esto les costara un buen castigo— decía el capitán del escuadrón, antes de que pudiera seguir castigándolos las aguas se comenzaron a agitar de forma violenta.
A unos veinte metros de la orilla un barco salía de las profundidades del agua, solo un par de falsos fantasmas iban en él, mientras Dovydas veía todo desde la proa, —Dirijan el curso a Royal Sword Academy, tenemos la mención de capturar a un camarón.
Algún punto entre el mar de coral y la Isla de los Sabios.
Los gemelos habían navegado alrededor de veinte minutos, debían alejarse lo más que pudieran para evitar que cualquier cosa se interpusiera en la creación de su sol artificial, cuando Jade sintió que estaban en una área óptima apago los motores del barco.
—Recuerda Floyd, debemos hacer esto lo más rápido posible, ya que si el oleaje aumenta podríamos perder la luz o quedar atrapados en la presión acuática— indicaba serio el mayor de los Leech.
—Moo, le quitas lo divertido a que vamos a voltear el barco— decía Floyd haciendo un puchero. Dejaron los ingredientes listos dentro de una caja abierta, esperaban que cuando el barco se volcara esta saliera disparada al mar y activara la prisión.
Ambos chicos se arrojaron al mar, apenas sus cuerpos entraron en contacto con el agua volvieron a su forma sirena, cortesía de la pócima más costosa de Azul. Con ayuda de sus grandes cuerpos comenzaron a hacer que el barco se tambaleara.
En la otra dimensión Azul junto con Keralia esperaban alguna señal de que los gemelos estuvieran cerca de ayudarlos, —¿Estás seguro de que harán algo?— preguntaba nerviosa la nereida. Azul solo sonrió confiado.
—En este mundo solo a ellos dos les confiaría ciegamente mi vida— decía Azul con confianza; sin embargo, no podía dejarles todo el trabajo, —¿me prestarías el tridente?— pidió el chico, Keralia se lo dio sin titubear, al final ahora Azul era el dueño de este.
Mientras tanto los gemelos solo necesitaban un último esfuerzo, el barco estaba a nada de voltearse, —¡Nada más fuerte!— gritaron al mismo tiempo los Leech, con una última sacudida el barco cedió al peso y comenzó a elevarse por estribor.
Al ver que por fin el barco se daba la vuelta ambos chicos saltaron fuera del agua y se agarraron de la barandilla; la caja con los ingredientes salió disparada e impacto contra el agua creando la prisión, y al mismo tiempo Azul arrojaba un rayo de luz a la superficie.
El rayo fue suficiente para potenciar la luz producida por la prisión marina, apenas el barco quedo de cabeza apareció en la otra dimensión. Los gemelos miraron en dirección al fondo del mar, para su alivio pudieron ver a Azul.
Este comenzó a nadar en dirección a ellos seguidos de Keralia, —¿Quién es ella?— sorprendidos, Jade y Floyd veían a la nereida, —En un segundo les responderé eso— decía Azul sosteniéndose también de una de las barandas y atrayendo a Keralia.
Pasaron algunos segundos cuando sintieron algo raro, el barco comenzaba a moverse a gran velocidad hacia arriba, al ver nuevamente al fondo del mar este se fue aclarando, con un gran estruendo salieron nuevamente a la superficie.
Los cuatro miraron sorprendidos a su alrededor, las estrellas los recibían, era la única luz. —La prisión ya no está— observaba Jade los últimos vestigios de la luz producida por la prisión marina.
Los gemelos corrieron a donde Azul estaba aún en su forma sirena, tosía aunque no soltaba el tridente, para sorpresa de este ambos gemelos lo abrazaron. —Sí… también me da gusto verlos— decía Azul correspondiendo el sorpresivo abrazo, después les reprocharía haber usado una de sus pociones más caras.
Antes de que alguno de los chicos pudiera decir otra cosa un carraspeo llamo su atención, al voltear vieron que el aspecto de la nereida había cambiado, en su lugar una mujer de piel oscura con cabello azul y largo los miraba.
Costa cerca de Royal Sword Academy, cinco y media de la mañana
—¡LIBEREN AL KRAKEN!— invocaba Dovydas su magia única contra los barcos de la policía, capturar al/ a la estudiante del otro mundo estaba resultando ser más difícil, sus fantasmas combatían a la guardia alrededor del castillo mientras él se encargaba de los barcos.
