1 Capítulo: 0.1¬_ Enemigos.

Con empeño respiraba quien recientemente había entendido lo que entender significaba. Poder deducir según exigiera la situación, era de vital importancia para sobrevivir, pues gracias a ello el pequeño había tomado una crucial decisión; pasar la noche en aquella cueva. El único lugar a la redonda que le proveería seguridad a él junto a su inseparable compañero peludo. El pequeño cachorro exhausto también entendió que, aunque se sintiera refugiado de todo aquellos que no pudiese ver, no significaba que estuviera a salvo de lo que podía sentir.

El extremo cansancio acechaba. Su propio cuerpo le tenía acorralado.

Se avecinaba una sensación que prometía traer oscuridad, descuido y debilidad.

Aunque se negase no era otro, sino el momento más conveniente para cerrar los ojos y reposar; su camarada le estaba cuidando la espalda.

No solo la presencia del acompañante peludo aseguraba el bienestar del pequeño, sino que, entre las magulladas manos, el niño de bestias tenía algo que lo había ayudado a sobrevivir hasta el momento. Una rústica lanza conformada por madera y huesos.

Pero el, hijo de bestias, recién había entendido uno de los muchos factores tan fundamentales de la vida. Ese quien nunca había dormido solo recordaba haber despertado.

Recuerdos... él no tenía muchos de esos.

Estaba asustado. La incertidumbre era aterradora, como lo era el desconocimiento.

Ese, aún infante, prácticamente sin pasado, por descuido perdió la salida.

No pudo escapar, a pesar de creer seguir despierto. Terminó sumido en la ausencia de conciencia de una mente abarrotada por tareas reparativas.

¿Qué tipo de percepción imaginaria lograría tener alguien que carecía de pasado, experiencias de vida, ensueños o anhelos mientras dormía?

¿Irrealidades?

¿Fantasías?

¿Revelaciones?

...

"Esta desagradable sensación invade cada parte de mi... no me deja ir." Afirmó en sus pensamientos el niño, quien inició todo un monólogo interno. "Dolor. La noche perdió sus colores, se ha vuelto segadora. Mi cabeza... se siente como si algo le estuviera aplastando. Mi corazón, golpeado, oprimido y rasgado por manos que no puedo ver... Mis brazos, mis piernas y pecho se mueven, vibran por todos lados por sí solos, no puedo detenerles por más que lo intente." Entre retortijones el pequeño temblaba, no podía detener sus dientes. " ¡Aléjense de mí! ¡Salgan de dentro de mí! ¡Déjenme en paz!" Vuelta tras vuelta daba el pequeño cuerpo expuesto a las bajas temperaturas de la noche. "¿Porque el mundo da tantas vueltas? ¡¿Acaso también está en mi contra?! ¡Aaagh!... Siento, siento que estoy enojado, que pierdo la capacidad de razonar. Tal vez no sea tan malo... ¡No! No me puedo concentrar... ¿Qué es esto? ¿En donde estoy? No es la misma oscuridad, o ¿si?... dos colores, parece que puedo perseguirlos, parece que puedo sostenerlos, parece que puedo repetirlos, pero no puedo hablarles o entenderlos... no sé lo que digo... se siente bien, pero no real, un sueño tal vez ¿Qué será?... ¡No me puedo descuidar! ¡Necesito refugio! ¡Debo encontrar refugio! ¡No me puedo someter! !Debo luchar! ¡Debo seguir moviéndome! pero... en este lugar el dolor no está más. Es, acogedor... ¿Qué es eso? Parece ser un yo. Parece mirarme en la misma manera que le miro. Para, detente. ¡Para de acosarme! ¡Este es mi lugar, este es mi refugio... mío! Consigue el tuyo propio. ¡¡¡Márchate!!! Agrr... parece alejarse, parece no querer volver, gane ... Estando solo, todo se siente lejos, como si estuviese cayendo... todo un mundo nuevo y menos complicado. Un lugar en el que no existen motivos por los cuales preocuparme. Cuando estoy solo puedo ser... ¡El mundo del que me debo alejar! ... ¡Ohhh! ¡No! He cruzado la línea sin darme cuenta, ¡¿acaso así de simple dejare de seguir luchando?! ¿No dejaré que las suposiciones de ellos se conviertan en mi realidad? Debo dejar a este mundo falso, debo dejarle atrás. ¡Saldré! ¡Saldré a la oscuridad sin colores!... ¡Saldré!"

Las orejas del vigilante peludo detectaron un sonido alarmante en las afueras de la rústica caverna. A respuesta del sonido detectado, el animal emitió un característico rugido con el propósito de alertar al invasor y a la vez impedir que durmiera quien había caído en las manos de una pesadilla.

