**En el estadio**
Los organizadores se encontraban reunidos en el mismo balcón.
___"Parece que ese chico nos hizo perder una gran cantidad de dinero"_, dice un sujeto alto de piel morena.
Un pequeño barbón agrega: ___"A mí me dejó sin dinero para apostar"_.
El líder de los organizadores, Marx, también muy enfurecido, dice: ___"Se llevó más de 3 cofres de oro con un total de 1,800 monedas de oro, y 3 cofres de 1,800 monedas de plata en total. Si cambiamos esos 6 cofres de plata y oro por el billete de compras de los exiliados, obtendríamos la cantidad exacta de la mitad de la recompensa que se le da al ganador de la Grieta de la Ambición"_.
El hombre pequeño barbón insiste: ___"¡Se está llevando mucho dinero! Creo que hay que sellar todas las salidas. No podemos dejar que se lleve tal cantidad"_.
Marx frunce el ceño: ___"Cuidado con lo que dices, no sabes quién está escuchando. Si se llegan a enterar de que todo está planeado, no ganaremos dinero en futuras apuestas"_.
El hombre pequeño barbón pidió rápidamente disculpas, pues Marx tenía razón.
Marx entrecierra los ojos: ___"No te preocupes, tengo a dos personas que le quitarán el dinero sin causar alboroto"_.
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**En el cuarto de Lucsus**
El sonido de la puerta hizo eco en el pasillo. Como no abrieron de inmediato, la persona volvió a tocar, esta vez con menos paciencia.
Al abrir, se encontró con un joven de ojos marrones oscuros, fríos y mirada profunda, con cabello peinado a un lado y vestido de negro.
___"¡Lucsus! Qué bueno ver que te encuentras bien"_, dice la persona que tocó la puerta.
Lucsus sonríe: ___"Lo mismo digo de ti, Miguel. ¿Cómo están esos pulmones?"_.
Miguel se ríe: ___"Jajaja, Lucsus, esa es una conversación para otro día. Disculpa la prisa, pero no puedes quedarte aquí"_.
___"Mira, esos cofres de plata y oro que tienes son, en su mayoría, dinero de los organizadores. Nunca antes nadie había ganado más de 2 cofres de plata"_.
___"Escucha, cada 100 monedas de plata equivalen a 1 de oro. ¿Eres consciente de la cantidad de dinero que tienes?"_.
Lucsus se sorprende, quedando un momento absorto calculando la cantidad. Sin embargo, Miguel chasquea los dedos para llamar su atención.
___"Obviamente, los cofres son tuyos en su mayoría. Yo también quedé de pie, así que estoy metido en el lío, pero la división ya fue hecha y a mí solo me corresponde un cofre de plata. Así que estoy fuera de peligro, pero tú... a menos que entregues el dinero, tendrás muchos problemas"_.
Lucsus se toca el mentón, pensando en la situación.
___"Sin lugar a dudas, no puedo entregar ni una sola moneda de plata a esos bravucones"_.
___"Me imaginé que dirías eso"_, dice Miguel. ___"Escucha, te preparé una salida, puesto que las otras ya están siendo vigiladas por órdenes de arriba. Pero el problema es... ¿cómo harás para llevar todos esos cofres?"_.
Lucsus se queda en blanco. Hasta ahora, no se había hecho esa pregunta.
___"Disculpen, ¿puedo unirme a eso?"_.
Una voz sale del pasillo. Miguel y Lucsus voltean.
___"¿Tú quién eres?"_, pregunta Miguel.
___"Mi nombre es Shinyi"_. Al ver a Lucsus, le dice: ___"Lo siento, no conseguí a un doctor. Vine corriendo al enterarme de un trabajo"_.
Miguel se pone en guardia: ___"¡Es un mercenario! Quiere la recompensa"_.
A Shinyi le sale una gota de sudor detrás de la cabeza y ríe sutilmente: ___"Calma, no tengo tal intención. Además, no soy tan estúpido para ir tras alguien más fuerte que yo"_.