Ya había hundido dos cuando sintió algo, una presencia que había desaparecido del mundo por un largo tiempo, miro a todos lados tratando de identificar de donde provenía, —Keralia…
Deshizo su magia única, corrió al timón y dirigió el barco al este de la isla. "Dovydas, ¿qué crees que haces? Regresa y captura a…" salía la voz de Walter de su brújula, Dovydas entro en modo overblot, con su magia maximizada logro cortar la comunicación.
…
Azul entregó momentáneamente el tridente a la nereida, quien demostró porque era la guardiana de ese océano, sin mucho esfuerzo consiguió que las aguas llevaran el barco a gran velocidad de regreso a la isla.
—No hay duda de que el tridente me traerá muchos veneficios— decía Azul nuevamente en su forma humana, Keralia no le hacía caso, su objetivo estaba cerca. Ambos estaban en la proa mientras los gemelos descansaban.
El peliblanco miró a la mujer, no entendía cómo podía renunciar a su poder por amor. —¿Tanto lo quieres?— Azul necesitaba quitarse esa duda, la nereida suavizo su semblante, —Él… es el único que me hace sentir que tengo un propósito más grande que solo ser la guardiana del mar.
—Antes de Dovydas mi mundo era muy rutinario y solitario, pero con él siento que por un momento puedo ser libre, él me ha hecho sentir viva… yo simplemente ya no soy capaz de concebir un mundo donde él no este.
Azul se quedó callado, meditando como su forma de ser había perjudicado a ese par, tal vez si hubiera sido más empático con su sempai ellos dos podrían haber terminado juntos y él no estaría en esta situación.
El silencio fue interrumpido por un cañonazo que callo cerca de ellos, varios ataques comenzaron a caer alrededor del barco. Estaban a pocos kilómetros de la isla, Azul pudo ver un barco fantasmal emerger de las aguas.
Los gemelos corrieron a donde ellos estaban, pero antes de poder alcanzarlos un nuevo cañonazo hizo que el barco se ladeara, Keralia perdió el equilibrio y callo por la borda.
—¡Mujer al agua!— grito Floyd, antes de que alguno pudiera socorrerla una corriente los atrajo al barco fantasma, quedando a pocos metros de este. En el barco enemigo Dovydas los observaba sin poder creerlo.
—¿Cómo es que aún sigues con vida?— gritaba colérico el exlíder de Octavinelle, Azul se ajustó sus lentes antes de responder, —Cuando tu magia única me mando al otro mundo, hay algo que olvidaste…— dijo dejando a todos los presentes expectantes.
—Soy el gran Azul Ashengrotto.
Dichas palabras no fueron bien recibidas, los tres estudiantes vieron cómo los cañones del barco fantasmas se movieron solos, apuntando en dirección a ellos. —Todo a estribor— ordeno Azul perdiendo su sonrisa engreída.
Jade corrió al timón y logro mover el navío a tiempo de la primera ronda de disparos, mientras el mayor de los Leech navegaba el barco su gemelo junto a Azul disparaban magia de agua, fuego y oscuridad contra el barco de Dovydas.
El chico dejo que los cañones se encargaran de atacar a los chicos, mientras tanto junto su magia y la dirigió al océano, un gran remolino atrajo a ambos barcos sin permitirles alejarse el uno del otro. Los cañonazos y los ataques de magia iban de un lado a otro.
En un instante el barco fantasma quedo justo frente a ellos, un cañonazo salió con mayor potencia de este; sin embargo, Jade logro mover la nave a tiempo, los tres chicos solo vieron cómo este aterrizo en algún punto de su colegio.
—Espero no le haya dado a nadie— decía un poco asustado Jade.
La batalla entre ambos barcos procedió, en un trabajo en conjunto Azul y Floyd lograron dar en la parte baja del barco fantasma, haciendo que este comenzara a hundirse. Esto, sin embargo, no iba a detener a Dovydas, quien ayudándose de su estado overblot logro aterrizar en el barco enemigo justo a tiempo.
El exlíder quedo justo frente a Azul, —Supongo que tendré que matarte de nuevo— dijo comenzando una pelea cuerpo a cuerpo. El peliblanco trataba de defenderse, pero al perder la ventaja de la distancia sus esfuerzos eran inútiles.
Los gemelos trataron de ayudarlo, no obstante el poder de Dovydas era muy grande, además de que el cansancio los ponía en desventaja. Finalmente logro derribarlos.
—Supongo que esta vez, los tres se irán juntos al infierno— dijo levantando su garra, listo para dar su último golpe.
—¡DOVYDAS!— un grito femenino lo detuvo en el último momento.
El rostro del mayor se descompuso, volteo lentamente, en el barco estaba su nereida. Ambos se miraron sin creer lo que veían, corrieron a abrasarse.