Entre el medio de vítores destacaba un joven flaco con musculatura definida pero no a simple vista.
Desde que tenía memoria, Lucsus jamás intentaba quedar bien o tener estilo delante de alguien; sin embargo, sí para su persona. Y ahora mismo era su momento de gloria, puesto que venció a un ayudante de entrenamiento sin usar todas sus capacidades.
La fuerza concentrada y la energía proveniente de las colisiones de la aceleración de las partículas en su mundo espiritual era algo que él ya había practicado. No obstante, esta vez salió con menos volumen pero más comprimido.
La habilidad de Lucsus, cuando se entrenaba, la llamó "colisión de lágrimas innecesarias".
Esto tenía efectos secundarios, puesto que la tristeza consciente que sentía, Lucsus la transformaba en energía cinética de ataque. Para así poder generar el movimiento para que comenzase el procedimiento de choques de los átomos y partículas de hidrógeno y oxígeno.
Lucsus no lloraría así por así, porque ya la tristeza la transformaba, pero igual las ganas de hacerlo se almacenaban en el inconsciente, porque la cantidad de tristeza aumentaba por la cantidad de partículas que absorbía y, a su vez, estas las transformaba Lucsus en emociones, sentimientos o mecanismos mentales, que es lo que él controla.
En otras palabras, su habilidad con la cual él absorbe funcionaba igual a la empatía, así que decidió llamarla "empatía universal".
A medida que Lucsus entraba en contacto con ella, aprendía a controlar la entrada y salida de esta misma en su organismo.
—Segundo circuito: el perro de la muerte. ¿Desea usted participar? —dice un hombre alto, mayor, con un ojo parchado.
El entrenador hace un gesto de desprecio hacia lo dicho por el anciano.
—Este sujeto es un espiritista. Mira en las condiciones en que dejó a mi ayudante. Si no fuera por mi posición arbitraria, ya lo habría matado.
El anciano aprieta los dientes con fuerza.
—Las reglas del bajo mundo son escasas, así que no vengas con quejas absurdas. ¿Cuál es tu nombre, joven? —dice el viejo.
—Lucsus —responde por reacción.
El anciano hace un movimiento con su mano e invita a Lucsus a pasar al tercer circuito.
—Lucsus, el perro no es necesario que lo pases. Ya has demostrado tener la fuerza y velocidad. Ahora creo que debes luchar contra el circuito de la voluntad.
El entrenador ríe felizmente.
—Ah, por supuesto, estaré más que contento si pasas al tercer circuito para demostrar de una vez que esto no es lo tuyo.
Lucsus ignoraba lo que decía el entrenador líder y veía cómo sanaban al luchador con el que había peleado hace un momento. Literalmente, eran capaces de sanar tejiendo un brazo entero con algo que llamaban "artefacto de tejidos". Era como un láser de el valle de hinon, el cual escupía luz verde (solo en apariencia ese artefacto no tenia tal funcion en el valle de hinon)
. En cuanto al tamaño del láser, era como el dedo de su portadora.
Estos artefactos eran comunes en el valle de hinon , pero no en eretz. Así es, Lucsus por fin había recordado que venía tanto de el valle de hinon como de eretz, y actualmente no sabía en qué parte estaba.
Sin embargo, mitos y leyendas tanto de eretz como dell valle de hino había recordado varios, el habia recuperado fragmentos de recuerdos de ambos lugares.
Existía un mito que era: "Existe la miseria y misericordia en un pueblo y nacion , en donde ambas son una misma. Esto hace que se origine la falta de empatía en un pueblo no antes visto por el ojo meramente humano egoísta".
Esto es conocido como un mito en el valle de hinon . Esto quiere decir que existen seres vivos miserables que se atreven a decir que son misericordiosos.
Ese lugar el cual es un mito se llama *eretz*
En el valle de hinon (infierno) se que creen que la misericordia es el acto de no castigar con tanta severidad.
En eretz existe la creencia que la misericordia es el acto de dejar que el pueblo decida la severidad del castigo.
—Me pregunto cuál es la misericordia en este mercado negro en el que estoy —pensó Lucsus.
Lucsus se sienta en una silla por órdenes del entrenador líder. Es amarrado y amordazado. Lucsus sentía una presión en el pecho; algo no andaba bien, le decía su cuerpo.
Toda la audiencia estaba en silencio porque jamás habían visto qué hacía esa silla, que está considerada el tercer circuito.
¡Bam! Un golpe fue dado en la boca del estómago de Lucsus. Lucsus sólo hizo un sonido pequeño por la mordaza.
¡Bam!, ¡bam!, ¡bam! Los golpes eran dados por el líder entrenador: golpes en la cara, cuello, ojos, boca, a una velocidad rápida.
Ah, Lucsus no le daba tiempo de siquiera quejarse.
Shinyi habló con el anciano.
—¿De qué se trata esto? —preguntó con exaltación.
El anciano suspiró.
—Es la prueba de la voluntad. Va de dos fases: una es el dolor físico y la otra...
De vuelta a la silla:
Lucsus estaba rojo y morado en los cachetes y pecho; en los dorsales también fue golpeado fuertemente, sin poder moverse.
El entrenador líder lo desató y le dijo:
—Ahora debes durar allí cuatro segundos por lo menos, sin levantarte, ni desmayarte, ni rendirte, y sin morir.
Este rió sádicamente.
—Presionaré este botón —sacó un interruptor con una estructura parecida a la de un reloj de bolsillo—. Al presionarlo, descargas eléctricas te invadirán por todo el cuerpo, y si te levantas antes de los cuatro segundos, estás descalificado.
—La silla de madera no conduce la electricidad ni la almacena. Este es mi artefacto personal, el cual crea una corriente de electricidad a un lugar que yo seleccione. Si sales de esta, tienes mi respeto.
¡Clic!
¡Zzzzt! La silla comienza a recibir electricidad, y Lucsus también. Esta no era cualquier electricidad; era la almacenada de un artefacto espiritual. La electricidad mínima que emitía era suficiente para matar a un toro en tres segundos. Sin embargo, este no era el caso, puesto que la lanzó a la mitad de toda su energía, capaz de casi matar en segundos a un hipopótamo; no hablemos de un toro.
¡Rriiiicc! Lucsus estaba sin la mordaza; sin embargo, aún no hacía ningún sonido más que solo el de los dientes siendo apretados.
—Aghhhhh, qué dolor —pensó Lucsus—. ¿Qué demonios? ¿Por qué no pasan los cuatro segundos ya?
Estoy viendo el reloj, o lo que sea que sea el artefacto del entrenador líder, y no se mueve del uno.
La maldad del entrenador líder fue pasarse con los golpes físicos y lanzar una potencia media y no mínima. Además, su artefacto espiritual atacaba con más fuerza en los puntos más heridos del cuerpo. En cuanto al tiempo, era obvio que le pasaban a Lucsus más lento por el inmenso dolor que sentía.
¡Boom!
La silla estalló y Lucsus cayó en el suelo retorciéndose. La madera era gruesa y un aislante para la electricidad, pero la alta temperatura acabó con ella.
En ese instante, se dieron cuenta de que realmente se estaba pasando demasiado el entrenador líder.
Pasaron los cuatro segundos, y este detuvo la electricidad.
Lucsus no se había desmayado, ni se había rendido. Así que todos, incluyendo el entrenador líder, sabían que lo había superado con una voluntad fuerte e inquebrantable.
Y luego entendió que aquí la misericordia no era miserables como en eretz , ni abusiva como en el valle de hinon.