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Cap 110

León descendió del cielo como un gran héroe, listo para salvar el día y a las hermosas chicas del malvado dragón, una postal épica y heroica, Picasso pagaría por pintar tal obra de arte..., si supieran que todo fue orquestado, ¿cómo se sentirán los espectadores?, muy decepcionados.

Desde que Zenith se reunió con Nanahoshi, hasta el dragón de tierra, todo era una obra de teatro orquestada por el mejor dramaturgo de la historia. Sin duda un gran pervertido y manipulador, todo por un par de chicas hermosas, y una por crecer.

Nanahoshi, que no sabía nada de esto, tenía corazones en los ojos, para ella, León era como el protagonista de un manga Shoujo. Alto, atlético, con la camisa abierta mostrando su cincelado abdomen. Sus ojos suaves y tranquilos llenaban de paz el alma.

Es muy guapo, mis amigas pagarían por ver a tal espécimen, parece un protagonista Shounen, su aura es tan salvaje, e intimidante, pero a la vez, me hace sentir segura y que todo estará bien. ¿Me habré transmigrado a un mundo de anime?, si es así, sin duda es el protagonista, ¡sería genial si lo fuera!.

Nanahoshi deliraba en su mundo, y no puedes culparla, antes de llegar a este mundo era una chica común, familia común, era la típica chica de japonesa, que puedes encontrar en cualquier lugar. A eso se le suma el hecho de que estuvo constantemente estresada, y al borde de la muerte varias veces.

Su situación era muy similar a la historia original, la única diferencia es quien la encontró, en la historia original fue Orsted, el dios dragón y uno de los 7 campeones mundiales. Ahora, porque no se enamoró de él, simple, León es joven y de su edad, es fácil acercarse a él.

En cambio, Orsted es más viejo y ella lo veía como un amigo de la familia, o un tío, además de que es un hombre inasequible, difícil de entender. Una persona que no habla mucho y tiene esa aura de "No molestar o te mueres", ¿qué clase de mujer quisiera tener a un hombre así como esposo?, difícil, a lo menos que tenga gustos peculiares.

Nanahoshi sonreía y jugaba con su cabello, esperando que el hombre frente a ella se presentara, no quería parecer fácil. Pero tampoco tímida, por eso lanzaba miradas a los ojos de León de vez en cuando.

Zenith, ya con su bebe en brazos, miro a su compañera y suspiro decepcionada, pensó que la chica tendría la cabeza bien puesta, al parecer tenía la vara muy alta, la chica todavía era joven e ingenua, era normal que pensara en León como su príncipe azul.

Aunque ella tampoco debería decir mucho, León la engaño fácilmente, y le puso los cuernos a su marido con mucho gusto. Le tomo dos horas llevarla a la cama, y para empeorar las cosas, la follo en pleno bosque y por el trasero, agujero que nunca quiso dar a su esposo.

Zenith negó con la cabeza, y dejo a su compañera de lado, ya no era su problema.

Juventud, que niña más ingenua, solo porque es más guapo que la media, y la salvo, ella ya cree que León es un gran hombre, muy lejos de la realidad. Aunque..., matar a un dragón de un golpe, eso no lo esperaba, sabía que era fuerte, pero no tanto.

Suspiro, a quien miento, muchas mujeres caerían en sus artimañas, ver a un hombre guapo golpeando a un dragón, pone caliente a la mayoría de las mujeres. Incluso mis compañeras de aventuras, Elinalice y Ghislaine, abrirían las piernas a este idiota. Joder, incluso yo me puse caliente, es demasiado seductor un hombre fuerte y seguro. Pensó Zenit, que comenzó a sentir la mancha húmeda, que se formó en sus pantis.

Zenith era una mujer cachonda, le gustaba mucho el sexo, y es muy activa sexualmente, más con León, que la dejaba satisfecha, y a diferencia de los hombres normales, no tenía que esperar para la segunda ronda.

León se acercó a la rubia de grandes pechos, y acaricio al bebe.

