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1 Capítulo 1: Cultivo con Meridianos Rotos

En la provincia de los Nueve Cielos, muy por encima de los cielos, existen nueve galaxias de ríos astrales. Cada río astral está compuesto por una combinación de incontables constelaciones entretejidas entre sí. Estas nueve galaxias también se conocen, en conjunto, como Las Nueve Capas del Cielo.

Los humanos de este mundo orientado al cultivo abogan por la importancia de la meditación como método para sentir el Yuan Qi de los Cielos y la Tierra. Desde jóvenes, practican técnicas de respiración para habituar el espiritual Qi en su cuerpo y para aumentar su vitalidad, cultivan las técnicas marciales con el objetivo de convertirse, algún día, en Cultivador Marcial.

Aquellos que poseen unos sentidos excepcionalmente fuertes pueden, a través de la meditación, percibir la existencia de los nueve ríos astrales. Lo consiguen al absorber la energía proyectada por el despliegue ilimitado de estrellas y después de formar un vínculo innato con cualquier constelación, condensar un Alma Astral y convertirse en un venerado Cultivador Marcial Estelar.

Pero incluso había humanos todavía más fuertes, quienes tras convertirse en un Cultivador Marcial Estelar, continuaban entrenando y condensaban el Qi Astral absorbido de las constelaciones. Fortalecían sin cesar la resistencia de sus cuerpos y se apartaban del reino de un Cultivador Marcial Estelar. Abrían la puerta astral a la fuerza en el interior de sus cuerpos, lo que posibilitaba vincularse con más constelaciones todavía y condensar más tipos de distintas Almas Astrales.

Cuenta la leyenda que los cultivadores más fuertes de la Provincia de los Nueve Cielos eran seres que podían abrir una puerta astral cada vez que penetraban en un nuevo reino. Su talento en cultivo era tal que eran capaces de establecer incluso vínculos innatos con constelaciones que existían en una capa superior a las de Las Nueve Capas del Cielo y también eran capaces de transformarse en unos poderes que desafiaban el cielo y hacían añicos la tierra. Estos eran conocidos como los Dioses de la Guerra de Las Nueve Capas del Cielo.

...

País de Chu, Ciudad de Armonía Celeste, Clan Bai

Nieves de Otoño Bai tenía la frente perlada de sudor, casi como si estuviera soportando un sufrimiento extremo, mientras apretaba los dientes y continuaba insistiendo.

Bajo una cortina de oscuridad, el resplandor de las estrellas infinitas que había sobre los cielos parecía reunirse de forma incesante y brillar en el cuerpo de Nieves de Otoño y contrastaba con su figura bonita y delicada y, combinada con su ropa translúcida empapada de sudor, uno podía ver cómo se revelaba su abdomen blanco y del color del jade. Con todo, en este momento, Wentian Qin no estaba dispuesto ni tenía ganas de admirar ese panorama precioso.

—Endurece el corazón, el dolor es pasajero. Relájate, imagina que estás llena de belleza y vitalidad mientras flotas hacia las nueve galaxias de los ríos astrales, mientras admiras la belleza de las estrellas infinitas, perdida en un sueño fascinante. El dolor debería disminuir despacio a medida que te despiertes.

Tenía una voz suave y amable y flotaba en el viento que conducía sus palabras hasta los tímpanos de Nieves de Otoño, de apellido Bai, lo que provocó que las convulsiones que sufría disminuyeran en intensidad.

Cuando las convulsiones se detuvieron por completo, Wentian Qin sacó nueve agujas plateadas y las clavó en distintos puntos de acupuntura localizados en la región craneal de Nieves de Otoño.

—Ah…—Qing Bai, que estaba de pie en un costado como un espectador, había soltado sin querer un grito ahogado y se había llevado la mano a la boca al ver lo que parecían locuras que Wentian Qin le estaba haciendo a su hermana, Nieves de Otoño.

—Atrae la energía de las constelaciones a tu cuerpo, haz que la energía circule por todos tus meridianos y tus canales de energía y enciérralos tras tu puerta astral.

