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Mundo Shinobi - PGM - 215

-Ya volví- dijo Kain al abrir la puerta corredera de la casa de Mito. Adentro estaba todo en silencio y nadie reacciono a sus palabras. Se volteó y miró a Tsubaki y Nagisa del lado exterior del dintel -vamos, pasen, esta es mi casa-

-Entiendo- dijo Tsubaki algo preocupada, dio el primer paso y cruzó el dintel. Después la siguió Nagisa y ambas se quitaron las sandalias de madera y las dejaron aun lado de la entrada.

Kain cerró la puerta corredera y se quitó sus sandalias. Después avanzo hasta el piso de madera y las miró de nuevo -vamos, síganme- dijo -sensei debe estar en la cocina o en el patio trasero conversando con okaa-sama-

-Sí- respondieron Tsubaki y Nagisa al mismo tiempo.

Kain avanzó por el pasillo y ellas lo siguieron mientras miraban las pinturas colgadas en las paredes y los finos muebles con vitrinas de vidrio. Adentro de las vitrinas había antiguas vajillas con dibujos conmemorativos de pactos y encuentros entre shinobis. Otro mueble tenía pequeñas pinturas con los rostros de una pareja y un niño. El hombre tenía el cabello castaño oscuro y la mujer rojo como el de Tsubaki. Al mismo tiempo, el niño entre ellos dos tenía las facciones del hombre, pero tenía la sonrisa de la mujer.

Después había dos grandes pinturas de un metro de altura puestas en las paredes. En la primera pintura y más antigua por sus colores opacos era la de un anciano de cabello largo y cano. Tenía un grueso bigote y las manos juntas y ocultas por las mangas de su kimono. Él estaba junto a la mujer pelirroja que aparecía en la pequeña pintura de la vitrina. Ella sonreía feliz mientras que el anciano mostraba una expresión digna y de superioridad, como si fuera el líder de un clan o algo por el estilo.

En la otra pintura, de colores más vividos y nueva, había una niña con un bebé en una cuna. Ella tenía el cabello rubio y sonreía con inocencia mientras el bebé solo tenía un cabello ralo de color castaño. Ambos niños se veían felices y tranquilos.

-Ellos son los nietos de mi sensei- dijo Kain

-Veo- respondió Tsubaki mientras seguía mirando

Una vez que Kain y las Uzumaki llegaron al cruce donde la casa se dividía a la mitad, Kain miró al pasillo de la izquierda y no vio ninguna aura. Después giro al otro lado y tampoco vio nada, así que supuso que Mito estaban en el patio trasero.

-Vamos, están en el patio- dijo Kain, ellas asintieron y él las guio hasta el final del pasillo principal hasta llegar a la puerta corredera. Entonces pudieron escuchar la conversación animada entre dos mujeres y una niña. Kain sonrió, abrió la puerta corredera y salió.

Mito, Naoko y Kiyomi estaban sentadas en el borde del pasillo que pasaba por detrás de la casa. Mito y Naoko sonreían divertidas mientras Kiyomi estaban sentada entre las dos mientras comía galletas. Mito y Naoko le preguntaban cosas a la niña y ella respondía con la boca llena y migas alrededor de su boca.

-Kiyomi- dijo Tsubaki con voz quebrada

La pequeña pelirroja Uzumaki reacciono de inmediato y volteó su rostro para mirar hacia atrás. Entonces distinguió a su madre y hermana.

-Okaa-san- dijo la pequeña Kiyomi dejando caer la galleta que tenía entre las manos, se dio la vuelta, gateo tres pasos sobre el pasillo, después se puso de pie y camino hasta Tsubaki con los ojos cubiertos de lágrimas.

Tsubaki camino hasta ella y se agacho para abrazarla con todas sus fuerzas. Ambas se llamaban la una a la otra con voces quebradas mientras lloraban de felicidad.

Al mismo tiempo, Nagisa sonrió y derramo lágrimas. Kain le toco la espalda con la mano, ella lo miró y él sonrió y le hizo el gesto con la cabeza para que se acercara y abrazara a su hermana. Nagisa por fin sonrió en lugar de ponerse tímida y ruborizarse. Se acercó a Kain y le dio un beso en la mejilla.