-"Zenith, cariño, sé que eres una mujer lujuriosa, pero... ¿Llamarme cuando un dragón te persigue?, prioridades cariño."

Zenith quería golpearlo, se aguantó porque tenía a su hija en brazos.

-"¡Por eso te llamé!, o realmente crees que soy una pervertida, necesitaba tu ayuda para salir con vida."

León sonrió y jugo con la barbilla de Zenith, como si quisiera roblarle un beso. Zenith intento morder el dedo de León, León logro esquivarlo y le golpeo la frente como reprimenda.

-"Bien, bien, no eres una pervertida, ahora el problema es, ¿cómo planeas pagarme esta deuda?, acabo de salvar tu vida."

-"Que deseas." Dijo con resignación.

-"Antes de continuar, quien es ella."

Zenith miro a su lado, y se encogió de hombros. La cuido y ayuda a sobrevivir, sin embargo, nunca se presentaron, no era necesario.

-"No lo sé, no habla nuestro idioma." Respondió secamente.

León miró a Nanahoshi de pies a cabeza, sin duda una belleza al estilo Yamato Nadeshiko. También recordó que Nanahoshi no comprendía el idioma cuando llego, eso le facilitó las cosas. Cuando una persona no habla el mismo idioma, se siente excluida y solitaria, es fácil acercarse a este tipo de personas, más si hablas su idioma y eres el único que la comprende.

-"Como te llamas."

Nanahoshi se sorprendió, el chico guapo frente a ella hablaba japonés a la perfección, aumentado su nivel de protagonista, quizás también era un trasmigrado pensó ella. Ese simple hecho las puso muy feliz, conocer a un compatriota la ayudaría a no sentirse sola, y a olvidar un poco a su familia.

En el buen sentido, todos los días recordaba a su familia, y los extrañaba, eso la deprimía en las noches. A diferencia de otras personas, que estarían felices de poder transmigrar a otro mundo, Nanahoshi no lo era, ella no tenía trampas que la ayudaran, ni comprendía el idioma.

Además, amaba a su familia, y le hubiera gustado despedirse. Sus amigos era otro factor, quería saber que les paso, murieron, seguian con vida, transmigraron con ella, son dudas que no la dejaban dormir, y quiere respuesta. El problema es que ella no podía, era una chica normal, por eso necesitaba ayuda, alguien en quien confiar.

-"Na-nanahoshi Shizuka, estudiante de preparatoria, y una japonesa" Dijo con timidez, y un claro rubor.

-"Interesante, recuerdas que sucedió antes de llegar a este lugar."

León fingió no saber su historia, si lo supiera todo sería sospechoso, y ella podría creer que León la transmigro, o que por lo menos estaba involucrado.

-"Un camión y todo se fue a negro, no recuerdo nada más." Respondió mientras se tocaba la barbilla, intentando recordar la mayor cantidad de información posible.

-"Me pregunto que dios te transmigro, debería ser poderoso y tener planes ocultos en tu contra o a tu favor.

Nanahoshi abrió los ojos de la sorpresa, nunca pensó en esa posibilidad.

-"¡Un dios!, pero yo no hice nada malo."

-"Lo sé, una mujer tan hermosa como tú, es buena por naturaleza."

León mintió, él más que nadie comprendía que la belleza no es sinónimo de bondad, Azula, Keiko, Syndra, todas ellas ejemplos de bellezas mortales, capaces de asesinar y torturar con una sonrisa en la cara.

-"Gracias por no juzgarme, pero..., soy una chica normal, porque un dios jugaría con mi vida"

-"Por aburrimiento, quien sabe."

Aunque parecía desinteresado del tema, León tenía curiosidad por como fueron transmigrados, y reencarnados, se supone que en el futuro los amigos de Nanahoshi llegarían a este mundo como héroes transmigrados.

