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—Es mejor no salir por un tiempo, el agua debería durarnos al menos cinco días si usamos solo lo necesario—
Al interior de la cueva, los rostros de todos estaban sombríos, desde la hace dos días los rugidos en el bosque no dejaron de sonar, durante sus viajes en busca de agua ellas pudieron ver bestias mas grandes que los osos rondando la cueva.
—Victoria, la habitación nueva para los niños ya está lista—
Era el noveno día desde la desaparición de Jin, después que la mayoría de los nuevos integrantes lo diera por muerto, Victoria decidido reforzar los muros interiores, las brisas nocturnas le estaban pasando la cuenta a la mayoría, teniendo la necesidad de abrigarse más.
Mientras Cecilia y Luna terminaban de hacer los últimos preparativos para bloquear la entrada de la cueva, el grito agudo de un ave las puso en alerta.
Cubriendo sus oídos, Cecilia pudo ver una sombra en el cielo aterrizar en el bosque, esta era la quinta vez que apareció desde que los rugidos comenzaron.
—¿Aun queda alguien afuera?— pregunto Luna amarrando los últimos troncos que usarían, luego de unos minutos Cecilia confirmo que todos estaban en el interior.
—Luna, es hora— después de ver el cielo por un momento, Luna soltó las cuerdas provocando que un gran muro de troncos bloqueara la luz del sol.
—¿Estaremos haciendo bien?— dejando atrás el muro, Luna junto a su amiga regreso a la sala.
Con solo la luz del techo alumbrando el interior durante el día, el grupo tuvo que buscar formas de entretenerse, no sabían cuánto tiempo pasaría hasta que las bestias dejaran de estar furiosas.
Al interior del bosque, un gran felino mordía un capullo de cristal, desde que lo encontró hace un tiempo sintió que contenía algo especial en su interior.
Después de unas horas sin lograr ningún avance, el felino de nueve pies de longitud decidió salir a cazar, su estómago le exigía alimento y el capullo no le era útil.
—¿Estas segura que están bien?— la voz de Jin salió del capullo, a su lado la imagen de Eva revisaba cada parte de su cuerpo.
—Es la centésima vez que preguntas lo mismo, ellas se encuentran bien, es mejor que te concentres en tu recuperación—
Sin mirar a Jin, Eva respondió mientras un pequeño rayo salía de sus dedos, después de la batalla que tuvo con el goblin general, la mitad de sus huesos quedaron inutilizables, fue gracias a que Eva apareció en el ultimo momento que el goblin no pudo quitarle la vida.
Recordando el momento en que Jin libero su habilidad principal, Eva decidió no seguir dudando de sus palabras, solo alguien de gran importancia para ella podía pedir prestada su fuerza sin que su cuerpo lo rechazara.
"Nunca pensé que este hombre fuera alguien tan importante para mí" cuando las llamas cubrieron la espada, una corriente de energía se derramo sobre el cuerpo de Eva, al sentir la calidez de la energía ella no la rechazo entregándole a Jin la protección para resistir el poder de su ataque.
Sin permitir que Jin escuchara sus pensamientos, Eva realizo las ultimas curaciones sobre el cuerpo de Jin, su presencia en el mundo fue suficiente para atraer enemigos peligrosos a su alrededor.
—Trata de mover tus manos—
Moviendo sus dedos por primera vez en casi 10 días, Jin sintió que su cuerpo era diferente, la energía que recorría cada uno de sus músculos estaba al nivel de su mejor momento mientras enfrentaba a los ejércitos de Valiro.
—Gracias Eva, me siento mejor— flexionando sus brazos, Jin encontró que parte de su cuerpo aun dolía —Aun no he terminado, aunque puedes moverte, no debes forzar tu cuerpo con peleas prolongadas—
Cantando un hechizo en un idioma desconocido, la figura de Eva se desvaneció en el aire junto al capullo que protegía el cuerpo de Jin.
—Es mejor que regreses, las bestias parecen estar avanzando—
—Lo hare, me convertiré en alguien en el que puedas confiar—
Mirando el paisaje a su alrededor, una brisa fría le recordó que estaba desnudo.
Sacando su ropa del inventario, Jin aprovecho de vestirse mientras ninguna bestia parecía haberlo detectado.
