Dormitorio de Scarabia, doce y media de la noche.
Tomar el dormitorio fue verdaderamente sencillo; aun así, se sentía frustrado por no lograr su objetivo personal: descubrir quién era el heredero Asim que estudiaba en ese momento en la escuela. Estaba sentado en uno de los barandales en espera de nuevas instrucciones después de mandar a su rehén con Walter.
Tomo la muñeca de trapo que solía llevar con él, la escuela o conquistar el mundo no le interesaba, solo tenía un objetivo en mente y era cerrarle los ojos al chico Asim.
Sala de los espejos, una de la mañana.
—Por última vez Kalim, tú no iras— volvía a decir Jamil al inquieto líder cuando este le interrumpía por cuarta vez mientras daba indicaciones a los chicos de su dormitorio. —Pero Jamil, el director me lo dejo encargado como líder de dormitorio— aunque su reclamo tenía un tono infantil se veía muy decidido.
Jamil suspiro, supuso que tendría que decirle la verdad a su amo si quería convencerlo. —¿El nombre de Heishan Ying no te suena verdad?— pregunto primero para saber que tanto tendría que explicarle, —¡Por supuesto!… es el chico que invadió nuestro dormitorio ¿no?— dicha respuesta solo hizo que Jamil se golpeara la frente.
—Hace unos 75 años el clan Heishan era el encargado de dotar con agua a las aldeas alrededor de Las altas montañas, nuestra aldea incluida— comenzaba a narrar él vise líder. —Sin embargo, y como espero que sí recuerdes, tu familia construyo el sistema de acueductos, haciendo que todo el clan perdiera su principal fuente de ingresos.
Además de Kalim, los otros chicos escuchaban asombrados, —Al principio se negaron a ceder el terreno de su clan y trataron de negociar con tus antepasados… pero ellos los rechazaban con "algo de violencia", así que una lucha por el territorio se llevó a cabo.
El peliblanco se sintió mareado, ¿su familia no pudo hacer algo tan cruel o sí?
—A pesar del conocimiento militar que el clan Heishan tenía los recursos e influencias de los Asim eran mayores, así que en cuestión de cinco años llevaron al clan a la extinción, siendo su último heredero el príncipe Heishan Ying quien jurara venganza contra los Asim.
—No me importa— decía finalmente el peliblanco, —No solo por mi escuela, si no para acabar con esta riña es que debo ir— decía el líder de Scarabia serio. Jamil lo miro enojado, —¿qué no lo entiendes?— tomaba por los hombros a su amo, —Él quiere matarte, no le importará que tú no tengas nada que ver con lo que paso hace 80 años, además debo protegerte, ¿¡Lo entiendes!?
Se formó un silencio muy incómodo, Jamil se relajó y se dio la vuelta dejando a su líder aún en conmoción, —Reda, Yusuf, vengan conmigo— sin dar pauta a peros Jamil cruzo el espejo a su dormitorio con los otros dos chicos siguiéndole. El resto de los estudiantes de Scarabia se alejaron viendo cómo podían ayudar.
Kalim se acuclilló y se abrazó a sí mismo, en verdad entendía las razones de su amigo, pero no quería quedarse relegado, además aquel chico de seguro estaba sufriendo por esa venganza, ¿No era su deber como Asim reparar el daño? Tuvo una idea, tal vez si se hacía pasar por otra persona podría llegar hasta Heishan y … Bueno, ya después vería que haría, corrió hacia la única persona que podía ayudarlo, —¡Vil sempai!
Scarabia, una y veinte de la mañana
Además de la nieve en realidad el dormitorio no había sufrido daño alguno, Jamil junto a los otros dos chicos estaban en la entrada del dormitorio, —Bien, apéguense al plan— decía en voz baja a lo que los otros dos solo asintieron, —Esto… ¿Cuál era el plan?
Reconocería esa molesta voz donde fuera.
—KALIM…— la voz de Jamil se apagó, no era el único asombrado, traía puesto el uniforme de deportes, no había rastro de sus tatuajes o la joyería que solía portar, sus ojos rojos se habían diluido en un café oscuro y su cabello era negro.
—Bueno, supuse que mi aspecto me delataría, así que le pedí a Vil que modificara mi físico— decía sonriente Kalim, a lo que los otros tres chicos solo hizo que una gotita les saliera de sus frentes. No hubo tiempo de mandarlo de regreso cuando fueron rodeados por seis fantasmas.