Si tengo tiempo, investigaré, en una de esas, logro encontrar algunos dioses ocultos..., no, mejor no, mandaré a mis sombras y dejaré que investiguen ellas, si encuentran a alguien, se mueren, no tengo tiempo para lidiar con pequeños alevines. Reflexionó León, que ya es un ser superior casi invencible.

-"¿¡Por aburrimiento?!, me alejaron de mi familia, me lanzaron a un lugar extraño, ¡solo por aburrimiento!"

Nanahoshi apretó los puños y rechino los dientes, estaba furiosa con esos dioses que no conoce, pensar que solo la trataban como un juguete, y sujeto diversión, no era un sentimiento agradable, la hacía sentir vulnerable y desechable.

Cualquiera se enojaría si le pasara un suceso similar, pero que se puede hacer, si eres débil, no controlarás tu destino, así funciona el mundo y la realidad, los débiles siempre serán el juguete de los fuertes. Y esto sucede incluso en la vida moderna.

León agarró el hombro de Nanahoshi, y le sonrió, era hora de mostrar sus verdaderos colores, o parte de ellos.

-"Sé que estás enojada, y está bien estarlo, sin embargo, no es tiempo de lamento y de llorar por el pasado, es hora de tomar decisiones importantes que cambiaran tu vida."

-"¿Decisiones?"

-"Si, como puedes ver, no podrás salir de este lugar con vida por tu cuenta, tuviste la mala suerte de ser transmigrada al valle del dragón, un lugar donde residen la mayoría de los dragones, y este paraje se extiende por millones de kilómetros, ¿comprende tu situación y donde estás?"

Nanahoshi llevo su dedo a la boca y se lo mordió, su mirada estaba pegada al suelo. Miedo y pánico recorría su cuerpo, no sabía que hacer, hasta que levanto la cabeza y miro a León con expectativa.

-"Pe-pero si me ayudas, podre salir."

-"Y porque lo haría, no te conozco, no eres mi amiga o parte de mi familia, ni siquiera una conocida, ¿por qué debería ayudarte?"

-"¡Somos compatriotas!, hablamos el mismo idioma." Grito Nanahoshi, esperando encontrar algo de sensibilidad en su salvador, lástima para ella, León es un desgraciado sin corazón.

-"Error, tu Japón, y el Japón de donde yo vengo, son distintos, son como realidades alternas, además, ¿compatriota?, me importa una mierda, no soy la clase de persona que da la vida por su país, eso no sirve de nada, honor, orgullo, eso no alimentara, y no protegerá a mi familia."

-"¡Pe-pero...!"

-"¡Ingenua!, piensa que ya no eres una niña, ¿en realidad crees que el mundo es flores y arcoíris?"

Parecía que Nanahoshi se volvía pequeña con cada palabra que decía León, eran palabras duras que eran verdad, y ella lo sabía. Nanahoshi apenas se aguantaba las lágrimas, era admirable su tenacidad, cualquier chica normal ya se hubiera derrumbado.

-"Se que duele Nana, pero como dije antes, no mires el pasado, mira el presente, que es lo único que tienes."

Nanahoshi, que apenas noto que León le cambio el nombre, levanto su carita y miro a León a los ojos, León acaricio sus mejillas con suavidad, bajo suavemente hasta llegar a la barbilla, y la garro entre sus dedos.

-"Me gustas, y quiero que seas mi mujer, si aceptas, te sacaré de este lugar y podrás vivir conmigo, que dices."

Para conquistar a algunas mujeres, tienes que ser duro al inicio, luego suave y tratarlas con cariño, como si fueran especiales, y luego volver a ser rudo para que no olvide su lugar y no se rebele. No es recomendable usar, no sirve con todas.

-"¡Te gusto!" Grito Nanahoshi mientras se alejaba del agarre de León, su cara parecía un tomate, no esperaba esa confesión, y mucho menos esperaba lo siguiente.

-"¡Por supuesto!, eres hermosa y pareces tener una buena personalidad, además, te quiero en mi cama, y para que lo sepas, no serás la única, la rubia a tu lado es una de mis mujeres."