—Estoy bastante lejos— revisando el mapa del sistema, había al menos 150 kilómetros hasta llegar a la cueva, si corriera sin parar se demoraría al menos 3 horas, eso sin contar los peligros en el camino.
Gururu
—Primero necesito algo que comer— aunque Jin tenia algunos alimentos guardados en su inventario, estos se le acabaron después del séptimo día, mirando en todas direcciones Jin encontró que un ave volaba cerca de él.
—Eso servirá— sacando su espada, Jin salto a uno de los arboles y vigilo los movimientos del ave.
En el momento que Jin estuvo a 100 metros del ave, el saco su espada y desapareció de su ubicación.
Slash!
Con un corte perfecto, el ave cayo sin vida al suelo destruyendo los árboles a su paso.
Mirándolo mas de cerca Jin se sorprendió del tamaño del ave, si el estuviera solo se demoraría al menos un mes para comérselo entero.
—Es mejor guardarlo, este no es un buen lugar para encender una hoguera—
Con un pensamiento, el cuerpo del ave desapareció del lugar ocupando un espacio en el inventario de Jin.
—Aun me quedan energías, conseguiré algunos mas antes de irme— revisando los alrededores, miles de bestias descansaban sin preocuparse de su entorno, en su mente la orden de mantenerse en espera persistió.
Una hora más tarde, Jin apareció sobre un árbol con una gran sonrisa en su rostro.
—Con esto no debería preocuparme por la comida por un buen tiempo—
Aprovechando que las bestias habían bajado su guardia, Jin cazo mas de 100 de ellos antes que su estomago volviera a rugir, ahora solo necesitaba un lugar donde cocinar la carne.
Cuando el sol estuvo en lo mas alto del cielo, dos dragones de inundación detectaron la presencia de un ser peligroso, recogiendo el rastro de la criatura ellos decidieron alejarse lo mas pronto que podían, no querían convertirse en otra más de sus presas.
Mientras Jin seguía echando troncos a la hoguera, algunas aves gigantes empezaron a observarlo desde el cielo —Si quieren una parte de mi pueden bajar cuando quieran, no me moveré hasta terminar—
Jin se sentía lleno de energía, comiendo la carne de un lobo gigante su cuerpo empezó a liberar ondas de energia por toda el área, el cuidado de Eva le permitió recuperar gran parte de su fuerza perdida.
Mirando con deseo la carne junto a la hoguera, una de las aves se lanzo en picada para intentar robársela a Jin.
500 metros
200 metros
100 metros
Slash! Slash!
Un segundo después, el cuervo del ave cayo a las llamas —Eres bastante atrevido, lastima que te cruzaste en mi camino— quitándole la vida, Jin lo guardo en su inventario.
Satisfecho, él se levantó y se preparó para marcharse.
Crac!
Antes que Jin partiera, un tigre tricornio apareció detrás de él, oliendo el aire su mirada se volvió viciosa cuando se concentró en Jin.
—Es mejor que regreses, no quiero hacerte daño— Jin reconoció a la bestia, durante los últimos días el fue quien lo mantuvo seguro en su cueva.
Aunque el tigre solo lo hacia para devorar a Jin, gracias a eso ninguna otra bestia intento romper el capullo protector.
Sin escuchar sus palabras, el tigre se acerco lentamente a Jin vigilando cuidadosamente sus movimientos.
Jin quería evitar una pelea, desplazándose 100 metros adelante, él agacho su cuerpo cuando dos garras aparecieron en su espalda.
—Eres veloz— esquivando las garras, Jin salto hacia atrás y le dio una patada al tigre lanzándolo al suelo.
—Ojalá no te levantes—
Rugiendo con ira, el tigre apoyo sus piernas en el suelo y dio un salto en el aire, un segundo después su pelaje dorado se endureció mientras sus garras crecían de tamaño.
—Bueno…si no te rendirás no me dejas otra opción—
Enfrentando el ataque del tigre, Jin saco su espada y corto hacia el frente, en el momento que ambos impactaron Jin sintió que su cuerpo era mandado a volar hacia los árboles.
—Maldita suerte, se podía vender a un buen precio— en el suelo su espada yacía partida por la mitad, las garras del tigre parecían ser más poderosas que antes.
