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89 Oscuridad Parte III

Mi amigo se acercó a la casa con sus padres que parecían estar tranquilos, pero prácticamente corrían hacia la puerta, escuché a mi amigo subir las escaleras y abrir todas las puertas de golpe.

- ¡Sasha! ¡Ashley! ¡¿Dónde están? - Su voz era bastante fuerte y se notaba que estaba extremadamente preocupado por nosotras.

-¡Aquí! - Toda la silla que estaba atrancando la puerta del baño donde estaba mi amiga, en cuanto le abrí ella salió disparada a mis brazos.

-Todo está bien, ellos ya llegaron. Vamos a salir o si no Alex puede que abra un boquete en las paredes hasta que dé con nosotras. - Ella rio y me soltó. Movimientos rápidos todas las cosas de la puerta y en cuanto quité el seguro Alex la abrió para abrazarnos a las dos con fuerza.

-Estamos bien. Gracias por venir. - Le di palmaditas en la espalda para tranquilizarlo, sus padres no tardarán en aparecer al fondo del pasillo.

- ¡Mis niñas! ¿Están bien? - Dijo su madre quien quitó a su hijo para vernos de cerca, mi amigo casi pierde el equilibrio y cae al suelo si su padre no lo sostiene del brazo.

-Si, estamos bien, no nos ha pasado nada Señora Sophie. - Ashley le tomó del brazo para llevarla a la sala y tranquilizarla.

-Voy a revisar el resto de la casa hija. - El padre de Alex se acercó a mi para acariciar mi cabello con cariño.

-Gracias Señor Robert. - Le sonreí y él solo asintió para continuar inspeccionando la casa.

-Te ayudo a ordenar las cosas. - Alex caminó a la habitación en donde estaba con mi amiga hace unos momentos, le seguí y comenzamos a poner en su lugar todo lo que habíamos utilizado para tapar la puerta.

Cuando terminamos íbamos a ir la planta de abajo para unirnos a los demás, pero me detuve en seco al ver que en la esquina de la puerta estaba una pequeña tarjeta negra con el logo de un león rojo en el centro, me agaché para tomarla y me quedé unos segundos en cuclillas viéndola a detalle, giré el pequeño papel para ver el reverso y en ella estaba escrito con color blanco un número de teléfono.

¿Qué es eso? - Dijo Alex mientras se ponía en la misma posición que yo a mi lado.-Estaba tirado aquí. - Señalé el lugar donde le encontré.

-No parece que se les haya caído, creo que la dejaron ahí para que la vieras. - Le di la tarjeta y el vio el número de teléfono, cuando la giro se quedó congelado para después de verme con una cara llena de asombro y miedo.

-Es el mismo logo que tenía el dije de esa persona cuando paso lo de la cicatriz de tu mano. -

-No le digamos a mis padres, me quedaré aquí esta noche, tenemos que averiguar qué paso exactamente. - Asentí con la cabeza, él se levantó rápidamente, guardó la tarjeta en su bolsillo y extendió su mano para ayudarme a ponerme de pie.

Actuamos como si no hubiéramos encontrado nada, al llegar a la cocina en donde estaba mi amiga le vimos tomando algo que le hacía hacer caras raras, en cuanto me vio paso el trago que tenía en su boca y tras arrugar la frente miró a la madre de Alex.

-Ya está aquí Sasha. - Se levanto del banco y me arrastro hacia donde estaba ella.

-Tomate esto hija, es un té para curar el susto que te acabas de llevar.- Miré la bebida que puso frente a mí, pase un poco de saliva para después ver a mi amigo que se reía de mi expresión, tomé la taza lentamente, la acerqué a mí, estaba a punto de tomarle cuando escuché el timbre, iba a levantarme a abrir y así evitar tomar esa bebida que hacía sufrir a mi amiga pero el padre de Alex fue más rápido que yo y abrió la puerta.

-Buenas noches. - Dijo Mateo mientras entraba a la casa y saludaba a los padres de mi amigo.-Bueno, ya que los dos están aquí nosotros nos vamos, tenemos que ir a cuidar a mi suegra. -La señora Sophie salió de la cocina para tomar el brazo de su esposo.

-Si necesitan algo nos llaman ... Creo que la policía está tardando más de lo que debería. - Dijo el padre de Alex mientras miraba su reloj.

-Si, están tardando. - Alex me miro al parecer sospechaba algo, y a mi parecer tenía que ver con nuestro descubrimiento de hace unos minutos.

-Tienen nuestros números, si no quieren quedarse aquí o no se sienten tranquilos vayan a la casa, ahí pueden acomodarse en lo que se resuelve esto. - El señor Robert nos miró y caminó hacia la puerta sin antes voltear a verme y sonreírme. -Todo va a estar bien. - Miró a su esposa y ella nos dijo adiós con la mano y se fue con él. Los cuatro quedamos en silencio viéndonos, aleje la taza de mi para evitar llamar la atención de los demás.

-Aun debes tomarla. - Alex me vio y sonrió, me había descubierto.

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