-Gracias, onii-chan- dijo Nagisa con voz dulce y suave

Kain se quedó algo sorprendido, pero solo sonrió y se llevó la mano a la mejilla. Entonces Nagisa se ruborizo y se fue caminando lo más rápido que pudo hasta llegar donde su madre y hermana y abrazarlas. Tsubaki y sus hijas se abrazaron mientras Kain camino hasta su madre.

-Hola, okaa-sama- dijo Kain con una sonrisa en los labios, contemplando la suave expresión de su madre. Como siempre ella siempre daba la impresión de estar en calma mientras mantenía los ojos cerrados.

-Hola, Kain- respondió Naoko con una sonrisa suave, llena de amor. Ella extendió sus brazos y Kain la abrazo sintiendo paz y alivio de este mundo en constante disputa.

Al mismo tiempo, Mito miró a Kain y su madre, después miró a Tsubaki y sus hijas. Por un lado, se sintió feliz, pero por otro lado se sintió triste mientras sus ojos se llenaban de lágrimas al pensar en su hijo. No obstante, cuando se iba a llevar la mano a la cara para llorar, Kain se apartó de su madre y se acercó a Mito. Ella alzó la mirada y vio al muchacho de cabello blanco y ojos azules. Su rostro seguía siendo tierno e inocente, pero sus ojos se habían vuelto serios y maduros. Mito sintió que se le rompía el corazón pensando en todo lo que él debe haber pasado. Ella lo abrazó y Kain la abrazó de vuelta. Mito lloro y ahogo su llanto en el pecho de Kain, por fin vaciando la pena en su corazón por la muerte de su hijo.

Tsubaki y sus hijas se separaron y miraron a la mujer pelirroja abrazando a Kain como si su vida dependiera de ello. Su llanto se oía desgarrador, como si alguien la hubiera herido de muerte o le hubiera quitado lo más valioso en la vida. Ninguna de ellas conocía su dolor, pero debió ser algo tremendo. Nagisa y Kiyomi se abrazaron a Tsubaki y esta última les acaricio el cabello a cada una.

Naoko se levantó del borde del pasillo, levantó su pie y piso el suelo como si lo pudiera ver. Ella se acercó a la madre y las niñas Uzumaki -hola, mi nombre es Naoko- dijo

-Hola, soy Tsubaki- dijo Tsubaki mirando a la hermosa mujer del cabello oscuro, pero sin poder apartar la vista de la mujer pelirroja que lloraba en los brazos de Kain -mucho gusto-

-Ven conmigo al comedor, creo que será un lugar más apropiado para conversar-

Kiyomi soltó a Tsubaki y se acercó para tomar la mano de Naoko -Naoko-obasan ¿Estará bien Mito-sama?-

-Ella estará bien, déjala en manos de Kain. Por otro lado, ves qué mi Kain sí cumplió su promesa-

-Sí, onii-chan es el mejor. Kiyomi se equivocó al pensar que no cumpliría su palabra- dijo la pequeña pelirroja agachando la mirada.

Naoko se agacho y la cargo en sus brazos. Después Kiyomi la abrazo poniendo su rostro en el cuello mientras Naoko le acariciaba la espalda.

-Eso no importa- dijo Naoko con voz suave y tranquilizadora -lo que importa es que tu okaa-sama y onee-sama están aquí. Tsubaki-san, Nagisa-san, vengan conmigo-

Naoko avanzo hacia la puerta corredera y la abrió con una mano mientras que con la otra sostenía a Kiyomi. Tsubaki la siguió mientras se sorprendía que su hija sintiera tanto apego por esta mujer. Por otro lado, Nagisa avanzo tomada de la mano de su madre, pero cada pocos pasos se volteaba a mirar a la mujer pelirroja llorando en los brazos de Kain.

Kain se quedó durante un par de minutos abrazando a Mito hasta que ella se calmó y se apartó de él. Kain se sentó a su lado y juntos miraron el patio trasero de la casa. El bosque seguía al fondo y el cielo azul se veía igual que el del año anterior, pero ya nada era igual. Esos días en donde Kain solo entrenaba y se dedicaba a jugar con Akane, Kaoru, Sakumo y Kazuhiko se habían ido y su mundo había cambiado. En cualquier momento saldría a la luz la noticia de que él mato a dos kages y poseía un mangekyo, lo cual pondría una enorme recompensa por su cabeza y varios países lo tacharían como peligroso. Eran tantas las cosas que había que hacer, eran tantas las cosas que había que arreglar, eran tantas las preocupaciones.