Antes de que la batalla empezara un ruido parecido a algo quebrándose dentro de los fantasmas se oyó y estos desaparecieron, dejando solo al fantasma delgado de Onboro a la vista, —Hola— saludaba el recién llegado, —Genial Ezrael, ¡tal y como dijiste!—chocaba los cinco Kalim.
Aunque le costó convencer a Vil este accedió a hacerle un hechizo de cambio de apariencia, recordándole que el efecto solo duraría a lo máximo una hora, cuando estaba listo para entrar en el espejo choco con alguien en la entrada, al pedir disculpas vio al fantasma recuperando su sombrero.
—¿No eres tu un fantasma de Onboro?— preguntaba curioso Kalim, —Ezrael, si no te importa— se presentaba el fantasma, —¿El líder de Scarabia ya se fue?— pregunto el fantasma al no reconocerlo con su nuevo aspecto, —No, pero el sub-líder si—. Sin perder tiempo ambos entraban mientras Ezrael le contaba sobre los falsos fantasmas.
—Ya entiendo, por eso son más fáciles de derrotar que un fantasma normal, aun así… — Jamil no estaba dispuesto a dejar que Kalim se saliera con la suya, antes de que pudiera mandarlo de regreso dos falsos fantasmas llegaron a ellos, pero esta vez sin intenciones de pelear.
—El maestro Heishan los espera, si el líder actual está presente— esto último lo decían mostrando sus armas. —Soy el líder— antes de que Kalim hablara Jamil ya había comenzado su plan, los fantasmas guardaron sus armas y les pidieron que los siguieran.
No habría de otra, así que Jamil tuvo que contarle el plan a Kalim no sin repetirle varias veces que no dijera su verdadero nombre, y sobre todo su apellido. Los fantasmas los condujeron hasta el longe, donde el exlíder estaba sentado sobre la baranda mirando el cielo.
—El líder actual señor— los presento el fantasma. El chico de un salto bajo de la baranda, camino lentamente a ellos y al estar cerca descubrió finalmente su rostro. —Heishan Ying— saludaba Jamil con respeto al exlíder, los otros cuatro lo imitaron, aunque Kalim no disimulaba muy bien su curiosidad.
No se veía diferente a un estudiante normal, incluso quitándole la espada podría pasar por un alumno más de su dormitorio. —Veo que no necesitó presentarme, pero yo aún no sé sus nombres…— con una sonrisa el príncipe desenvainaba su espada.
—Jamil Viper, líder de Scarabia— se presentaba el mayor, los otros dos chicos aunque nerviosos también dijeron sus nombres, cuando fue el turno de Kalim, la espada de Heishan quedo a milímetros de sus ojos, —Y tú, ¿Cuál es tu nombre?— la sonrisa del chico se hizo más amplia.
Aunque nervioso el verdadero líder recordó lo que su amigo había dicho sobre no decir su no…—¡Kalim!—, los otros chicos y fantasma comenzaron a sudar frío, —¿Kalim qué?— pegaba la punta de su espada a la mejilla del menor, —V… vi… ¡Viper!—. Heishan lo miro, notando como este había dudado.
—Kalim Viper, parece que no estás seguro de tu nombre— triunfante el príncipe creía haber dado con su objetivo, pero no contó con lo que paso a continuación. —Sin ofender, pero si me ponen una espada en la cara, ¿cómo no quiere que olvide mi nombre?
El silencio inundó la sala, nadie daba crédito a lo que había dicho el menor. Heishan no supo cómo reaccionar, nunca nadie había tenido la audacia de responderle. Y de la nada este empezó a reír verdaderamente divertido, guardo su espada y tomo aire, no reía así desde hacía mucho tiempo.
—Me disculpo, por un momento creí que eras cierta sabandija… tal parece que aún no es momento de mi venganza— aunque nuevamente decepcionado aún reía un poco, Kalim también rio aunque él era debido a los nervios. —Bien, aunque me han caído bien, temo que debo combatirlo líder actual, es la misión que me han dado.
Jamil no se opuso. Kalim no quería que su amigo estuviera en peligro, aunque sabía que sería reprendido se interpuso entre los "líderes". —Disculpe príncipe— comenzaba a hablar a pesar de la mirada asesina de Jamil, —Es que… el dormitorio es importante para nosotros, si pudiéramos ir a otro lado para llevar a cabo su batalla…— no pudo terminar su petición porque Jamil le tapo la boca.
Los chicos comenzaron a forcejear enfrente de su rival, Heishan solo los veía como a un par de niños, estos chicos estaban lejos de ser guerreros, pero admiraba las intenciones de protegerse mutuamente. —Está bien— decía asombrando a todos, —La verdad… Para mí este dormitorio también fue importante, así que los entiendo.