Después de haber tomado todo el aire que podía, así como si de voluntad se tratase, el joven abrió sus ojos reflejando en ellos el propósito de enfrentar una vez más al peligro.

-"Escapatoria conseguida." Dijo agitado, presionando sus dientes tanto como pudo para impedirle a los mismos que siguieran chocando. "El dolor, el sudor, la sangre y la victoria me mantendrán con vida. Me alejarán de las sombras. He regresado. Estoy consciente... ¡¿Qué más he de necesitar para pelear?!"

El suelo de la cueva estaba cubierto por la sangre que habían dejado y aún dejaban la mayoría de las heridas del chico presente.

Aún, estando extremadamente cansado, hambriento y mal herido, el cachorro no deseado de hombre lobo estaba consciente que rendirse no estaba permitido. No hasta que todo se terminara. Al tanto de que su cuerpo era débil, entre temblones y mucho esfuerzo, el pequeño se levantó valiéndose de sus pies y una de sus manos mientras que en la otra seguía sosteniendo la lanza. También dejó salir un rugido de advertencia, pero a diferencia, el pequeño comenzó a despedir energía cambiando así las características de su cuerpo, asemejándose más a su compañero felino presente.

-"Él también huele a sangre." Dijo el pequeño, preparado para atacar con todas sus fuerzas. "¿Me pregunto si esta igual de desesperado que nosotros?... una bestia malherida, sin madriguera para protegerse, es blanco fácil. Podría ser devorada. Esto es un todo o nada... el que gane se queda con la cueva y tendrá la cabeza del perdedor como recompensa..." El pequeño estaba impaciente porque todo terminara, tan impaciente que casi quería salir disparado con la intención de ser el primero en atacar. "¡No! ¿En que estoy pensando? Él nos va a atacar tarde o temprano... Si, no tiene más opción. Mientras él esté afuera, está en peligro de ser arremetido por alguien más. Aquí tenemos un poco de ventaja, la suficiente para hacer la diferencia a nuestro favor." Con la mente en claro, el pequeño decidió hablar en alto para que su compañero le escuchara. -"Retrocede. Déjale que entre en nuestro territorio. Estoy muy herido para luchar en un espacio abierto."

Paso a paso se acercó el invasor a la entrada de la cueva. Paso a paso el pequeño compañero peludo retrocedió al interior.

Imponentes eran los ojos de la bestia de un colmillo roto; las potentes exhalaciones hacían que vibraran los gigantescos dientes, diseñados para destrozar carne. Las abrumadoras y afiladas garras provocaban el llanto de la tierra. El frondoso pelaje prometía rivalizar contra la solidez de una armadura de hierro.

"Ver en la oscuridad sería muy conveniente." Pensó el joven que solo podía sentir a su enemigo cada vez más cerca. "Mi sentido del olfato ha mejorado considerablemente. Al igual que mi audición, también descubrí que con mi mano puedo sentí las vibraciones en el suelo. Pero no es suficiente. ¡Ya está aquí! Puedo sentir su respirar sobre mí. Es muy tarde para retroceder, ¿no es así?..."

Dentro de la cueva el más grande rugió con la intención de someter al segundo oponente que no agachaba la cabeza ni dejaba de mostrar sus dientes. Una advertencia verbal que podría evitar un enfrentamiento directo.

-"¡¡¡Conoce tu lugar!!!" Dijo la bestia en su inentendible idioma.

En aquella situación el pequeño entendió que el territorio estaba siendo disputado de una muy particular manera. Si a pesar de tener la ventaja, su agresor no atacaba, este estaba amenazando por alguna razón. "¿Tal vez esté mucho más débil que yo?" Pensó el pequeño. Quien tenía que continuar con el ritual. Quien debía mostrar a través de amenazas su disposición a luchar, como la bestia le había mostrado. De esta manera tal vez podría intimidarle y ganar el combate con la menor cantidad de daños posibles.

El niño, enfadado con su oponente, correspondió la amenaza, mostró aún más sus dientes y rugió con todas las fuerzas que pudo.

En respuesta a este enfrentamiento, la bestia con una de sus garras golpeó al chico que se le imponía y después volvió a rugir proponiendo que se mantuviera en el suelo.

"Estuve equivocado. ¡Como me duele! El no esta tan debil que yo... Si de casualidad terminó vivo, los demás seres que quedan en esta oscuridad van a terminar con mi vida. Si es que antes no los mato primero. Este fue mi error, las amenazas no significaran nada..." El pequeño se dijo a sí mismo mientras agonizaba en el suelo.