-Bien hecho, Kain, en volver a casa, sano y a salvo. Te extrañe mucho- dijo Mito con una sonrisa en los labios, pero con los ojos irritados e hinchados de tanto llorar.

-Yo también te extrañé sensei, pensé en ti y en mi tío en todo momento. Yo, yo…- Kain guardo silencio y agacho la cabeza -no pude cumplir mi promesa, al menos, no por completo. Pero te lo juro, no habrá una segunda generación del demonio Uchiha-

-¿En serio?- pregunto Mito con una sonrisa en los labios, lo abrazo y le beso el cabello para que él supiera que ella lo quería con todo su corazón -yo nunca dude, ni una sola vez. Yo creo que tu tío tuvo sus miedos, pero confió en ti de principio a fin y al final de sus días, creyó que tú serías mejor que él y tu padre. Nosotros creemos en ti, Kain, sé qué harás lo mejor y llegaras más lejos que todos nosotros-

Kain apoyo su cabeza en el pecho de Mito y se dejó abrazar y proteger. Ella lo acurruco y pensó en las dificultades que depara el futuro, sintiéndose terrible por dejar tal carga en los hombros de este muchacho.

Por otro lado, Naoko dentro de la cocina asustaba a Tsubaki con cada cosa que hacía. Para empezar, la sorpresa de Tsubaki fue mayúscula al enterarse de que Naoko era ciega de nacimiento. Ella se movía como si lo viera todo, pero le explicó que había vivido tanto tiempo en esta casa que había memorizado con ayuda de Kain y Mito, la posición de cada cosa.

Unos minutos después, Naoko, Tsubaki, Nagisa y Kiyomi se sentaron a la mesa acompañadas de una taza té. Nagisa y Kiyomi no la probaron, pero para Tsubaki fue un alivio y una alegría sentarse de esta manera tan despreocupada a beber el té.

-Así que Kiyomi estaba sucia y escondida en un callejón- dijo Tsubaki

-Así es, yo la encontré ahí y la distinguí por su gran vitalidad- respondió Naoko con una sonrisa amable

-Oba-san es increíble, Okaa-san- añadió Kiyomi -ella puede ver a las personas, aunque no ve-

Tsubaki frunció el ceño, pero Naoko solo sonrió para ella.

-No puedo ver en el sentido literal, pero puedo ver las auras de las personas. Kiyomi tiene una gran vitalidad, pero ahora que la comparo contigo y Mito, palidece en mucho-

-Dejando la edad aparte- dijo Tsubaki agachando la mirada -el padre de mis hijas es un civil-

-Veo, eso explica mucho, pero no te preocupes. Solo dije lo de la vitalidad para que supieras como descubrí a Kiyomi-chan. Estaba muy sucia en ese momento, así que la lleve conmigo…-

Tsubaki asentía a cada cosa que le decía Naoko mientras Nagisa y Kiyomi escuchaban la historia. Kiyomi de vez en cuando añadía detalles de manera enérgica, lo que hacía sonreír a Naoko y Tsubaki.

Por otro lado, Tsubaki le contó a Naoko como conoció a Kain. Le explico sus circunstancias y aunque no supo cómo Kain las sacó de la fortaleza, le dijo a Naoko que estaba agradecida con ella y de su hijo. Ambos habían sido de mucha ayuda para su familia.

Por fuera del comedor paso una niña caminando y gritando -obaa-chan, obaa-chan, Nawaki ya se despertó y quiere su comida. Obaa-chan, Obaa-chan-

-¿Alguien más vive en esta casa?- preguntó Tsubaki

-Sí, es la nieta de Mito- respondió Naoko con una sonrisa incomoda, ya que la niña fue claramente indiferente a ella cuando se conocieron. Todo lo que dijo fue "Hola, Uchiha" como si fuera un insulto.

-Tsunade-chan, ven, yo te puedo ayudar- dijo una mujer de voz sensual y educada

-No quiero, oba-sama hará que Nawaki se enferme-

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