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122 Palabra

---Louis---

-Louis, debes cuidar de ellos cuando ya no esté aquí. - Mire como ella se alejaba tras haber acariciado mi cabello y haberme dado un beso en la mejilla.

La puerta de mi habitación se cierra y me quedo en completa oscuridad, ¿A que se refería con que ya no estaría? Estaba confundido con lo que me acababa de decir, pero me sentía muy cansado, y era completamente normal, estaba enfermo y el doctor me había dicho que debía estar en cama hasta que me recuperara. Aunque era aburrido para mi estar solo en mi habitación me tenía que conformar con estudiar todas las materias de la escuela y la de los profesores que me daban clases particulares, poco a poco el sueño me venció y caí dormido.

- ¡Ayuda! ¡Llamen a un médico! - Los gritos de mi madre y de las sirvientas me despertaron, mi corazón latía con fuerza, salte de la cama y fui hasta el lugar de donde provenía todo el escándalo, al llegar al final del pasillo, justo en la habitación de mi hermana los sirvientes salían corriendo completamente pálidos.

Entré a la recamara y oí que en el baño mi madre estaba llorando desconsolada así que me dirigí hasta el, mi madre sostenía unos trapos en las muñecas de mi hermana, ella estaba llena de sangre, camine con pasos torpes hacia ellas y vi que el agua de la tina estaba completamente teñida de rojo, mi hermana usaba un vestido de novia que ya no era blanco, me acerque más y puse mi pequeña mano en su mejilla que no tenia color alguno, en su rostro se veía una paz y tranquilidad que nunca antes había visto.

Levanté la mano de nuevo, esta vez temblaba demasiado pero la acerque otra vez, con cuidado cerré por completo sus ojos, miré a mi madre que lloraba desconsolada en el suelo, pero no me sentía mal por ella, tomé sus manos y las separé de las de mi hermana para colocarlas dentro de la bañera.

-Ya no hay nada que puedas hacer ahora… De…debiste ayudarla antes. - Sentí un nudo en la garganta, a pesar de mi corta edad sabía y comprendía todo lo que pasaba a mi alrededor. Dejé caer las manos de mi madre que me miraba con lagrimas en sus ojos y me alejé no sin antes ver de nuevo a mi hermana, quería llorar, pero no podía.

-Louis. - Mi madre me llamo varias veces, pero le ignore estaba enojado con ella, con mi padre, con todos los que la lastimaron y le llevaron a tomar esa decisión.

-Joven Louis, usted no debería estar acá.- Dijo una de las sirvientas que trabajaban en la casa mientras me veía con rastros de sangre, extendió un trapo para limpiarme pero negué con la cabeza, pase a su lado y cuando iba a llegar a la puerta escuche a mi hermano que peleaba con los sirvientes para que lo dejarán pasar, me giré hacia la sirvienta que anteriormente me había ofrecido un pañuelo y lo tomé para limpiarme lo más rápido posible para sacar a Joseph de el lugar, cuando termine corrí hacia la puerta, él estaba sosteniendo la mano de Isabella que apenas y caminaba.

- ¡Vámonos! - Dije tomando la mano de mi hermano y cargando a mi hermana pequeña.

- ¿Qué pasa? - Dijo Joseph que me seguía el paso.

-Na…- Calle al darme cuenta de que no ganaría nada ocultándole lo que había pasado.

-Vamos a la casa del árbol ahí te diré. - Mi hermano quiso refutar lo que le había dicho, pero al notar que no estaba de humor guardo silencio.

Salimos de la casa y nos dirigimos hasta donde estaba nuestro refugio, hice subir a Joseph para que me pasara una canasta en donde subimos a mi hermana con ayuda de una cuerda. Una vez que los tres estuvimos arriba les acosté en una pequeña cama y los cobijé, aún era de madrugada y sabía que ellos no debían estar en la casa hasta que las cosas se calmaran.

- ¿Por qué tienes rojo en la ropa? - Dijo Joseph señalándome, mi hermanita le siguió con la mirada e intento balbucear lo mismo.

-Estaba pintando y me ensucie. - Dije para levantarme y buscar algo de ropa para cambiarme y limpiarme por completo.

- ¿Por qué todos están corriendo y gritando? - Joseph miro hacia la casa en donde estaban todas las luces encendidas.

-Lu se fue. - Dije tras pensar en como decirles lo que había pasado.

- ¿A dónde? ¿Se fue muy lejos? ¿Va a regresar? - Mi hermano se levantó y se asomo desde una ventana buscándole.

-Ella se fue al lugar a donde se fue la abuela. - Mi hermano me miro con tristeza y se acerco a mi hermana que empezaba a gatear hacia la orilla de la cama.

-Ella dijo que iría conmigo a el parque en mi cumpleaños. - Joseph estaba llorando, había entendido lo que le había dicho, terminé de ponerme un sweater y fui hacia él para abrazarle, duró un tiempo así hasta que vi que comenzaba a salir el sol.

-Duerme un poco, tendremos que estar todo el día en la ceremonia. - Recosté a Joseph en la cama junto a Isabella.

-No te vayas a ir como Lucy. - Mi hermano sostuvo mi mano mientras me miraba con los ojos hinchados.

-No me iré. - Dije sentándome a un lado de él para acariciarle el cabello, sollozó por varios minutos hasta que se durmió, Isabella abrazaba su brazo y me miraba adormilada mientras intentaba balbucear algo.

-Lucy. - Fue lo que salió de la boca de mi hermana para después dormirse.

Isabella al fin había hablado, "Lucy" fue la primera palabra de Isabella, pero mi hermana mayor no la escuchó, ni la escucharía jamás.

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