En el mismo momento en que las afiladas garras de la bestia se volvieron crueles verdugos y la piel indefensa y ya maltrecha del joven fue cortada en cinco como si nada. El felino que había retrocedido, a pesar de ser la mitad del tamaño del invasor, tomó medidas ante la situación y atacó de manera espontánea; tan feroz como pudo. Pero la bestia se deshizo de su segundo agresor sin pasar mucho trabajo, y sin darse cuenta de que se había descuidado. En el momento en el que se percató de su error ya era demasiado tarde.

-"... las acciones. ¡¡¡Sí!!!" Grito el pequeño que había dejado de agonizar en el suelo para moverse y tomar acción.

" <<Pelear es como tomar a la vida y a la muerte de la mano mientras danzas en un campo lleno de posibilidades. Si quieres aprender a bailar dentro de dicha tempestad; no te enfoques en el baile, enfócate en tu cuerpo y no temas improvisar.>> " Las palabras de Heroclades fueron recordada por el pequeño en aquel momento tan crucial.

El cuerpo del joven respondió a los comandos que su voluntad demandó bajo el ritmo de su propio son.

La rustica lanza fue impulsada contra el pecho de la bestia. Perforando el pelaje del animal llegó a chocar con una de las costillas de este. Acto seguido, tal vez por la inclinación, el rústico objeto puntiagudo se escurrió y continuó su camino al interior del colosal cuerpo, llegando al corazón, causando daños irremediables.

Los desesperados latidos de un órgano a punto de apagarse se reflejaron en las manos del pequeño. La vida de una criatura se desvanecía y la lanza en sus manos era la responsable de abaratarla.

El pequeño estuvo preparado para dar su vida en cambio, para no soltar y seguir empujando, determinado a ganar así le costará darle la mano a la muerte.

La bestia volteo el rostro. Volvió a mirar. Por alguna razón con menos rabia. Menos sesgada por la necesidad, mostró en sus ojos algo que aquel pequeño no esperaba.

Parecía estar decepcionada de sí por haber tenido que protagonizar acto tan bajo y a la vez feliz de la victoria de los pequeños.

La compasión ocupó el lugar de la necesidad cuando aquel ser vio la situación que había provocado. Dos crías de especies diferentes mal heridas, casi al borde de la muerte.

"Aún no es tarde para hacer el bien." Se dijo el gran animal.

Con la vida que le quedaba, decidido acostarse en frente de la entrada en vez de tomar venganza y devorar a los dos pequeños, el animal con su gigantesco cuerpo, sin remover la lanza de su pecho, camino a la salida y tapó la entrada para que ningún otro invasor protagonizará la matanza que él estuvo a punto de protagonizar.

El pequeño cayó de espaldas al suelo.

Perplejo, aun al escuchar el comportamiento de la gigantesca bestia, se encontraba renuente a creer aquellos que no podía ver.

Sus manos bañadas en la sangre, aun podían sentir la desagradable sensación transmitida por los latidos de un corazón en agonía.

El metálico olor del líquido rojo se volvió luz y alumbró dentro de la oscuridad de todo el tétrico lugar.

Un mecanismo dentro del pequeño fue accionado, uno que despertó la necesidad de consumir.

Por mero impulso, acercó sus manos temblorosas a su boca decidiendo así, probar el sabor del líquido que simbolizaba vida.

En el preciso momento que con su lengua saboreó sangre ajena, una reacción en cadena se dio a lugar.

Los colmillos del pequeño aumentaron en tamaño, se desvaneció la sensación de cansancio, de su espalda varios músculos dormidos y mal formados despertaron, el brillo de los ojos se intensifico, sus manos y sus uñas crecieron así, como también se dio a lugar una pregunta que verbalizo en alto. -"¡¿White?!"

El pequeño preocupado se acercó a su compañero para examinarle. "Respira más rápido de lo normal. Está sufriendo. Le duele. No me responde... está muriendo."

Desesperado, el pequeño pensó en el peor escenario. Todo tenía sentido en su cabeza, había ganado la pelea sin luchar o poner de su parte. La vida tenía el derecho de reclamar algo a cambio.

Ahí estaba ella, no la vida, pero si quien de cierta manera se le oponía. Pequeña y curiosa cual si fuera una sombra. Atraída por los llantos de un vivo asomo su cabeza. Observando al interior de la cueva, entre el cuerpo de la bestia y las rocas, desaparece apenas percibió ser detectada.

El pequeño no se dejó entretener por la sombra, estaba muy ocupado buscando una solución como para notar lo que sucedía en su alrededor.

-"Toma de mi sangre." Preocupado agregó el pequeño. -"¡Te hará bien tomar sangre! Como me hizo a mí..."

La cría de hombre lobo cortó su mano y dejó caer tanta sangre como pudo al interior de la boca de su compañero peludo.

