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23 Pelea

Estaba a punto de llegar a casa de mi mejor amiga, cuando escuché un sonido muy fuerte seguido de gritos proveniente de su casa, salí disparada a la habitación de donde provenía aquel alboroto y al ver que la puerta no abría decidí patearla, cuando logré abrirla observé las esculturas, pinturas y demás obras de mi amiga tiradas en el suelo destruidas, después de unos segundos mi mirada se fijo en Chris quien estaba a punto de golpearla, corrí lo más rápido que pude y golpe su rostro, creo que era tanto el rencor que tenia hacia él que se vio reflejado cuando cayó al suelo y escupió sangre mientras me miraba con un sonrisa burlona.

-¡Vaya, miren quien decidió aparecer frente a mí!.- Dijo mientras se ponía de pie y limpiaba los rastros de sangre de su boca.

-¡Largate, antes de que llamé a la policía!.- Dije mientras abrazaba a mi amiga e intentaba calmar su llanto.

Se acercó a mí con una sonrisa llena de burla y desprecio, me puse frente a mi amiga tratando de ocultarla tras de mi, él extendió su mano y tomó un mechón de mi cabello que cubría mi rostro, lo colocó detrás de mi oreja para después tocar mi mejilla con su mano mientras me veía como si anhelara algo de mi, cuando iba a decir algo su teléfono lo interrumpió, se alejó un poco de nosotras y rechazó la llamada, mi amiga corrió en dirección al teléfono y "marcaba" un número con sus manos temblorosas o eso intentaba hacer.

Chris levantó la mirada y la vio, soltó una carcajada y negó con la cabeza.

-¡Vete, no te quiero ver cerca de mi o de Sasha!.. ¡Largate!... ¡Ahora!.- Dijo mi amiga mientras arrojaba objetos hacía él.

-Esta bien, me voy, pero no prometo no regresar y divertirme contigo.- Dijo el mientras se volvía a acercar a mí, mi cuerpo se tensó al notar su presencia, se inclinó un poco y susurró "Regresaré y esta vez voy a tenerte", mi mente se puso en blanco al escuchar sus palabras, después tocó mi rostro y dio un beso en mi otra mejilla, cuando me percaté de lo que había hecho le di una patada en la entrepierna que lo hizo caer de rodillas mientras me maldecía.

-¡Demonios cariño! ¿Porque me tratas así?.- Dijo mientras se ponía de pie y se acercaba a la puerta. -Nos vemos pronto cariño.- Dijo mientras me guiñaba un ojo y le lanzaba una mirada llena de rencor a mi amiga.

Cuando salió de la habitación mi amiga corrió a mis brazos, le abracé lo más fuerte que pude mientras le decía que todo iba a estar bien. No sé cuanto tiempo estuvimos así pero escuché su estómago gritando que le alimentarán, solté una carcajada que segundos después fue acompañada por la de mi amiga.

-Ven, es hora de que te alimentes antes de que tu estómago decida comerme.- Le tomé de la mano y la vi mover su cabeza como aprobación, despeje una mesa y coloqué las bolsas de comida que aún estaban tibias. Nos sentamos a comer sin decir nada, cuando terminamos guardé el resto en las bolsas, y sin hablar comencé a recoger el desastre que había en la habitación, de vez en cuando miraba a mi amiga quien estaba sentada en la silla con los ojos llorosos mirando su hermoso trabajo destrozado, cuando terminé de limpiar, me acerqué, le di un abrazo y un beso en su frente, ella se aferró a mí unos segundos.

-¿Puedo quedarme en tu casa? No quiero que mi madre llegue y me vea así, además tengo decirte que pasó.-

-Ash, sabes que mi casa también es tuya, escucharte hablar y reír es lo que más me gusta de ser tu amiga, sabes que te amo ¿no?.-

-Gracias, también te amo, gracias por siempre estar conmigo.- Dijo mi amiga mientras tomaba mi mano.

-Vamos, tal vez yo pueda condu...-

-No Sasha, no es necesario, no quiero que manejes.- Dijo antes de que pudiera terminar lo que tenía por decir.

-Jajaja, ¿tan mal manejo?.-Dije con voz nerviosa.

-Sasha, sabes que no es eso, sé que te da miedo manejar, ni siquiera te subes al lado del conductor, si fuera por ti irías caminando a todos lados.- Dijo Ashley mientras mantenía una pequeña sonrisa en sus labios. -Vamos en taxi.-

Solté un suspiro, mi amiga tenía razón, tal vez algún día lo superare... al igual que todo. Tomamos nuestras cosas y salimos a buscar un taxi que no tardó mucho en aparecer, una vez que llegamos a mi casa revisé y arreglé los fusibles, busqué en toda la casa si no había algo extraño, no le dije nada a mi amiga, no quería preocuparla después de todo lo que había pasado. Fui a la sala por algo para beber y me senté a su lado en el sillón, después de todo ambas teníamos mucho que contarnos.

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