León pudo haber mentido y haber consumado el acto, eso aliviaría la bomba que lanzo. Pero no lo encontró necesario, no era difícil convencer a la pelinegra asiática, y prefirió tomar la ruta larga, es más divertido así.

Cuanto se demorara una chica normal, en aceptar la idea de ser parte de un harem, era un experimento que estaba dispuesto a hacer. No olvidemos que Nanahoshi viene de la era moderna, harem y esas cosas son mal vistas.

-"¡Que!, ¡¿quieres que sea parte de un harem?!" Grito Nanahoshi, un poco anonadada por la propuesta.

No era la primera confesión que recibía, ella era hermosa y muchos chicos se le confesaron, pero nunca, absolutamente nunca antes le propusieron parte de un harem. Nanahoshi cambio de opinión sobre León, ahora creía que estaba loco, y era un pervertido.

León, que estaba al tanto de los pensamientos de Nanahoshi, no se molestó, tarde o temprano la chica caería en sus garras y en su cama. Hay platos que se preparan lentos, y se sirven con cuidado, para lograr un mejor sabor.

-"Eres muy guapo y salvaste mi vida, pero no seré parte de un harem, ¡no soy una chica tan fácil!"

León le dio una mirada fría y pregunto

-"Dices que mis mujeres son fáciles."

-"No, no, perdón, no quería decir eso" Respondió rápidamente, no por miedo de que León se enojara, Nanahoshi odiaba hablar a las espaldas de los demás. Además, aprendió a no juzgar a las personas sin conocerlas, y León reforzó esa idea, al principio parecía una buena persona, ahora supone que es un aprovechado y un pervertido.

-"Entonces, ¿no aceptas mi propuesta?"

-"Lo siento, pero no seré parte de un harem, va en contra de la moral."

-"¿Moralidad? jajaja, niña, olvida de tu antiguo mundo, deberías adaptarte a las leyes de este, lo necesitarás si quieres vivir más tiempo."

-"No puedo cambiar de la noche a la mañana, lo siento, pero no pedo aceptar tu trato."

Nanahoshi no acepto por dos motivos, la primera era por su moral y por sus creencias, venía del mundo moderno, donde el harem sería muy mal visto, y las mujeres serian tachadas de fáciles y putas.

Y el segundo motivo, era porque creía que León cambiaria de opinión y la ayudaría, ella pensó que solo estaba juzgando su personalidad, por eso no quería aceptar de inmediato. Después de todo, le agradaba León, era guapo, confiable y fuerte, el ideal de un buen esposo.

-"Bien, nos vemos luego entonces, Nana."

-"¿Nana?"

-"El abreviado de Nanahoshi, es más corto."

Nana no dijo nada más, esperaría a que León cambiara de opinión, mientras iría a tocar el dragón, quiere saber como es su piel. Y quien no lo haría, es un mundo de fantasía lleno de cosas nuevas, la curiosidad florecerá como la de un gato.

Zenith, con el bebe en brazos, miro todo el intercambio de palabras en silencio, no pensaba intervenir, una, porque no conocía el idioma, y dos, porque no era su problema, ella cumplió con ayudarla a sobrevivir, de ahora en adelante era problema de Nanahoshi, si León la engañara, era problema de ella por ser tan ingenua,

León se dio vuelta y volvió con su rubia de grandes pechos.

-"¿Terminaste?"

-"Impaciente como siempre, no puedes esperar a que saque mi polla y..."

Zenith quería patear al pervertido de su amante, lástima que tuviera a su hija en brazos, solamente podía aguantar.

-"¡Basta!, vayamos al grano, no quiero perder el tiempo, me gustaría bañarme y tener una buena comida."

-"Ya sabes que nada es gratis" Dijo León.

-"Lo sé, por eso te doy mi vida, te juro que estaré a tu lado hasta que muera, lo único que pido, es salvar a mi hija y a mí."