Era la única solución lógica en su cabeza, el pequeño creía que su acompañante sería capaz de recuperar las energías y podía mejor.

Costaba aceptarlo, pero la naturaleza de aquellos dos cuerpos era diferente.

Por más sangre que el felino recibiera este no parecía mejorar. Con lágrimas en sus ojos, el pequeño tuvo que aceptar dicha situación.

La segunda opción era esperar hasta que las luces del día se dieran a lugar y así ellas traerían personas que podrían ayudar, pero la noche se encontraba renuente pasar.

Quedaba mantenerse despierto para cuidar de su amigo hasta que el mismo saliera del estado crítico. Anímale cada vez que perdiera las ganas de seguir viviendo, compartir el calor corporal, alimentarle y limpiarle cada vez que hiciera falta.

Tan pronto toda la adrenalina del momento paso y la tediosa monotonía del silencio en un mundo en el que todos estaban durmiendo el sueño, compañero del cansancio, retomaba poco a poco la voluntad de los ojos del pequeño cachorro.

"Por primera vez me siento feliz." Pensaba el pequeño mientas se rascaba los ojos para permanecer despierto, para luego echarle un vistazo a su acompañante. -"Sus heridas han mejorado en apariencia. No apestan ni siguen supurando. Ya puede respirar y auto regular el calor de su cuerpo. ¿Debería darle un baño?...

¿Cuánto tiempo ha pasado? Lo suficiente como para que la carne de la enorme bestia se pudriera. Bestia con la cual cada vez me siento aún más en deuda. De ella aun me alimento y aunque ya no me apetezca puedo seguir consumiendo. De ella también son las prendas con las que cubro mi cuerpo...

He perdido mucho peso. Creo que me apetecería salir a buscar frutas. Tal vez este de suerte. No quería tener que aprovecharme de los animales que duermen..."

Fuera de la cueva el pequeño caminó sin problema entre la densidad de un bosque al que antes temía.

Cuidadoso de no dejar rastro exploraba el pequeño quien sobre su cabeza cargaba el cráneo de un Ligre blanco.

Varios cuchillos de hueso componían parte de un rústico cinto echado sobre el hombro derecho y a excepción de su cara cuello y pecho el resto de todo aquel pequeño cuerpo estaba cubierto por piel de pelaje rayado.

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-"Explorar parece ser un buen remedio contra el sueño en esta noche eterna. En este momento puedo asegurar ser el único que está despierto. Poder ver tan claro como si fuese de día tiene sus ventajas. El olor dulce de las raíces a cuatro metros bajo la tierra hace que suene mí estómago vacío. Mis heridas se han sanado perfectamente y he restaurado mi energía, pero no puedo cavar tan profundo. Al menos no lo he intentado."

De regreso a la cueva cargado con sus manos lastimadas de tanto escarba los frutos de su trabajo, el pequeño decidido llevarse de uno a uno los huesos de la bestia que no supo cómo utilizas para enterrarles.

-"Te mereces descansar en paz." Dijo el joven apenas terminó de enterrar los restos del gran felino. -"Siento haberme adentrado en tú propiedad. Siento haberme dejado controlar por el miedo, no te puedo culpar si fuiste controlado por la rabia. Después de pasar todo este tiempo reflexionando fue que me pude dar cuenta, pero ya era muy tarde para ambos."

El pequeño dejó una ofrenda sobre la rustica tumba para acto seguido regresar por donde vino. Adentrándose en el interior de la cueva observa a su acompañante para luego acurrucarse junto al mismo.

-"¿Me pregunto si seré capaz de dormir? Es tiempo de dejar al miedo detrás y seguir adelante, de que madre y padre vengan a verme. Continuar aprendiendo a pretender ser normal. Vivir un día más e intentar que él no sienta la necesidad de tomar la vida que me dio."

El pequeño, quien compartía calor con su acompañante peludo comenzó a meditar mientras entre bocanadas de aire exploraba los distintos sonidos que podía emitir.

-"No lo puedo negar." Dijo un tanto feliz. -"A diferencia de la oscuridad a la que pertenezco... las historias que flotaban en el aire se veían tan fascinante. Amistad, sacrificio, compañerismo, inocencia, cariño, ternura, amor, preocupación, sobrepasar los límites para defender a los demás, arrepentimiento, placer, felicidad, ayudar, dar más de lo que recibes, que en el camino podía estar la desgracia de muchos, seres malos, seres buenos, pero... conocer de esas cosas; ¿significa lo mismo que entenderlas?

¿Acaso las entenderé cuando viva las experiencias que ellos vivieron?

Recuerdo que cuando todo comenzó estaba junto a mis dos hermanos..."

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