La voz mística de Wentian Qin volvió a flotar hacia los tímpanos de Nieves de Otoño y la guió metódicamente a través de los pasos que necesitaba realizar para absorber la energía de las estrellas y hacerla circular por su cuerpo.

—Regresa a las Nueve Capas de Cielo, no eres más que una proyección astral. Ahora, encuentra la constelación que resuena en ti y trata de forjar un vínculo innato con ella.

La voz de Wentian Qin parecía contener algún tipo de poder hipnótico y, al cabo de unos momentos, era evidente que poco a poco, en la superficie de la frente de Nieves de Otoño Bai, se empezaba a condensar de forma gradual. Este proceso era similar a cuando un peng dorado abría las alas y daba la sensación de estar impregnado de una belleza y una magnificencia sin parangón.

Los ojos de Qing Bai estaban abiertos de par en par, la situación era…¡Condensación de Alma Astral! ¡Su hermana mayor Nieves de Otoño estaba condensando su Alma Astral!

«He hecho todo lo que he podido, el resto ahora depende de ti», se dijo Wentian Qin mientras su rostro un poco inmaduro se llenaba de pesar a la vez que exhibía una compostura seria.

El cuerpo de Nieves de Otoño parecía brillar con fulgor y al final culminó con el grito de un ave mientras la leve sombra titilaba cada vez más rápido y se condensaba con la forma de un peng dorado. Una oleada aterradora de energía astral emanó de la muchacha cuando Nieves de Otoño abrió esos ojos tan bonitos, que parecían resplandecer con el brillo de las estrellas de los cielos.

—¡Un éxito! —saltó, feliz, Qing Bai y corrió a abrazar Wentian Qin mientras tartamudeaba de forma incoherente—. ¡Wentian gege, sí que ha sido un éxito!

Después de hablar, como por impulso, Qing Bai acercó la cabeza y le dio un beso en la mejilla por sorpresa a Wentian Qin.

Fue un beso lleno de inocencia. Los ojos de Wentian Qin refulgieron con diversión y se echó a reír, su antigua seriedad se había relajado al fin.

—¿Qué Capa Celestial? —preguntó, sonriendo, Wentian Qin mientras contemplaba a su prometida.

—La tercera Capa Celestial. —Nieves de Otoño sonrió.

Su sonrisa estaba llena de resplandor, y ponía de relieve toda su belleza. Nieves de Otoño tenía dieciséis años ahora y era una de las cuatro grandes bellezas de la Ciudad de Armonía Celestial y la hija mayor del clan Bai.

—La tercera Capa Celestial, y mi hermana ya ha podido formar un vínculo innato con una de las constelaciones de la tercera capa en su primer intento. ¿Acaso eso no significa que será capaz de consensar su segunda e incluso tercera Alma Astral en el futuro? Excelente, dejadme anunciárselo a padre. —Qing Bai parecía estar más emocionada si cabe que su hermana mayor.

—No será necesario.

Un hombre de mediana edad se acercó. Era el padre de Nieves de Otoño y Qing Bai que se llamaba Canción Qing Bai. Mientras miraba a Nieves de Otoño, le temblaron las manos de la emoción mientras decía:

—Nieves de Otoño, has sufrido.

—Papá, si no fuera por Wentian gege, mi hermana mayor no habría sido capaz de conseguir condensar el Alma Astral tal y como lo ha hecho —terció Qing Bai.

Tras esto, Canción Qing Bai centró su atención en Wentian y, riendo, anunció:

—Wentian, gracias por lo de hoy. Deberías irte a descansar pronto. Nieves de Otoño y yo lo haremos primero.

—De acuerdo, tío Bai —respondió Wentian Qin con una sonrisa.

Desde que ambos clanes habían acordado el matrimonio hacía tres años, Canción Qing Bai lo había invitado con frecuencia a la residencia Bai y lo había tratado muy bien.

—Qing Bai, pequeñina, ven con nosotros y no molestes más a tu Wentian gege —le dijo Canción Qing Bai a Qing Bai.

Con todo, Qing Bai le sacó la lengua y dijo:

—Quiero seguir hablando con Wentian gege.

Mientras sacudía la cabeza, Canción Qing Bai le gruñó su asentimiento y partió con Nieves de Otoño.