Sin decir una palabra, una patada cayó sobre el cráneo del tigre, luego dos golpes mas en su espalda lo hicieron rugir de dolor.
Concentrando su fuerza para darle un golpe fatal, el rugido del tigre se convirtió en uno de sumisión cuando Jin apareció a su lado.
—Es solo un arma, luego conseguiré otra— mirando los ojos de lastima del felino, Jin bajo su puño y le perdono la vida.
—No vuelvas a aparecer frente a mi— escuchando sus palabras, el tigre quedo inconsciente mientras Jin retomaba su camino.
—Leina, Lisa, lamento haberlas preocupado, es solo que su hermano es un tonto— mientras Jin avanzaba por los árboles, un problema grave sucedía en la cueva.
En la entrada de la cueva, un grupo de hombres vestidos con ropas sucias y armas en sus manos gritaban palabras obscenas sin detenerse.
Desde que descubrieron la existencia del grupo de Victoria, ellos se mantuvieron vigilándolas durante varios días buscando el momento adecuado para atacarlas.
En un inicio solo fueron dos de ellos que querían quedárselas para ellos, pero en una noche tomando una cerveza artesanal, uno de ellos soltó toda la información provocando que más gente se uniera.
—Salgan pequeñas, papi esta listo para darles la protección que necesitan—
—Si, porque no salen a conversar, las noches son muy frías en este maldito bosque, quizás nos podamos divertir mientras nos damos calor—
—Oye Kyle, guárdate esas palabras para ti, yo hare lo que quiera con las mujeres—
—No me hagas callar, todos saben que no puedes durar mas de un minuto en la cama, no vengas a alardear frente a mi–
Escuchando las palabras que decían los hombres, el grupo al interior de la cueva se preparó para lo peor.
Victoria como líder provisional del grupo ordeno que Daisy y Cecilia se encargaran de proteger a los niños, junto a las demás ella levanto una espada que Maria había creado en los últimos días, en total tenían 4 armas para defenderse, si los hombres se atrevían a entrar ellas no dudaban en usarlas.
Roaaaaar!
Mientras el tiempo avanzaba, un lagarto gigante salió entre los árboles, oliendo el aire con su lengua, su mirada se fijo en uno de los hombres más cercanos a él.
AHHHHH!!!
Antes que pudieran reaccionar, las mandíbulas del lagarto atraparon al hombre y lo arrastraron entre los árboles.
—Maldición, prepárense para pelear— levantado sus armas de piedra, el grupo se posiciono cubriendo todas los lugares donde podría atacar nuevamente el lagarto, no era la primera vez que se enfrentaban a una bestia gigante, la experiencia les dio la confianza para salir de vivos de la pelea.
Ssszzz
—Muévanse, esta debajo de nosotros— un segundo después, la tierra se abrió revelando los dientes sangrientos del lagarto, la reacción de los hombres fue suficiente para evitar una perdida.
—Ahora!— un hombre calvo entre ellos abrió una bolsa y arrojo el contenido al rostro del lagarto.
—Si!!! Ahora denle con todo— cegado por el polvo, el lagarto empezó a golpear la tierra con su cola tratando de llevarse a alguno de los hombres, pero después de unos minutos su fuerza se fue drenando mientras los hombres enterraban sus armas en su cuerpo.
—Maldita criatura, en tus sueños podrás ser capaz de acabar con nosotros— mirando a la cueva agrego —escucharon, incluso un lagarto gigante no es rival para nosotros, si deciden salir por su propia decisión les aseguro que no les pasara nada malo—
—Habla por ti— elevando su voz, el calvo recordó la mujer asiática que vio cerca del rio, si el no se equivocaba ella era la responsable que los goblins devoraran su campamento.
Después que Cowler vago unos días en el bosque, su suerte mejoro cuando consiguió ser parte de un campamento conformado por soldados de diferentes naciones, en ese lugar la fuerza te daba el derecho a reclamar lo que quisieras y junto a sus artimañas fue algo fácil para él.
—Solo espera un poco más, cuando te tenga en mis manos te hare pagar por todo— guiado por su propia locura, Cowler espero pacientemente el momento en que pudieran entrar a la cueva.