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169 Dormir Parte VI

Ambos seguimos en el baño esperando a que mi fiebre bajara, ocasionalmente le hacía algunas preguntas sobre cualquier cosa que se me ocurriera para evitar el silencio que me ponía nerviosa.

-¿No estás cansado?... No es necesario que...-

- Estoy bien.- Dijo interrumpiendome sin mirarme ni soltarme la mano.

- Creo que ya estoy mejor.- Dije para que se tranquilizara, estaba muy preocupado por mi pero solo era una gripe con un poco de temperatura.

- Iré por el termómetro para comprobarlo.- Aunque esas palabras habían salido de su boca él seguía sentado aferrándose de mi mano, le miré y aclaré mi garganta porque parecía que no lo haría jamás.

- No te muevas... ni te vayas a dormir... solo quédate así.- Se levantó y me soltó por fin, me vio varias veces como si no se quisiera ir.

- Aquí me quedaré, no te preocupes.- Sonreí y solo así él se fue pero no tardó ni cinco segundos en regresar.

Nuevamente me tomó la temperatura y hasta que vimos que ya se había regulado suspiramos de alivio, no era necesario que fueramos a un hospital con la tormenta que seguía haciendo de las suyas está noche, ¿Porque siempre que nos vemos llueve? Pensé recordando que lo mismo había pasado cuando él fue a mi casa.

- Debes secarte.- Caminó hacía un gabinete pequeño y saco varias toallas para después acercarse a mí extendiendo su mano mirando hacía la pared.

Puse mi mano en su palma e inmediatamente me ayudó a salir de la bañera, cuando estuve de pie extendió una toalla grande y me envolvió en ella dejando mis brazos dentro de ella evitando que pudiera moverme, colocó otra en mi cabello y cuando pensé que había acabado saco otra para enrollarme por segunda ocasión.

Después de que me veía como un gusano dentro de su capullo el me cargó con cuidado y me llevó hasta su cama para "sentarme" o por lo menos intentarlo.

- Isabella me dijo que podía tomar ropa para ti, iré por ella, mientras tanto secate un poco.- Salió de la habitación y yo me quedé mirando como se iba, ¿cómo se supone que debo secarme si no puedo mover ni un dedo?, para librarme de las capas que me había dado con las toallas tuve que luchar retorciendome y dando saltos para que se aflojaran un poco hasta que cayeron al suelo.

- ¡Al fin! - Dije levantando mis manos hacía el cielo saboreando mi libertad, mi cabello seguía mojado así que comencé a sacarlo antes de que se esponjara y mis rizos se revelarán está noche.

- Te dejo la ropa aquí.- Dijo pasandola por un espacio entre la puerta para después cerrarla. - Iré a prepararte algo caliente.- Sus pasos se alejaron y yo me puse de pie rápidamente para vestirme porque mi piel comenzaba a erizarse por el frío.

Coloque la ropa en la cama y mis mejillas comenzaron a arder tras ver la ropa interior caer a el colchón. ¿Esto es lo que usa Isabella? ¿No es un poco... revelador? Mi cabeza daba vueltas al notar las transparencias, y fue hasta que algo paso por mi mente que reaccioné, ¿Esto lo había visto Louis? Sentí que mi cara ardía de nuevo pero está vez no era por la fiebre. Me paralice al oir pasos por el pasillo que se acercaban a la recámara, "¡Que importa, tengo que cambiarme ahora!" dije ignorando las posibles risas y rostros que tendrían las dos culpables de esto al ver qué su plan raro estaba funcionando.

- ¿Porque este short es tan corto? ¿Que no es una pijama? - Dije dando manotazos para ponerme la camisa antes de que Louis me encontrará en otras condiciones.

- ¿Puedo entrar?- Dijo él tocando dos veces la puerta.

- ¿Eh?... Si, claro.- Dije recogiendo mi ropa y toallas mojadas del suelo.

Él entró con una taza y un par de panecillos, los dejó en la mesa de noche y por fin me miró.

- Dámelo, mañana lo lavaré.- Estaba a punto de refutarle pero se adelantó y me los quitó rápidamente para después ir a dejarlos a el baño.

- ¿Qué haces parada?- Dijo al volver, se aproximó hacía mí y quitó la cobija para que me recostara, estaba un poco apenada por la pijama que no dije nada y simplemente le obedecí. - Bebe esto, es un té que hará que mejores.-

Agarré la taza y con pequeños sorbos bebí la infusión que sabía delicioso, no sabía si era por qué estaba cansada de bailar, por la gripe o por el beber algo caliente que comencé a sentir que mis párpados pesaban.

- Duerme. Me iré a la habitación de al lado, vendré más tarde.- Dijo él mientras acariciaba mi cabello con suavidad y se alejaba de mí después de poner la taza en la mesita.

- No te vayas.- Dije adormilada aferrándome a su camisa.

- Pero...-

- Quédate aquí.- Dije rodando por la cama para después darle golpesitos para que se recostara a mi lado. - Vamos a dormir.- Luche por mantenerme despierta un poco más hasta que aceptará.

- Mmm.- Dijo quitándose sus zapatos para después meterse a la cama.

Cuando sentí que la cama se hundía rodé hasta él con los ojos cerrados y me acurruque en su pecho.

- Buenas noches Louis.- Susurré acomodando mi cara en su brazo.

- Buenas noches Sash.- Sentí su respiración en mi cabello y fue hasta que sentí que me daba un beso en la frente que pude dormir.

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