—Mi hermana Nieves de Otoño podría formar un vínculo innato con una de las constelaciones de la tercera Capa Celestial. Y a juzgar por la personalidad de padre, debe de haber ido a informar a todos los ancianos de nuestro clan. Yo, claro, no quiero ir a un lugar tan aburrido —susurró Qing Bai con aire secreto a Wentian Qin entre risitas—. Wentian gege, no creía en tu metodología antes, pero ¡pensar que de verdad lo habéis conseguido! En el pasado, te habías negado a dejar que mi hermana mayor absorbiera el Yuan Qi del Cielo y la Tierra y además le habías dicho que no tratara de condensar su Alma Astral antes. ¿Era porque estabas esperando a que llegara el día de hoy?

—Al absorber el Yuan Qi del Cielo y la Tierra, los canales y los meridianos de energía de tu cuerpo se llenan del Yuan Qi que has absorbido, lo que a su vez provoca que tus habilidades sensoriales disminuyan mucho, lo que al final termina destruyendo tu oportunidad de condensar tu Alma Astral —contestó Wentian Qin, estirado en el suelo mientras contemplaba la cúpula celestial llena de estrellas.

—La mayor parte de humanos absorben simultáneamente el Yuan Qi del Cielo y la Tierra mientras tratan de percibir los ríos astrales. De este modo, incluso si uno no consigue convertirse en un Cultivador Marcial Estelar, seguiría sin tener un impacto negativo en el progreso de uno para convertirse en Cultivador Marcial. Con todo, el método Wentian gege que hemos usado ignora por completo la absorción del Yuan Qi del Cielo y la Tierra en un intento por aumentar las posibilidades de percibir y condensar un Alma Astral. ¿Es demasiado arriesgado? Si uno falla y no percibe los ríos astrales en Las Nueve Capas de Cielo, su camino para convertirse en Cultivador Marcial también se vería entorpecido por la falta de Yuan Qi en sus meridianos —le comentó Qing Bai a Wentian Qin.

—Qing, ¿cuántos tipos de Almas Astrales has oído que haya? —Wentin Qin le respondió con una pregunta.

—Mmmmm… Muy pocas, tan solo hay unas cuantas personas que hayan conseguido condensar su Alma Astral en Ciudad de la Armonía Celestial, de modo que no sé mucho sobre esto. ¿Qué me dices de Wentian gege?

—En los Nueve Ríos Astrales, hay un número infinito de constelaciones que pueden formar un vínculo innato con los Cultivadores Marciales Estelares. Entre la miríada de constelaciones estrelladas también hay infinita cantidad y tipos de Almas Astrales.

»Aquellos que condensan un Alma Astral basándose en la constelación Leo, verán que poseen el poder tiránico de una bestia feroz, que desgarra con facilidad tigres y leopardos. Aquellos que condensen un Alma Astral basados en la constelación de la Visión Celestial, descubrirán que su visión y sus habilidades sensoriales se ven muy aumentadas, y les permiten ver más allá. También aumentan su capacidad de predecir los movimientos del contrario en una batalla. Aquellos que condensan un Alma Astral basados en la constelación del Herrero se convertirán en un maestro herrero. Si lo hacen en la Constelación de los Grandes Sueños, les permitirá cultivar en sueños e incluso ¡les brindarán la habilidad de provocar alucinaciones en el enemigo y que se ahoguen en estas ilusiones!

—Madre mía, cultivar mientras sueñan y crear ilusiones, es demasiado mágico —murmuró Qing Bai en voz baja.

—El tamaño de esta provincia es tan enorme, que he oído que hay cultivadores de otros mundos que han condensado muchos tipos únicos, raros y fascinantes de Almas Astrales. Incluso pueden surcar los cielos y descender bajo tierra con facilidad. En este mundo, los Cultivadores Marciales Estelares son los gobernantes y los dictadores de verdad, mientras que los Cultivadores Marciales podrían considerarse como hormigas. Si no puedes ser uno de los gobernantes, casi que sería mejor que dejaras el cultivo.