Zenith no lo dudo, dio su vida para salvar a su hija, puede ser una mujer cachonda y pervertida, pero sigue siendo una buena madre que se preocupa por el bienestar de sus hijos.

León admitió que era una oferta tentadora, aunque insuficiente.

-"Quieres que salve dos vidas por el precio de una?, no es un buen negocio desde mi punto de vista, incluso termino perdiendo. Comida, alojamiento, protección, todo eso es muy costoso, más si piensas servirme toda una vida."

-"Incluso una sirvienta que vive en casa recibe un sueldo, es justo, además te estoy dando mi cuerpo, puedes hacer lo que quieras conmigo."

León resopló al final, Zenith era una sinvergüenza, después de todo ella también disfrutaba mucho en la cama. León no entendía ese ideal de las mujeres, "yo me acuesto contigo, tú eres el que más gana", ellas también disfrutan, porque se quejan como si el único ganador fuera el hombre.

Aun así, no dijo nada, perdería mucho tiempo si comenzaba a debatir sobre quien disfruta más.

-"Es verdad, pero siguen siendo dos vidas, dime, cuanto vale la vida de tu hija."

-"Vale más que la mía..."

Zenith hizo una mueca, acaba de decir que la vida de su hija vale más que ella, por ende, debería ser más costosa. No es que pensara lo contrario, adoraba a su hija, el problema era León y su forma de ver las cosas.

-"Ves, con suerte pagarás por la vida de tu hija, y ya que vale más, ni siquiera pagas la deuda."

-"Puedo ir con mi madre, conseguiré el dinero que quieras."

-"¿Dinero?, pfff, que banal, hombres como yo no necesitan dinero." León tomó su barbilla, y medito unos segundos, luego miro a la pequeña Norn, que todavía era una bebe.

Zenith noto esto, y decidió burlarse, de alguna manera tenía que sacarse el mal sabor de boca.

-"Eres un lolicon tanto que la miras."

Leon levanto una ceja, no era un lolicon, rápidamente en su mente, se forjó un pequeño plan para compensar la pequeña burla.

-"Me ofendes, lo dejaré pasar esta vez, y en cuanto a tu hija, no le queda mucho de vida."

-"¡De que hablas!" Grito enojada, no le gustaba que desahuciara a su hija.

-"Mujer, bebías alcohol como si no hubiera mañana, eso provoco un defecto congénito en tu hijo, su corazón es más pequeño, y sus pulmones son débiles, sus neuronas están subdesarrolladas, me refiero a que su cerebro procesa las cosas mucho más lentos, si eres su madre ya deberías estar al tanto de los síntomas."

Zenith se quedó en silencio, recordando los pequeños problemas que presento su hija. La niña apenas lograba tocar su pecho, y su succión era baja. Sus manitas tenían descoordinación, y su respiración era irregular, muchas veces dejo de respirar.

Cada recuerdo era peor que el otro, y Zenith no pudo aguantar las lágrimas de culpa, su hija nació fallada. Ella siempre pensó que la magia la protegería, siempre iba al monasterio y rogaba a su diosa por salud, donaba bastante a los sacerdotes para que lanzaran hechizos curativos.

Zenith abrazo con cariño a su hija, temiendo que algo malo le pasara.

León no dijo nada, sonreía como si no fuera su problema. No le preocupaba problemas tan pequeños, León podía sanar cualquier enfermedad que exista, no importa que tan peligrosa fuera, incluso si muere, puede traerlo de vuelta a la vida.

Aunque no era necesario, la verdad era que Norn era una bebe saludable, León la protegió desde el inicio, no era necesario hacer sufrir a un bebe, no valía la pena, y no tenía beneficio alguno. León es sádico, y un lunático, un asesino a sangre fría, y otros cientos de cosas malas, pero no es idiota.

León es de las personas que busca los beneficios, ganancias antes que nada.