Lucsus interviene: ___"No digas tonterías, eres muy fuerte y hábil"_.
Miguel baja la guardia al ver que Lucsus lo conoce.
Lucsus continúa: ___"Shinyi, llamaré a 5 hombres para que nos ayuden a llevar los cofres. Saldremos en este mismo instante"_.
Miguel asiente: ___"Conozco una salida en el sótano del piso más alto, en la puerta trasera"_.
Lucsus responde: ___"Bien, por allí huiremos"_.
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**Cerca del sótano del piso más alto**
Lucsus caminaba junto a los 7 sujetos, subiendo las escaleras. En un momento, se detuvo frente a un pasillo familiar: el de Sara. Ahora entendía cuánto dinero tenía y lo cruel que había sido con ella.
No por el acto en sí, sino por la ambivalencia. Esa parte de él que se alimentaba del sufrimiento ajeno. Para chicas como Sara, que un lobo se disfrace de oveja era de las cosas que más sufrimiento causaba, y a la vez, atraía. Era un tipo de masoquismo del que no podía escapar.
De alguna manera, Lucsus se reflejaba en ella. También entendía cuán cruel había sido consigo mismo, con el fin de poner fin a un dolor frío y desgarrador en su interior. Ese frío que se escondía detrás del narcisismo.
Ahora comprendía que también había psicopatía en ello. Solo un psicópata narcisista sería capaz de hacer un acto consciente de esa magnitud y volverse más fuerte.
En el valle de hinon existía el mito de que los psicópatas no sienten frío y los narcisistas no sienten nada. Pero no podían estar más equivocados. Ambos sentían un frío más allá de lo emocional, y ambos llevaban un dolor y sufrimiento extremadamente grandes.
Tendrías que estar un momento en sus zapatos para entender lo que era un infierno.
Lucsus se sumergió en sus recuerdos. También asociaban al psicópata con el asesino serial o con personas antisociales que robaban o mataban. Pero la mayoría lo hacía porque así lo querían. Tendrían su lógica, pero no eran necesariamente psicópatas ni narcisistas.
Shinyi lo sacó de sus pensamientos: ___"¡Apresúrate! Ya están desplegando a los mercenarios y cazarrecompensas"_.
Lucsus volvió en sí y aceleró el paso.
___"Teniendo en cuenta mi sistema [Genio Emocional], creo que la mayoría del frío está atado a la psicopatía. Nunca se me presentó como una estrella, ni fuego, ni energía. Se presentó como el frío del amplio universo"_, murmuró.
Kana'a, la zorra de nueve colas que volaba a su lado de manera llamativa y excitante, respondió: ___"Así es. Entiendes todo muy rápido. Tu mundo espiritual acaba de expandirse más"_.
Lucsus se sorprendió. Se le había olvidado que Kana'a estaba allí.
De repente, una incertidumbre creció en él. ¿Habría visto Kana'a algo que no debía?
Kana'a, como si leyera su mente, dijo: ___"¿Te estás preguntando si vi lo que pasó con aquella mujer servicial?"_.
A Lucsus le comenzó a doler el estómago. ___"¿Viste todo?"_, murmuró.
___"Sí. Eres muy malo. Te alimentaste mucho de su altruismo... y no del mío"_.
Un escalofrío recorrió la espalda de Lucsus. Esa zorra causaba demasiadas emociones en él.
Kana'a añadió: ___"Me impresionó cómo le mentiste. ¡Fue mi parte favorita! Jajaja"_.
Lucsus se retorció mentalmente de vergüenza. Esta zorra no solo lo veía, sino que comprendía cada cosa de él.
___"¿O sea que también eres un genio emocional?"_.
Kana'a respondió: ___"Es una habilidad que tienes que tener para pasar al 7mo nivel de cultivo. Después de allí, se transforma en [Frío Abismal]"_.