Wentian Qin tenía un rastro de intensidad ardiente en los ojos. Estaba decidido a convertirse en un Cultivador Marcial Estelar excepcional, en condensar muchos tipos distintos de Alma Astral, en ganar poder y en surcar los cielos para viajar el ancho mundo.

Tío Negro dijo una vez que la Ciudad de Armonía Celestial era demasiado pequeña. Comparada con el mundo, no era más que un insecto insignificante.

—Pero yo he oído que…—balbució Qing Bai dubitativa.

—Has oído que nací con los meridianos inutilizados y estaba destinado a no seguir nunca el camino del cultivo, ¿verdad? —Wentian Qin sonrió mientras se levantaba—. ¿Quién ha dicho que aquellos nacidos con meridianos inutilizados son incapaces de cultivar? Yo seré quien desafíe toda lógica y se convierta en un Cultivador Marcial Estelar realmente excepcional.

Al ver la expresión segura que exhibía el rostro de Wentian Qin, Qing Bai echó a reír antes de decir, con sinceridad:

—Yo también creo en Wentian gege, y seré la primera en irme, no sea que esté interrumpiendo tu cultivo para convertirte en un Cultivador Marcial Estelar.

—De acuerdo, recuerda irte a dormir pronto y…¡No absorbas ningún Yuan Qi de los Cielos y la Tierra! —le volvió a recordar Wentian Qin.

—Entendido.

Qing Bai le sacó la lengua antes de reírse e irse corriendo. Mientras contemplaba a Qing Bai de espaldas, una visión ágil y elegante, Wentian Qin se quedó petrificado al percatarse de golpe que, sin darse cuenta, esa chiquilla había crecido. La muchacha de 15 años que era ahora ya no era la niña de 12 que había conocido hacía tres años. Se le dibujó una sonrisa en el rostro mientras se dejaba llevar por los recuerdos.

Después de que Qing Bai se fuera, Wentian Qin empezó su cultivo y a pesar de tener los meridianos inutilizados, siguió adelante y cerró los ojos: entró en un estado de meditación. Empezó a atraer la energía de las constelaciones, las hacía circular enteras por el cuerpo a través de los circuitos rotos de sus meridianos. La fuerza explosiva de la energía de las constelaciones chocó y se estrelló sin cesar a través de los circuitos rotos, como si amenazaran con pulverizar sus meridianos.

En ese momento, una espantosa expresión de dolor y sufrimiento apareció en el rostro de Wentian Qin y este dolor, comparado con el dolor que Nieves de Otoño había sentido antes, era como agua de mayo. La intensidad que él sentía estaba multiplicada por diez. Sin otra opción, apretó los dientes y siguió adelante.

Los canales de energía y meridianos eran los circuitos que conectaban el flujo de energía en el cuerpo humano, pero si los meridianos estaban inutilizados, solo se le podía considerar una persona discapacitada, igual que si tuviera el cuerpo incompleto. Los Cultivadores, en vez de expandir sus canales de energía y los meridianos (después del Reino del Refinamiento del Cuerpo) tenían que reconstruir sus canales de energía y reestructurar sus nueve grandes meridianos, de modo que conectaran todos los siete orificios principales. También debían refinar sus órganos internos, las cuatro extremidades e incluso la estructura ósea. ¡Tan solo así serían capaces de alcanzar todo su potencial!

Cuando Wentian Qin se inutilizó los meridianos y los canales de energía a propósito, si no hubiera sido por Tío Negro que lo bañaba en distintas soluciones de hierbas medicinales para tratarlo, se habría vuelto un inválido hacía tiempo. Las soluciones de hierbas eran tan efectivas que no solo habían evitado que Wentian Qin se convirtiera en un inválido: gracias a su esfuerzo por entrenar el cuerpo a diario, muy pronto comenzó a recuperar la constitución de un humano normal.

Con todo, no era un idiota. Era evidente que el objetivo de Wentian Qin no había sido acabar con los meridianos inutilizados. En la Transformación Estelar de Meridianos se decía que ¡solo con meridianos rotos uno sería capaz de reconstruirlos y convertirlos en el juego perfecto de Meridianos Estelares! Este concepto consistía en destruir primero, y tener una base imperfecta antes de reestablecer una segunda, ¡la perfecta!

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