Heishan Ying les dio cinco minutos para prepararse y salir, mientras este dejaba del longe Jamil uso el tiempo para modificar su plan. —Ustedes tres procuren apagar al mayor número de marionetas que puedan, Kalim… ya no abras la boca— aunque no le gustaba la idea se lo llevaría al combate, prefería tenerlo cerca.
—Había encontrado esto, nos llevará a las montañas, espero no les moleste la ubicación— Heishan regresaba con la alfombra mágica, la cual se emocionó al ver a Kalim y voló a él. —Qué extraño, creí que las alfombras eran solo para la gente rica— Heishan volvía a ver sospechoso a Kalim.
—Es una reliquia donada al dormitorio, Kalim es quien más cuida y juega con ella— mentía Jamil para distraer al exlíder, por suerte nuevamente creyó en ellos. Heishan ordeno a sus fantasmas vigilar a los alumnos y fantasma que se quedaban, y cuando los tres estuvieron en la alfombra está salió volando al desierto ahora nevado.
Mientras llegaban a las montañas el silencio reinaba, Heishan saco la muñeca de trapo y la arreglo un poco, cosa que llamo la atención de Kalim. —Genial, ¿tú la hiciste?— preguntaba Kalim acercándose demasiado al príncipe, quien a pesar de no gustarle la invasión a su espacio personal dejo que el chico se quedara.
—Mi clan… no era muy rico, los niños no siempre podían tener juguetes, así que de vez en cuando les hacía algunos— no sabía muy bien por qué, pero aquel chico le hacía sentirse cómodo, para asombro de Jamil los dos entablaron una plática amena hasta que llegaron a su destino.
—Prepararé el terreno— Jamil dijo simplemente, Kalim noto que este estaba molesto aunque no entendía por qué, mientras esperaba Heishan se sentó en pose de loto a meditar dejando su espada a un lado. El menor la vio curioso, nunca había visto un arma así, ¿sería legado de su clan?
—Puedes tomarla si quieres— sin abrir los ojos Heishan asustaba al otro, este la levantó con cuidado, pero era verdaderamente pesada, —Permíteme— nuevamente de pie Heishan le mostraba algunos movimientos, Kalim estaba asombrado, ese sujeto era genial.
Jamil termino el campo de batalla, cuando volteo no vio a ninguno de los dos por lo que se asustó, corrió un poco más lejos cuando finalmente los vio. Kalim tenía la espada del príncipe y este le hacía correcciones de postura. Jamil no podía creerlo, ¿realmente hablar era suficiente?
Ambos chicos vieron al "líder", se disculparon por asustarle y regresaron a la arena de batalla. Ambos líderes estaban en medio listos para empezar la pelea, Kalim ya no podía volver a retrasarla o haría sospechar al exlíder; sin embargo, no hubo necesidad de hacer algo, Heishan Ying tomo su espada y la dejo caer en rendición.
—Va contra mi misión, pero no puedo levantar mi arma contra el amigo de mi amigo.
Kalim estaba feliz, ambos estaban a salvo. Por un momento no supo a quién abrasar primero. Antes de que Heishan pudiera rendirse oficialmente tres sujetos aparecieron frente a Jamil en guardia. —¡Los fantasmas han sido derrotados líder!— gritaba Reda listo para la batalla.
La conmoción cubrió el rostro de Heishan, intento llamar a los fantasmas, pero ninguno se apareció, su conexión con ellos había sido rota, —¿Qué significa esto Kalim?— no era enojo, los ojos de Heishan veían al chico con decepción.
Antes de que este pudiera darle una respuesta, invadido por la ira de ver frente a él a la persona que lastimo a su amigo Reda le lanzo un hechizo de fuego, —Este fue el plan del líder Al-Asim— Tanto Jamil como Yusuf trataron de callarlo, pero ya era tarde, la ira se había apoderado de Heishan.
Heishan no lo podía creer, rápidamente lanzo un hechizo revelador a Kalim, no logro esquivarlo completamente y la mitad derecha de su cuerpo regreso a la normalidad. — Así que, todo fue un plan— a pesar de la sonrisa en su rostro sus ojos demostraban cuán enojado estaba, — Ja, típico de los Asim, engañan, mienten, traicionan…— mientras más hablaba más dolor había en su voz.
—No, no es lo que crees…— a pesar de haber sido descubierto Kalim estaba preocupado, Heishan soltó un gran rugido y una niebla negra lo cubrió, Jamil lo quito de la trayectoria de la espada que despejo la neblina, rodaron por la nieve y al levantar la vista vieron al príncipe en modo overblot.