Volviendo con Zenith, ella todavía lloraba, pensado en todo el mal que le hizo a su hija. Mal que era falso, su mente se sugestionó, todos esos síntomas eran falsos recuerdos creados por ella misma, y con un poco de ayuda de León.

La mente de la rubia tetona era frágil, eso facilito las cosas para León. No olvidemos que Zenith apenas pudo dormir, y la comida escaseaba, el agua no falto gracias a la magia. Todo el estrés acumulado a lo largo de los días, entorpeció sus pensamientos, y derivo en el mar de la sugestión.

-"Tranquila mujer, toda enfermedad tiene una cura." León posó su mano sobre la cabeza de Norn, el maná fluyo por sus manos e ingreso a la cabeza de la niña. Su pequeño cuerpo brillaba con fuerza, segundos después, el cuerpo de la pequeña relucía, su piel aprecia saludable y sus ojos brillaban con fuerza.

León lanzó magia de limpieza, que quito toda la suciedad y renovó la ropa, y lanzo una segunda magia, magia de resistencia, la cual quitaba todo el cansancio y calmaba la mente. Con eso, el bebe parecía totalmente saludable, y contento.

Norn agarro el dedo de León, y lo mordió, era su manera de dar las gracias, una muy ruda por así decirlo, era bueno que no tuviera dientes, bueno, tampoco es que le dolería a León.

Zenith abrazo a su hija de alegría, y agradeció a León inclinado la cabeza.

-"Gracias, muchas gracias."

-"No es gratis."

-"Lo sé, solo di lo que quieres."

-"Bien, haré un trato con la mocosa, trabajará para mí durante 15 años, y su deuda será pagada, luego de eso, será libre, puede hacer lo que quiera, ¿qué dices?"

No puedo rechazarlo, salvo a mi hija, si me niego, seria escupir en su cara la buena voluntad que mostró. Además, que son 15 años, si no fuera porque curo sus enfermedades, ni siquiera llegaría a esa edad, y menos podría llevar una vida norma. Y yo pensé que mi amante no tenía corazón, parece que es un Tsundere.

Y de esta manera, Zenith cambio la forma en que miraba a León, ahora opinaba que era más accesible, y una buena persona. León quería que Zenith fuera absolutamente leal, y para que eso suceda, tenía que darle falsas esperanzas, ella debía creer que todavía era libre.

Aunque la verdad no era así, ya tenía una cadena en su cuello que se apretaría con el tiempo, y su hija iba en el mismo barco. En 15 años pueden pasar muchas cosas, y para León sería fácil manipular a Norn, con el tiempo se transformaría en un leal perro que sigue a su amo.

Si una mujer adulta puede ser manipulada y controla, que se puede esperar de una niña sin experiencia.

-"Acepto, por favor, cuida de mi hija y de mí en los años venideros." Dijo con un tono agradecido.

Con eso, el final de sus planes en este mundo estaba cerca, ahora solo quedaba esperar que el tiempo pase, y las mujeres crezcan, pero antes de ir a otro mundo, todavía tiene que ponerle una correa a Nanahoshi.

León tocó el hombro de Zenith, y aparecieron en su casa, donde lo esperaba Ágata con su vestido de secretaria, a su lado, Lilia, sus ojos se abrieron de la sorpresa, nunca pensó ver a su antigua ama, y amiga, no después de lo que paso.

-"¡Lilia!."

-"Zenith, ¿eres la nueva sirvienta de Danna-sama?" Pregunto Lilia, que nunca es sus más locos sueños vio venir esto. Su antigua señora a ahora era su compañera de trabajo.

-"Se conocen, eso es bueno, Lilia, enséñale todo lo que debe saber"

Con todo resuelto, León volvió con Nanahoshi.

Mientras tanto, Zenith miraba incrédula a su antigua sirvienta. También tenía un toque de culpa esa mirada, al principio su enojo la cegó, y no vio bien las cosas, culpo de todo a Lilia y la descarto como si fuera basura, sin reflexionar en las consecuencias o si llegaría viva a su hogar para dar a luz.

