1 Reencarnar

Déjame contarte un pequeño secreto, siempre he odiado a los que tienen poder, pero no lo utilizan para proteger a los demás.

Claro, habrá personas que siempre dirán, que por el hecho de tener poder, no tienes por que proteger o ayudar a los demás.

Bueno, pues entones déjame decirte una cosa, te desprecio.

Yo como persona, creo que lo mejor que podemos hacer, es ayudarnos entre nosotros, independientemente de donde seas, y del idioma que hables, tenemos que ayudarnos.

Siempre que puedas ayudar a alguien, por pequeña o desinteresada que sea la acción, adelante, ayúdala. Si, quizás la otra persona no necesite tu ayuda, o no te agradezca el que le hayas ayudado, pero eso no importa, lo importante es que te has molestado en ayudarlo, y eso, es algo que no abunda hoy en día.

Te estarás preguntando, que por que te cuento todo esto, bueno, pues déjame decirte, que te cuento esto para entender en la situación en la que me encuentro ahora mismo.

Encima de un charco de mi propia sangre, intentado respirar sin ahogarme por mi propia sangre, en vano.

Abriendo los ojos de golpe, mire a mi alrededor, viendo un paisaje oscuro, lleno de pequeños puntos brillantes, que lo iluminaban.

Mirando hacia abajo, vi lo que parecía la tierra, flotando en el oscuro paisaje, lo que no pude evitar comentar en voz alta. "Eso es la tierra?"

"Que mas podría ser, chico". Se escucho una poderosa voz, haciendo eco en los alrededores.

Frenéticamente mire alrededor sin encontrar a nadie.

"No te escondas!". Grité, sin bajar la guardia, y revisando los alrededores.

Después de lo que parecía un tiempo interminable de silencio, se volvió a escuchar la misma voz. "No me escondo chico"

"Si no te escondes, donde estas?". Pregunte escépticamente, todavía sin bajar la guardia.

"Soy todo lo que ves, chico". Dijo la voz.

"Todo?". Pregunte, con una expresión dudosa, y seguidamente volví a hablar. "Esperas que me crea que eres, bueno, todo. Claro, quien eres, Dios, o no, espera, eres un sueño, claro, debo estar soñando". Dije débilmente, sin creer a la voz.

"Chico no me hagas perder el tiempo, has muerto, después de ser disparado 3 veces en el pecho. Por suerte para ti, has logrado salvar varias vidas antes de tu muerte, por lo que te corresponde reencarnar con dos deseos. Que sean rápidos, y ni se te ocurra pedir mas deseos, al ultimo que me pidió mas deseos, lo envié directamente al ciclo de la reencarnación, sin deseos". Resonó la poderosa voz con algo de impaciencia.

"Claro, dos deseos, por que no". Dije con una pequeña risa entre los dientes. "Quiero ser Pantehon del League of Legends... A claro, y que no se me olvide, quiero mantener mis recuerdos, no vaya a ser que me reencarnes sin mis recuerdos verdad?". Dije, todavía sin creer a la voz, y con una pequeña sonrisa adornando mi rostro.

".....". Hubo un largo silencio, que interrumpió la voz. "Bueno, veo que no eres tan estúpido como aparentas... Aaah, y no dices que desprecias a los fuertes, que desprecias a las personas que no utilizan el poder para ayudar a los demás, bueno, veamos como lo haces en un mundo donde las personas con poderes, que no ayudan a los demás, y los utilizan para benefició propio, están en grandes cantidades por todos lados". Dijo la voz, con lo que podría jurar, que era acompañado de una débil risa.

"Pfff, claro, y que sigue ahora, que me reenc...". Antes de que pudiera terminar la frase, sentí como me abandonaba la consciencia.

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