2 Capítulo 2

-¿Segura de que estamos en el camino correcto?- Pregunta Miguel Ángel notando que el camino le parece conocido.

-Claro ¿Crees que soy tan idiota que no voy a saber llegar a mi casa?-

-¿Quieres que responda a eso?-

-Ja,ja,ja.- La chica rió sarcásticamente.

Llevaban casi 20 minutos en el camino.

-Es aquí.- Dijo apuntando a una casa que había a su izquierda.

-¿Segura?- Preguntó Miguel Ángel mirando la casa de ella.

-Claro. Nos vemos a las 8 para empezar el proyecto de química.- Dijo la chica mientras se bajaba del auto y rodeaba por detrás para ir a su casa.

Miguel Ángel estaba confundido. La chica vivía justo al lado de su casa. Esperó que ella entrara y fue a guardar el auto a la cochera

Entró a la casa, se dirigió a la cocina, tiró las llaves en el desayunador y abrió el refrigerador, tomó una gaseosa y subió a su habitación.

Miguel Ángel tomó un sorbo de su bebida y la puso en la mesa de noche. Se quitó la camiseta, los zapatos y se sentó en su escritorio. Conectó sus audífonos al celular y puso su canción favorita.

El hobbit de Miguel Ángel era dibujar, en serio lo amaba y de hecho era muy bueno. Estaba intentando hacer un dibujo pero no se podía concentrar en lo que estaba haciendo. Los dibujos le salían mal. Por alguna razón no dejaba de pensar en aquella chica. Su vecina.

-Claro. ¿Crees que soy tan idiota que no voy a saber llegar a mi casa?-

-¿Quieres que responda a eso?-

-Ja,ja,ja.-

-Claro que es una idiota.- Susurró después de recordar su conversación en el auto.

Miguel Ángel se paró del escritorio enojado al no lograr concentrarse y aún con el lápiz de carbón en su mano derecha, empezó a mirar a través de su ventana.

Vió una habitación con las paredes llenas de dibujos asombrosos.

Casi de inmediato apareció la chica en esa habitación y Miguel Ángel se movió al ver que ella iba a voltear la mirada. Se tropieza y cae en la cama. Suelta un bostezo y se queda dormido.

Miguel Ángel despertó la noche del mismo día, miró su reloj de noche. Marcaba las 7:45 P. M. Se sobresaltó al recordar que tenía que ir a la casa de la chica a hacer el trabajo de química. Se duchó y se vistió con rapidez.

Miguel Ángel le escribió un mensaje a su hermano para que supiera que iba a estar en la casa de al lado y se fue.

-¡Ding dong!- Miguel Ángel toca el timbre.

-¿Quién es?- Pregunta la chica.

-¿Esperas a alguien más?-

-Puede ser.- Sonríe.

-¿Me vas abrir o no?-

La chica abrió la puerta.

-Eres un aburrido.-

Miguel Ángel entró a la casa sin decir nada.

-¿Dije que podías pasar?-

Miguel Ángel pone una cara de molestia.

-Estoy bromeando. Sígueme.- Dijo la chica después de cerrar la puerta.

Se sientan en un sofá y la chica ya tiene sus cuadernos afuera.

Miguel Ángel saca los suyos.

-¿Cuál es tu nombre?- Preguntó cautelosamente la chica sin levantar la mirada.

-Me llamo Miguel Ángel.- Se limitó a decir.

La chica se quedó en silencio al mismo tiempo que paró de hojear su cuaderno.

-¿Miguel Ángel Cumberbatch?-

-Sí. ¿Cómo sabes mi apellido?-

-Escuché cuando la profesora lo dijo.- Respondió la chica con voz temblorosa.

-Eso tiene sentido. ¿Y tú? ¿Cómo te llamas?- Preguntó Miguel Ángel mientras escribía algo en su cuaderno.

-Emily... Emily Marshall.-

-Bonito nombre.- Se limitó a decir.

La chica puso cara de desánimo.

Empezaron el proyecto de química y se hicieron casi las 10 de la noche, investigando sobre lo que iban hacer, las posibles fallas y posibles éxitos.

-Creo que es un poquito tarde, debería irme.- Dijo Miguel Ángel después de mirar la hora en su celular.

-Está bien. De todos modos mi madre está por llegar.-

Miguel Ángel empezó a recoger sus cuadernos y entrarlos en su mochila.

-¿Seguimos mañana?

-¿Ah?

-Con el proyecto.-

-Ah, sí. Puedes venir a la misma hora mañana.- Dijo ella gentilmente.

La chica se levantó para abrir la puerta cuando Miguel Ángel pudo notar por el rabillo del ojo que alguien con vestimenta negra le estaba apuntando con un arma a la chica por la ventana de la casa.

Casi de inmediato Miguel Ángel se aventó con rapidez hacia Emily y la cubrió con sus brazos en el piso. Ella no entendía qué pasaba. Ella podía sentir la respiración agitada de Miguel Ángel. Estaban tan cerca que sus labios podían hacer contacto sólo con un movimiento.

La puerta suena y ellos se apartan casi de inmediato.

-¡Emily, ya estoy en casa!- Se pudo escuchar la voz de una mujer en la entrada.

-Llegó mi madre.- Dijo Emily.

Miguel Ángel y Emily se dirigen a la puerta principal.

La madre lo saluda cortésmente y él se despide.

Miguel Ángel se dirige a su casa mirando a todas partes, tratando de ver a la persona que estaba apuntando con un arma a Emily. Entró a su casa y vió a su hermano tirado en el sofá, viendo televisión.

-Hay pizza en el microondas.- Dijo James sin quitar la mirada de la televisión.

Miguel Ángel va a la cocina, toma una rebanada de pizza y se lanza sobre James.

-¿Besaste a la vecina?- Preguntó James mientras sonreía.

-¡¿Qué?! ¡No!- Se echan a reír los dos.

-¡Espera! ¿Cómo sabes que estaba en la casa de al lado?-

Los dos se quedaron en silencio por un segundo que pareció eterno.

-Me enviaste un mensaje antes de irte, tonto.-

-¡Aaaah! Cierto.-

-Eres un idiota.- Dijo James mientras le quitaba el trozo de pizza y subía a su habitación.

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Miguel Ángel apaga la televisión y se queda pensando en el sofá.

-Emily podía sentir la respiración agitada de Miguel Ángel. Estaban tan cerca que sus labios podían hacer contacto sólo con un movimiento. Miguel Ángel pudo notar por el rabillo del ojo que alguien con vestimenta negra le estaba apuntando con un arma a la chica por la ventana de la casa. Casi de inmediato se aventó con rapidez hacia ella y la cubrió con sus brazos en el piso.-

A pesar de que Miguel Ángel no paraba de recordar ese momento tan intenso. No dejaba de pensar en quién podría ser aquella persona que le quiere hacer daño a Emily y por qué.

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