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168 Dormir Parte III

Ambos nos quedamos en silencio sin movernos ni decir nada más, mi espalda aún chocaba con la pared, él seguía ahí sin querer moverse, solo se limitaba a mirarme fijamente cosa que me hacía ponerme más nerviosa de lo normal.

- ¡Achú! - Mi estornudo nos hizo volver a la realidad.

- Creo que pescaras un resfriado si no te cambias de ropa. - Dio unos pasos hacia atrás mientras tocaba su nuca nervioso.

- No creo que podamos ir a dónde están los demás.- Dije para cambiar el tema, porque mi cabeza recordó aquella conversación impura que había tenido hace unos minutos con mis amigas.

-Mmm... será mejor si pasamos la noche en mi casa, mañana nos encontraremos con los demás.- Asentí pero mi cabeza seguía divagando, pero fue cuando mi vista comenzó a tornarse un poco borrosa que volví a estornudar.

- ¿Estás bien?- Dijo Louis acercándose a mí mientras me agarraba de un brazo.

- Me siento un poco cansada.- Dije con dificultad intentando mantenerme de pie.

- Tienes fiebre.- La mano helada de él me hizo estremecer pero a la vez me sentía aliviada porque me quitaba la sensación de calor que comenzaba a invadirme poco a poco.

- Creo que el resfriado me atrapó a mi antes.- Sonreí instintivamente para evitar que se preocupara.

- Necesitas descansar.- Louis colocó la mano en mi espalda. - Agárrate fuerte.- Dijo para después levantarme con cuidado y llevarme hasta el fondo del pasillo, sentí que lo que estaba sucediendo era un dejavú pero tras buscar en mis recuerdos me di cuenta que él había hecho lo mismo en su empresa al darse cuenta que me había lastimado.

- ¿Porque siempre estás cuidando de mí?- Susurré mirando detenidamente su rostro.

- Porque siempre estás en problemas... y aunque no lo estuvieras hay algo que me hace querer estar a tu lado para protegerte.- Respondió casi inmediatamente mientras abría la puerta y entrábamos a una habitación.

- ¿Dónde...-

- Es mi recámara, puedes descansar aquí.- Me colocó con delicadeza en su cama como si yo fuese una pieza sumamente frágil que al tacto pudiera romperse.

Una vez que vio que estaba segura de alejó para buscar en sus cajones varias cajas de medicamentos y jarabes, volvió con sus brazos repletos de ellos y los colocó en la mesita de noche.

- Déjame tomar tu temperatura.- Acercó un termómetro a mi boca. - Está nuevo y limpio.- Abrí un poco mis labios y dejé que él me atendiera, parecía que sabía lo que hacía, era como si fuera un doctor.

- ¿Cómo sabes atenderme tan bien?- Dije intentando evitar escupir el termómetro que seguí haciendo su trabajo.

- Cuando dejé a mi familia y me independice tuve que aprender a cuidarme de cualquier enfermedad que me acechara. - Retiró de mi boca el aparato y lo observó con detenimiento. - Tienes casi 40 grados, debemos bajar la fiebre antes de que empeore. Iré por una bolsa con hielos y algo para que repongas energía.- Se puso de pie pero antes de que se fuera tomé su mano.

- No funcionará.- Él giro a verme confundido por mis palabras. - Cuando me da fiebre es difícil bajarla con ese método, necesito darme un baño con agua fría hasta que baje la fiebre, siempre hago eso cuando me enfermo, es lo que me funciona.-

- Pero el clima está terrible como para que...-

- No te preocupes, estoy acostumbrada a estás situaciones.- Solté su mano y con mucho esfuerzo me puse de pie.

- En ese caso déjame prepararte la bañera. Siéntate y espérame un momento.- Me hizo sentarme y mientras entraba a su baño yo no podía creer la mala suerte que me cargaba, "es la última vez que uso ropa tan ligera" me dije regañandome internamente por olvidar lo sencillo que me era enfermarme.

- Está lista.- Dijo saliendo con las mangas de su camisa dobladas pero aún así estaban un poco mojadas.

Me incorporé nuevamente pero mis pies eran inestables, Louis extendió su mano y con pequeños pasos llegamos por fin hasta el baño. Louis se notaba un poco preocupado y ansioso, le di un leve apretón a su mano mientras le sonreía, solté su mano y comencé a quitarme el saco que me había prestado.

- ¿Qué? Espera. - Dijo dándose la media vuelta evitando mi mirada.

- Solo me quitaré esto. - Lo dejé en una cómoda y me quité los zapatos. - No puedo estar tan arropada si quiero mejorarme... No te preocupes no me quitaré nada más.- Dije avanzando a pasos lentos a la bañera.

-Dejame ayudarte.- Tomó mi brazo para estabilizarme una vez que entrara a la bañera, cuando mi pie tuvo contacto con el agua helada un escalofrío me invadió pero sabía que era lo mejor que podía hacer para curarme con el mal clima que hacía. fui agachándome hasta que me senté por completo en ella, el agua cubría todo mi cuerpo y el vestido que tenía le sentía más pegado a mí cosa que me hizo ponerme nerviosa.

- No es necesario que estés aquí, estaré bien.- Mi voz sonaba un poco extraña pero era porque todavía no me acostumbraba a el frío.

- Me quedaré contigo.- Dijo Louis tomando mi mano con fuerza pero manteniendo su cara volteada evitando verme.

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