Este hecho la carcomió por dentro, y la lleno de culpa durante bastante tiempo, siempre pensado si era asesina de un niño inocente. Ver a Lilia de nuevo, le dio algo de tranquilidad, aunque todavía sentía culpa.

-"Zenith, ella es tu hija."

-"Si, esa es la tuya."

-"Si".

El silencio volvió a caer entre ambas, no sabían como hablar, no después de lo que paso.

Lilia vio la culpa en los ojos de Zenith, y se sintió bien al inicio, aunque rápido desapareció, no puede culpar a Zenith de todo, también fue su culpa. Además, son compañeras de trabajo, por el respeto y admiración que siente por León, no buscara problemas y la ayudara.

Como dijo León, no vivas en el pasado, eso te encadenara y no podrás vivir el presente, debes avanzar para no estancarte, suspiro, pensé que mi amo solo era un pervertido, pero a veces puede ser muy confiable, y decir cosas muy ciertas. Reflexionó Lilia, recordando sus lecciones de vida.

-"Zenith, no te culpo por echarme de la casa, si estuviera en tu posición, hubiera actuado igual, no es tu culpa, es de Paul."

La rubia de grandes pechos sonrió, ella vio la sinceridad en los ojos de su antigua sirvienta.

-"Tienes razón..., aun así, lamento haberte echado, debí haber sido más razonable, pensar en tu hijo y tu salud, fue egoísta de mi parte. Lo lamento."

Zenith inclino la cabeza los más que pudo, no olvidemos que tenía a su hija en los brazos.

-"Perdonada, ahora dejemos eso de lado, tengo que mostrarte la casa, tu habitación y tus deberes." Dijo Lilia, Mientras se acercaba a Zenith y le pedía que se levantara.

-"Lilia, espero que nuestras hijas sean amigas."

-"No, serán hermanas."

Ambas se perdonaron, y siguieron con sus vidas, ahora culpaban a Paúl. Hablando de Paúl, logro salir con vida, León no lo dejaría morir tan fácilmente, no antes de ver el regalo que le preparo. León se preguntaba como se sentirá Paúl, después de ver como las cuatro mujeres más importantes de su vida, eran folladas al mismo tiempo, por eso debía vivir muchos años más, para que Norn y Aisha crezcan grandes y saludables.

De vuelta con Nanahoshi, su cara estaba pálida y sus ojos rojos a punto de llorar. No quería estar sola, la hacía sentir desprotegida y vulnerable, no podía defenderse sola, no poseía la fuerza para hacerlo.

-"Ya lo pensaste mejor."

Nanahoshi que vio la llegada de León, se abalanzó contra él y lo abrazo. Su agarre era fuerte, no pensaba dejar ir a su única ruta de salvación.

-"Yo..., si puedes enviarme de regreso a casa, seré parte de tu harem."

-"Para hacerlo, debemos tener las coordenadas de tu mundo, y eso tomará un tiempo."

-"¿Cuánto tiempo?"

-"Los más probables es que sean cinco años"

-"¡Eso es demasiado!" Grito Nanahoshi, todavía afirmada a la camisa de León.

-"Si quieres hacerlo en menor tiempo, ahí una forma, pero no creo que aceptes."

-"¡Dímelo!"

-"Cuando un niño nace, queda una marca en él, una marca hecha por el mundo, que lo vuelve residente de ese mundo, la marca es heredada por el padre y la madre, por eso, si ambos vienen de distintos mundos, el niño recibirá dos marcas, como residente de ambos mundo."

-"Las marcas fueron hechas para repeler a los intrusos, para mantener la seguridad de los mundos inferiores, como el tuyo, que crees que pasaría si alguien con la capacidad de derribar dragones llegar a tu mundo, sería el rey y gobernaría, nadie podría detenerlo."

Todo era una mentira, León creo la historia en el momento, quería ver como reaccionaria Nanahoshi, que tanto estaba dispuesto a sacrificar para volver a casa.