La calma había sido cambiada por locura, —Magia única, ¡Reverénciame!—.
Los músculos del príncipe crecieron, de inmediato comenzó a atacarlos con unos sobrehumanos movimientos, su velocidad era tremenda y aunque no eran graves los chicos ya habían recibido varias heridas. No estaban seguros de cuanto tiempo duraría los efectos de la magia única de Heishan, pero si no hacían algo los mataría.
Kalim pensó rápido, solo necesitaba detener al príncipe para que ellos escaparan. Buscando a su alrededor vislumbro un pico de las montañas lleno de nieve, nuevamente tenía una idea loca. —Ezrael, sabes hacer magia explosiva— la pregunta descoloco al fantasma.
—Em sí, pero con tanta nieve no conviene…— no lo dejo terminar cuando lo sujeto por el brazo y salió corriendo, —Kalim que…— asustado él vise líder veía a su amigo correr en dirección a su rival, —¡Prepárense para teletransportarnos!— fue lo único que alcanzaron a escuchar.
—Ok Ezrael, necesitó que reúnas toda tu magia en una explosión, pero no la sueltes— tenían pocos segundos, por suerte el fantasma logro crear el ataque a tiempo, —Y ahora, ¡perdóname!— sujetándolo por la parte baja Kalim comenzó a dar vueltas, cuando Heishan estaba a centímetros de él soltó al fantasma… al otro lado del overblot.
—¡Fallaste!, ¿cómo pudiste fallar?, si estaba a un metro de tiiiii…
¡Kabum!
El overblot se distrajo con el estruendo, al voltear vio cómo la punta de la montaña se deshacía y esta comenzaba a avanzar, la avalancha era inminente. Si se quedaba sería sepultado por la nieve, volteo a ver a Kalim nuevamente y volvió a blandir su espada contra él antes de desaparecer en un portal, Kalim sintió un leve dolor, pero no le dio importancia.
Corrió de regreso donde estaban sus amigos, gracias a la magia podían protegerse del avance de la avalancha, pero no durarían mucho, Kalim se tambaleó y estuvo a punto de caer cuando una mano lo sostuvo, con ayuda de Jamil ambos regresaron a donde sus compañeros estaban.
Un grito se escuchó, Ezrael usando su sombrero como trineo se deslizaba en la nieve, Reda lo ayudo a llegar con ellos y todos se teletrasportaron de regreso al dormitorio. Temiendo una emboscada salieron inmediatamente de regreso a la escuela.
Una vez estuvieron los cinco a salvo en el salón de los espejos el fantasma le dio un coscorrón a Kalim, —Por usarme como bomba—. Kalim le sonrió, se iba a disculpar cuando un dolor a su costado hizo que callera de rodillas, —Kalim, ¿estás bien?— preocupado Jamil evitaba que este tocara el suelo. Kalim llevo una mano a su costado y al regresarla esta estaba manchada de sangre.
Poco a poco sus ojos se cerraron, no moriría, pero estaba muy agotado, sobre todo emocionalmente.
Salón de los espejos, tres de la mañana.
Había despertado hace ya varios minutos, a pesar de las palabras de alivio que recibió se sentía mal, y no era por la herida que tenía. ¿Tan malo era ser él?, creía que se había ganado la confianza de Heishan, incluso juraría que ya podían llamarse amigos.
—Kalim— la llamada de su amigo no hizo que abandonara sus pensamientos, este suspiro y dejo el vaso de jugo de coco a su lado. Una vez que se quedó solo salió de la sala de los espejos, no fue muy lejos. Camino al lago que estaba cerca del edificio, se agachó para ver su reflejo en el agua.
No se reconoció, y no precisamente porque aún no hubiera vuelto del todo a su forma original. "Así que, todo fue un plan… Típico de los Asim, engañan, mienten, traicionan…" las palabras del exlíder aún resonaban en su cabeza, —No lo soy, no lo soy, YO NO SOY COMO ELLOS— las lágrimas caían de sus ojos.
Volvió a ver su reflejo, finalmente había vuelto a la normalidad, contemplo sus rasgos muy característicos de su familia, —Puedo verme como ellos, pero…— se decía a sí mismo, dándose ánimos se ponía de pie, no dejaría que esta viaja rencilla continuara.
Oyó un tumulto en el edificio, con dificultad regreso, con la fuerte convicción de que no dejaría que esa venganza siguiera consumiendo a más gente.