___"¿Entonces tú tienes [Frío Abismal]?"_.
___"Así es. Nada se me escapa. Es como si leyera mentes. Sin embargo, la tuya no es un libro abierto. Puedo saber de tu pensamiento más que nada porque te conozco"_.
Lucsus guardó silencio.
Kana'a continuó: ___"¿Realmente estuviste con una chica por presión social? Eso lo tengo en dudas"_.
Lucsus respondió: ___"Mmm, parece que no me lees por completo. No, la presión social es un sentimiento bastante fácil de controlar. No se debía a eso"_.
Kana'a asintió: ___"Eso imaginé. Pensaba que en ese entonces dudabas de tu habilidad emocional"_.
___"Entonces, solo te dejaste llevar por la emoción"_.
___"Parece que no mientes. En verdad comprendes lo que pasa. Sabes que no es que mintiera, pero no es mi verdad"_.
Kana'a sonrió: ___"Así es. Otra cosa que olvidé decirte: si te concentras y entras en tu mundo espiritual, puedes verme y hablarme"_.
Lucsus se sorprendió: ___"¿En serio? En verdad pareces parte de mí. ¿Quién eres en realidad?"_.
Kana'a lo miró sensualmente: ___"Soy tu zorra"_.
Lucsus no supo cómo reaccionar.
Kana'a se rió a placer: ___"¡Desde aquí siento los latidos de tu corazón!"_.
___"¡Esta media zorra me quiere matar de un infarto!"_, pensó Lucsus, apretando su pecho.
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**La salida secreta**
___"¡Detrás de esto se encuentra la salida!"_, dice Miguel.
El sitio estaba oscuro, lleno de madera podrida y astillada que formaba paredes y techo. Las ratas correteaban por todos lados, una plaga común tanto en el valle de hinon como en eretz... y en esta realidad.
Kana'a, parada al lado de Lucsus, señala: ___"Es el techo. Tendrán que romperlo"_.
Miguel explica: ___"Por la estructura de los planos, debe haber una salida al exterior por la pared o el techo"_.
Shinyi examina detenidamente: ___"Uno conecta a la salida, ¿y el otro?"_.
Miguel duda antes de responder: ___"Muy posiblemente a un balcón. Pero si rompemos el incorrecto, podríamos delatar nuestra ubicación"_.
Lucsus interviene: ___"Es mejor abrir un pequeño hueco en el de arriba. Es el que tiene más posibilidades de no ser descubierto si lo hacemos con sutileza"_.
Todos están de acuerdo. Shinyi se acerca al techo de madera y saca un arma que parece un subfusil Uzi, pero con un núcleo redondo en el cargador.
Dispara, y en lugar de balas, un láser de calor quema la madera al instante sin propagar el fuego. Al terminar el círculo, se aparta rápidamente y la madera cae con un estruendo.
___"¡Debemos apresurarnos!"_, dice Miguel. ___"Eso quizás alertó a alguien"_.
Shinyi guarda su arma y observa que el agujero conduce a un túnel, del que parece filtrarse luz solar.
___"Debe ser por aquí. ¡Rápido, vengan!"_.
Shinyi agarra a uno de sus subordinados y lo lanza hacia arriba. El hombre cae de espaldas en el túnel.
___"¡Oye, la próxima avisa al menos!"_, protesta.
___"No hay tiempo"_, responde Shinyi, lanzando a los demás uno por uno antes de saltar él mismo.
Lucsus piensa: ___"Como lo suponía, Shinyi es muy fuerte"_.
Siguieron caminando por el túnel hasta encontrar la salida. Al abrir la tapa, se encontraron en medio de un desierto.
Shinyi les pagó a los subordinados, y Lucsus se despidió de Miguel.
___"Cuídate, Lucsus. Nunca te olvidaré"_, dice Miguel.
Lucsus se agarra la cabeza, sonríe y le estrecha la mano. ___"Hasta luego, amigo"_.
Ahora solo quedaban Shinyi y Lucsus en el desierto. Para transportar las monedas, habían metido todo en dos grandes sacos. Sería más cómodo, pero igualmente agotador.