-"No sabía eso, pero..., que tiene que ver eso con volver antes a mi mundo."

-"Si tuviéramos un hijo, obtendría las coordenadas con facilidad."

-"Espera, incluso si las tienes, no podrías ingresar, no dijiste que esa marca protege los mundos de invasores como tú." Pregunto Nanahoshi con curiosidad.

-"No tengo que ir yo, nada más tú, y veo que, no tienes problemas con tener mi hijo." Pregunto León con picardía.

Nanahoshi se encogió de hombros, ya se resignó a su futuro, mientras pueda volver a casa, seguiría las reglas que se le impongan, es necesario si quiere vivir.

-"Si seré parte de tu harem, tarde o temprano lo tendré."

-"Que rápido te adaptaste."

-"No quiero morir, si no aceptó, me dejaras sola, y no podre salir de este lugar, como final, seré excremento de dragón. No es un final muy digno." Dijo Nanahosi con molestia.

-"Toda la razón"

Nanahoshi, ahora más calmada, libero a León de su agarre y se limpió las lágrimas. Luego miro al dragón, y la fuerza extraordinaria de León, le daba mucha curiosidad como logro tal fuerza.

-"Como lograste vencerlo tan fácilmente"

-"Un poco de magia y fuerza bruta" Respondió León como si fuera lo más normal del mundo, eso le dio confianza a Nanahoshi, pensó que la magia era fácil de aprender, lástima que sus sueños se romperían con facilidad.

-"¿Puedes ensañarme magia?" Dijo con un brillo en sus ojos, como un niño que acaba de descubrir un nuevo tipo de dulce.

-"Tu cuerpo no puede contener maná, ya que eres de otro mundo, y en ese lugar no existe el maná."

-"No... puede ser." Dijo con tristeza.

-"Y para empeorar las cosas, con el tiempo tu cuerpo acumulara maná, y sufrirá una enfermedad llamada síndrome de drenaje, el maná se acumulara lentamente en tu cuerpo, y como no puedes eliminarlo, tu cuerpo reaccionara negativamente. Sufrirás fuertes dolores corporales, perderás la vista, tendrás problemas estomacales, y finalmente morirás. Por lo que sé, no hay cura."

Imaginar que todo eso pasaría en el futuro, Nanahoshi se puso pálida del miedo, no quiere morir de forma tan dolorosa y patética.

-"Puedes curar mi enfermedad" Dijo Nanahoshi, que volvió a agarrar la camisa de León, como si fuera su zona segura, su confianza en León ya era muy alta, para ella, León era un ser que podía realizar cosas imposibles.

-"Por supuesto, todo sea por mi mujer."

-"¿Tú-tú, mujer?"

León no respondió, la beso directamente, afirmando su relación, no dejaría que la chica escapara. Nanahoshi se quedó inmóvil, sintiendo como una lengua invadía su boca, y se quedó así hasta que termino el beso, fue impactante para ella, ya que era su primer beso.

-"Te gusto"

-"P-porque hiciste eso, recién somos novios, y-yo esperaba iniciar con un beso indirecto"

León negó con la cabeza, era demasiado inocente, luego la levanto como una princesa, volvería a casa, pero no a follar, se tomaría su tiempo, dejaría que la chica viniera a él, a lo más tomaría algunos meses, para alguien que puede vivir una eternidad, ese tiempo no era nada.

Antes de partir, León miro a Nanahoshi que se quedó dormida, su fatiga era tanta, que no aguanto la vergüenza, además se sentía segura y protegida, lo que profundizo su sueño.

Luego, miro hacia el oeste, mirando al hombre que se acercaba a su dirección, el hombre tenía una mirada que decía, "no te muevas", y claro, León acepto el desafío.

Él no era un maniático de batalla, incluso no quería pelear en estos momentos, tenía muchas mujeres hermosas en casa, y exigían ser atendidas, sexualmente hablando.

Aun así se quedó, porque parecía divertido.

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